14 de abril de 2024
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FIN DE SEMANA

Al joven de Cantabria de 35 años se le perdió la pista en Castro Urdiales el 29 de marzo y su cadáver fue hallado el 11 de junio en una playa gallega

Desaparición Oliver Fernández: El ADN ratifica que su cuerpo es el hallado en junio en Galicia

El Cierre Digital en Cartel de SOSDesaparecidos de Oliver Fernández.
Cartel de SOSDesaparecidos de Oliver Fernández.
La prueba de ADN entre el cuerpo hallado en una playa de Barreiros (Lugo) y la familia de Oliver Fernández ha confirmado que es el del joven cántabro desaparecido el 29 de marzo de 2022. El cadáver fue hallado el 11 de junio del pasado año y hasta este 23 de febrero su familia no ha podido incinerarlo.

La familia de Oliver Fernández Perales, desaparecido el 29 de marzo de 2022, ya puede velar sus restos. Casi un año después de su desaparición, y más de ocho meses desde que se encontró —el 11 junio de 2022— un cuerpo en una playa de Barreiros (Lugo) que podría pertenecer al cántabro de 35 años, el ADN ha confirmado que es él.

Después de que el Tribunal Superior de Xustiza de Galicia (TSXG) confirmara que el ADN del cadáver encontrado —que fue cotejado con el de un familiar— se correspondía con el de Oliver, finalmente la jueza ha autorizado a la familia para que incinere el cuerpo. Según ha podido saber elcierredigital.com a través de fuentes de la familia, actualmente se encuentran en Galicia para proceder a la incineración.

El lento proceso del ADN

La familia de Oliver vivió en la incertidumbre sobre el paradero del joven de 35 años desde el 29 de marzo hasta el pasado 11 de junio, cuando se halló su cadáver en una zona conocida como Punta do Castro, entre las playas de Arealonga y As Pasadas. A pesar de que no estaba confirmado que fuera él, sus familiares tenían la certeza de que sí.

"Cuando recibimos la llamada se cerraba todo el proceso que había empezado cuando Oliver desapareció, la verdad", aseguraba Mikel, hermano del desaparecido, a elcierredigital.com. "Yo mismo hablé con la Policía Judicial de Lugo y les informamos de la llamada del tanatorio, pero nos dijeron que la identificación del cuerpo se hacía complicada porque se encontraba en un avanzado estado de descomposición y que se necesitaba la prueba de ADN. Un trámite, porque todo parece indicar que se trata de Oliver", afirmaba Mikel.

Cuando se encontró el cuerpo en Barreriros, su aspecto correspondía con la descripción de la última vez que Oliver fue visto. La misma que fue divulgada en el cartel y la alerta de SOSDesaparecidos: Complexión normal, una altura de 1,76m y un peso aproximado de 78Kg. Pelo largo y liso, de color rubio y ojos azules. La última vez que fue visto vestía pantalón vaquero, camiseta negra y zapatillas azules. Un elemento clave a la hora de identificarlo podría ser un tatuaje en la mano derecha con la palabra "Milagros".

Cartel de SOSDesaparecidos de Oliver Fernández.

"Estamos convencidos de que es Oliver pero, claro, hemos de esperar a la prueba de ADN. Llevamos así muchos meses, pero lo cierto es que no acabamos de saber nada. Yo llamo cada cierto tiempo y me dicen que hay otras familias esperando en situaciones similares y, claro, yo entiendo que, si hay cien casos antes que el nuestro, hasta que no se llegue al 101, que sería el nuestro, pues toca esperar. Me he encontrado mucha empatía pero lo cierto es que en ocasiones es frustrante aunque, al menos, estamos convencidos de lo que le pasó a Oliver con lo cual, en ese sentido, estamos tranquilos", recordaba Mikel.

"Una situación terrible", puntualizaba, "sería que al final las pruebas fueran negativas. Primero, porque habría que volver a empezar y luego, porque a otra familia se le daría un gran disgusto". "Lo cierto es que, desde el principio, todo en la desaparición de Oliver fue un desastre. De hecho, la manera de intuir lo que le había pasado fue una foto que nos mandaron por redes sociales en las que apareció el neopreno y la ropa de pesca de Oliver. El ADN lo aportamos en el momento de la desaparición por si esta situación se daba. Al final parece que va todo demasiado lento a pesar de que se ha puesto todo para que la cosa avance", añadía. Desde el momento en el que se halló el cuerpo hasta que se ha cotejado el ADN, han pasado más de ocho meses.

Oliver desapareció cuando se encontraba pescando el 29 de marzo en la localidad cántabra de Castro Urdiales y fue en junio cuando su cuerpo fue hallado en la localidad lucense de Barreiros. El Juzgado de Instrucción número 2 de Mondoñedo se hizo, desde ese momento, responsable del asunto. Ahora, con los resultados del ADN, la familia de Oliver puede finalmente incinerarlo.

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