26 de septiembre de 2021
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FIN DE SEMANA

La falta de colaboración del reino alauita, que “rechaza facilitar información”, ha impedido que se resuelva la muerte de los dos jóvenes melillenses

Las familias de Emin y Pilsy piden Justicia ocho años después del crimen a manos de la Marina Real marroquí

La familia de Emin y Pisly, asesinados en octubre de 2013.
La familia de Emin y Pisly, asesinados en octubre de 2013.
"Marruecos mata, España calla", es el lema que, hace casi ocho años, se escuchó en las calles de Melilla, en las manifestaciones por el asesinato de Emil y Pilsy, dos jóvenes que el 27 de octubre de 2013 habían salido a pescar cuando una patrullera de la Marina Real del reino alauita los interceptó y acribilló a balazos. Desde entonces, sus familias no han cesado la lucha por esclarecer un caso que parece lejos de resolverse ante la inacción de España y la falta de cooperación del país vecino.

Como cada día 27, durante ya más de siete de años solo interrumpidos por la pandemia, las familias de Abdeslam Ahmed Alí y Amin Mohamed Driss, Pisly y Emin -como les llamaban-, se reunirán a las puertas del Ayuntamiento de Melilla para clamar justicia. Los jóvenes fueron asesinados, presuntamente, por la Marina Real marroquí cuando pescaban en una lancha en aguas de Punta Negri el 27 de octubre del 2013.

Cinco serán los minutos de silencio que se guardarán en su memoria. Cinco minutos que parecen pocos si tenemos en cuenta que las autoridades, tanto españolas como marroquíes, llevan siete años y nueve meses sin pronunciar palabra que ayude a esclarecer el caso.

El 27 de octubre de 2013

El 27 de octubre de 2013, Emin, de 20 años, y Pisly, de 24, habían quedado para navegar en su embarcación, una lancha tipo zodiac, con matrícula y bandera española. Los jóvenes navegaban en aguas jurisdiccionales de Marruecos -tenían la autorización para ello- cuando, según el informe de la Gendarmería marroquí, basado en el testimonio de la Marina Real, fueron interceptados por una patrullera contra la inmigración ilegal.

Según declararon los militares, sospechaban que a bordo iban narcotraficantes, y por eso les dieron el alto. Emin y Pisly se dieron supuestamente a la fuga, siempre según esta versión, ofrecida por la agencia oficial de noticias de Marruecos MAP, ignorando los cinco disparos de fogueo que lanzaron al aire. Durante la persecución, añadían, "los agentes tuvieron que realizar disparos después de que presuntamente los melillenses quisieran embestirles con su embarcación".

Familiares de Emin y Pilsy, en una de las concentraciones en su memoria. 

Concretamente, efectuaron hasta 41 descargas. Tres de las balas alcanzaron a los chicos. “Estos disparos causaron inmediatamente la muerte de las dos personas que se encontraban a bordo, además de agujeros en toda la lancha”, reza el atestado. 

La autopsia, manipulada

La autopsia, realizada en el hospital Hassani de Nador, ciudad próxima a Melilla, determinó que los disparos se corresponderían con los efectuados durante una persecución, una tesis de la que ambas familias tuvieron conocimiento a través de MAP pues, en realidad, las autoridades marroquíes nunca les entregaron el informe forense.

Sí saben, por ejemplo, que los cuerpos de ambos jóvenes fueron trasladados al citado hospital después de que la Gendarmería Real de Marruecos se presentara en el lugar de los hechos, cuando los militares de la Marina Real arrojaron al mar los cadáveres de los españoles asesinados.

Al haber estado en contacto con el agua, muchas de las pruebas se perdieron, aunque, aún así, la segunda autopsia, realizada ya en España, aportó datos que la necropsia marroquí omitió: Emin tenía heridas "excoriativas", caracterizadas por la ausencia de piel, en la "región frontal, cigomática, maxilar inferior y mejilla derecha". Por ello, sus familias sospechan que, en realidad, les dispararon a bocajarro, y que los jóvenes fueron “torturados y apaleados” antes de ser asesinados.

Una investigación deficiente

Un mes después del brutal asesinato, el por entonces ministro de Asuntos Exteriores, José Manuel García-Margallo, anunció que “el incidente” se aclararía “muy rápido”. En diciembre fue el ministro-portavoz del Gobierno de Marruecos, Mustafá el Khalfi, quien afirmó que se había abierto una investigación y que sus resultados serían trasladados por “vía diplomática” a las autoridades españolas.

Siete años después, las familias siguen sin recibir explicaciones. Por ello, piden que las autoridades tomen cartas en el asunto y que, de una vez por todas, en la reunión bilateral entre España y Marruecos, el caso de sus hijos sea resuelto. "Seguimos exigiendo hoy al nuevo ministro de Asuntos Exteriores, José Manuel Albares, que nos de respuestas y se haga justicia. Que España presione al Gobierno marroquí" reclaman las familias, que añaden que "el presidente Pedro Sánchez se comprometió a dar respuestas cuando estuvo en Melilla, incluso se le entregó un escrito, también a José Luis Ábalos, y a Delegación del Gobierno. Que sigan insistiendo para esclarecer los hechos".

Concentración en memoria de Emin y Pilsy. 

Una resolución que parecía llegar en septiembre de 2020, tras años de lucha, peticiones, y comisiones rogatorias. La Audiencia Nacional emitía el otoño pasado una orden de busca y captura internacional e ingreso en prisión para los tres militares de la Marina Real marroquí acusados como presuntos autores del tiroteo que causó la muerte de los dos jóvenes melillenses. No obstante, dos meses después, en noviembre, la causa era archivada tras un recurso de la Fiscalía. 

La falta de cooperación del reino alauita, de la que el propio magistrado deja constancia en uno de sus autos, -al señalar el “rechazo” de Marruecos a “facilitar la información” que se le requería-, ha entorpecido desde el inicio la resolución de un asesinato en el que, parece, los intereses de España en el país vecino tampoco ayudan a paliar el dolor de dos familias rotas desde el 27 de octubre de 2013. 

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