21 de octubre de 2020
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FIN DE SEMANA

El Ministerio de Defensa adjudicó las obras para la reforma de la instalación de fontanería hace meses por valor de 12 millones de euros

El Hospital Militar Gómez Ulla sin agua potable por el mal estado de las cañerías en plena crisis

Hospital Central de la Defensa Gómez Ulla
Hospital Central de la Defensa Gómez Ulla
El Hospital Central de Defensa Gómez Ulla, activado por el Ministerio de Defensa para acoger personas contagiadas por el coronavirus, no cuenta con agua potable debido al deterioro de sus instalaciones. En noviembre del año pasado se adjudicaron las obras para reparar las cañerías del centro sanitario militar a dos empresas por un importe de 12 millones de euros.

El número de contagiados por el coronavirus está saturando los hospitales, cuyos profesionales trabajan sin descanso para poder solucionar esta crisis sanitaria. La grave situación ha provocado la movilización por parte del Ministerio de Defensa, dirigido por Margarita Robles, de sus dos hospitales, situados en Madrid y Zaragoza.

De esta manera, Defensa ha destinado a 50 oficiales médicos al hospital militar Gómez Ulla de Madrid, activando los recursos sanitarios militares para reforzar la asistencia médica frente al COVID-19. Sin embargo, las instalaciones del Hospital Gómez Ulla de Madrid se encuentran muy deterioradas y anticuadas, según ha informado el diario Confidencial Digital.

El problema principal que presentan es que las cañerías están en mal estado, con las tuberías casi podridas, y por ellas sale agua de color amarillento que no es apta para el consumo. La situación se ha dado por la falta continuada de mantenimiento en el hospital y unas instalaciones anticuadas que, a pesar de que Defensa adjudicó hace meses la licitación de obras para arreglarlas, actualmente no han sido reparadas.

En septiembre del año pasado el Consejo de Ministros autorizó la contratación para la reforma de la instalación de fontanería en la torre del Hospital Central de la Defensa Gómez Ulla por un valor estimado de 12.947.112 euros. La contratación de las obras de este proyecto tiene su origen en la petición de la Inspección General de Sanidad para cambiar la red de tuberías de la torre del hospital, que con el paso del tiempo y debido a incrustaciones de cal, habían reducido significativamente su sección.

Finalmente, las empresas Vivendio Sostenibilidad Energética S.L. y Añil Servicios, Ingeniería y Obras S.A. fueron las que se hicieron con la adjudicación de las obras en noviembre de 2019 por un importe fijado en algo menos de 7,5 millones de euros, según consta en la Plataforma de Contratación del Estado.

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Cartel que indica que el agua no es potable

Sin embargo, a día de hoy y ante una crisis tan grave como la producida por el coronavirus, los pacientes ingresados en este hospital madrileño no pueden obtener un bien de necesidad básica como es el agua potable debido al deterioro de unas instalaciones que no parecen haber sido reformadas todavía.

Desde la Asociación Militar Profesional 45 Sin Despidos, señalan a elcierredigital.com que “En plena crisis sanitaria como la que estamos viviendo que un hospital no disponga de agua potable es una vergüenza. Lo que no puede ser es que haya oficiales  ingenieros y tropa y marinería de la especialidad de mantenimiento de instalaciones, que son enviados al paro, mientras que se pagan millonadas a empresas para realizar el mismo trabajo y encima no se haga”.

Pero no son las únicas veces que el Hospital Gómez Ulla se ha visto envuelto en la polémica, pues en julio de 2019 tres mandos militares y un empresario fueron condenados por la Sala de lo Militar del Tribunal Supremo a cumplir penas de entre tres años y tres meses de prisión por la adjudicación fraudulenta de contratos de la Inspección General de Sanidad (IGS) del Ministerio de Defensa a cambio de mordidas.

Según la sentencia, dos de los tenientes, destinados en el departamento de contratación de la sanidad militar, idearon un sistema para amañar contratos, fraccionando el importe de las adjudicaciones y recurriendo al concurso negociado sin publicidad a cambio de un “beneficio exorbitante” para el empresario, quien repartía al 50% con los dos mandos. Posteriormente, cuando el concurso abierto era inevitable, los militares manipulaban el pliego de prescripciones técnicas para sobrevalorar aspectos que eran previamente conocidos por el empresario, quien los incluía en sus ofertas. Los contratos supuestamente adjudicados por este sistema sumarían 176.816 euros entre 2008 y 2013

“Lo que nos preguntamos es por qué no se han arreglado todavía las instalaciones del hospital o si ya la han hecho, qué clase de obra han realizado para que siga sin haber agua potable. ¿Hay alguien que se responsabilice de estos asuntos?”, denuncian desde 45 Sin Despidos.

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