20 de abril de 2024
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FIN DE SEMANA

El cuerpo de la joven madrileña, de 18 años, permaneció sumergido cerca de 500 días en un pozo de una nave industrial de Asados localizada en Rianxo

Cinco años de la desaparición de Diana Quer: Los detalles de este crimen que conmocionó a España

Diana Quer y su asesino, 'El Chicle'.
Diana Quer y su asesino, 'El Chicle'.
La madrugada del 22 de agosto del 2016, Diana Quer desaparecía en A Pobra do Caramiñal (A Coruña), un caso que dio un vuelco un año y cuatro meses después con el arresto y confesión de José Enrique Abuín, alias ‘el Chicle’. El cadáver de la víctima, de 18 años, fue hallado sumergido en el interior de un pozo en una nave industrial de la parroquia de Asados.

La madrugada del 22 de agosto del 2016 la joven volvía a casa después de estar en las fiestas locales Carme dos Pincheiros. Aquel verano, Diana, con la mayoría de edad recién cumplida, pasaba unos días de vacaciones como tenía por costumbre, en esta localidad costera junto a su madre y su hermana, Valeria.

Según varios testigos, fue y vino de las fiestas del pueblo, que se celebraban en el parque Valle-Inclán, a la pizzería “Mi manda Picone”, que se encuentra a un kilómetro de distancia del chalet donde veraneaba, en Cabío (Xobre, A Pobra).

Para ir hacia su casa, los investigadores concluyeron que la joven tenía que ir en línea recta por el paseo de O Areos hasta llegar al chalet en el que veraneaba, en Cabío (Xobre, A Pobra), que transcurre junto a la playa, iluminado en el primer tramo y oscuro en el segundo, en el que abundan las naves y los edificios destartalados. Fue en algún punto de este recorrido donde su rastro se perdió. A las 8.30 horas de la mañana de ese mismo día su madre denunció su desaparición.

La joven se quedó hasta las 2.30 horas de la madrugada, cuando se despidió de sus dos amigas. Diez minutos después, se topó con una conocida en el paseo, a la altura de la pizzería. Fue la última vez que la vieron con vida. Desde allí debió comenzar el camino de regreso al chalet, adonde debía llegar en unos 20 minutos. Durante el trayecto, la joven estuvo interaccionando con el móvil y envió un inquietante mensaje de Whatsapp a una amiga para advertirle que un hombre la estaba increpando. “Me estoy acojonando”, y luego especificó en un mensaje enviado a las 2.42 horas que un hombre le había dicho: “Morena, ven aquí”. Un comentario al que su amiga contestó con un “¿Y qué le has dicho?”. Pero Diana nunca llegó a responder y ni siquiera dio señal de haber leído el mensaje.

Se cree que, en el momento de ser increpada, la joven pasó cerca del páramo donde aparcaban los feriantes, que también piropearon a otras chicas aquella noche. A partir de ese momento, el análisis de las antenas de telefonía móvil de Taragoña, Boiro y A Pobra do Caramiñal concluyen que el terminal, un iPhone6 S de color blanco se movió rápidamente por una ruta coincidente con la autovía de O Barbanza desde A Pobra hasta Taragoña (Rianxo), donde fue detectado a las 2.58 horas de la madrugada.

El hallazgo del teléfono de Diana Quer

El 27 de octubre de 2016, dos meses después de la desaparición de la joven, un mariscador encontró su móvil en las profundidades de la ría de Arousa, en el mismo lugar donde se perdió la señal del dispositivo. No obstante, el aparato resultó bastante dañado y tuvo que ser sometido a un largo proceso de restauración para acceder a la información que contenía. Un agente de la UCO que declaró durante el juicio detalló que antes del hallazgo del celular de la víctima la investigación ya disponía de los listados telefónicos de datos y llamadas del móvil, pero no del contenido del teléfono para lo que era necesario desbloquearlo.

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Diana Quer.

La memoria del terminal se pudo trasladar a otro teléfono. En ese momento, los investigadores descubrieron que, de los nueve intentos de los que dispone este modelo, “se había intentado en seis ocasiones desbloquear el teléfono” y que el móvil se arrojó “encendido” al agua. Tras recurrir a una empresa externa en Colonia, en Alemania, se logró desbloquearlo y obtener los datos de posicionamiento GPS de la joven hasta las 2:58 horas de la madrugada de la desaparición, cuando el terminal se desconecta en el puente de Taragoña.

Un error en la reconstrucción de los hechos

A la hora de relacionar el posicionamiento del móvil de Diana Quer con otras personas con las que pudiera ir, el agente explicó que los investigadores se encontraron con un “grave problema” del que no se percataron hasta enero del 2017 y que hizo que, en un primer momento, no se centrasen en ‘El Chicle’ como principal sospechoso. Un error de posicionamiento horario de las cámaras de la autovía de más de catorce minutos hizo que en todos los estudios previos hubiera un número alto de vehículos que no se correspondían con el horario por el que pasó Diana aquella madrugada a bordo del coche de José Enrique Abuín.

Por este motivo, los investigadores descartaron a ‘El Chicle’ al no coincidir el paso de su vehículo en esa franja horaria. Su teléfono pudo ser posicionado vía repetidor en esa zona, pero no con datos GPS porque, al entregarlo a la Guardia Civil, el dispositivo había sido formateado “a conciencia” horas antes.

Los estudios también concluyeron que ‘El Chicle’ abordó a Diana Quer en la intersección entre el Paseo del Arenal y la calle Venecia, ya que los posicionamientos GPS del móvil de Diana marcaban por esta zona la ubicación de la joven esa madrugada. A pesar de los errores en los posicionamientos, de algunos metros, comentó un investigador del caso durante el juicio que “donde José Enrique Abuín dice que la abordó es imposible” que estuviese, dado que “hay casi 200 metros de distancia”.

Detención de José Enrique Abuín

La policía llegó a investigar a 200 sospechosos, entre ellos el único acusado: José Enrique Abuín, alias ‘El Chicle’, a quien al inicio del caso se sometió a un interrogatorio. A pesar de no ser arrestado en un primer momento, la Guardia Civil nunca dejó de seguir la pista a este vecino de Rianxo, de nacionalidad española, casado y con una hija que trabajaba en una mejillonera.

De hecho, la Benemérita tenía previsto detenerle tres semanas después de la fecha en la que finalmente se produjo su arresto, que se precipitó a raíz de que Abuín intentara perpetrar otra agresión a una joven de Boiro en las Navidades del 2017. Por este intento de secuestro y violación, ‘El Chicle’ fue condenado a cinco años de prisión.

Una de las cuestiones que llevó a la Guardia Civil a sospechar de Abuín fue su patrón de conducta con otras denuncias previas de acoso sexual, entre ellas la violación que denunció su excuñada pero que, inicialmente, fue archivada y ahora se está juzgando.

Meses antes de la detención, la Benemérita inició un “dispositivo de vigilancia” de ‘El Chicle’, pero él se percató de que las fuerzas de seguridad lo estaban siguiendo, por lo que se puso en contacto con agentes que conocía en relación a un alijo de cocaína que le habían encontrado años antes y les confesó que la madrugada de la desaparición de Diana había estado en las fiestas de A Pobra con un amigo, el mismo que declaró durante el juicio que lo acompañaba habitualmente a conocer mujeres.

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'El Chicle' y su mujer, Rosario Rodríguez.

Junto a José Enrique Abuín, la Guardia Civil también detuvo a su mujer, Rosario Rodríguez, cuyo testimonio había servido de cuartada hasta entonces al sospechoso. Tras su arresto, la mujer se desdijo de su primera declaración en la que aseguró que se encontraba con su marido la madrugada en la que desapareció Diana Quer y salió en libertad sin cargos de la Comandancia de la Guardia Civil de A Coruña, donde pasó detenida una noche. Cuando ‘El Chicle’ tuvo la certeza de que su mujer quedaba en libertad, confesó el crimen, dijo que había atropellado a la joven accidentalmente y que luego, ocultó su cadáver, conduciendo a la Guardia Civil hasta el lugar donde se encontraba el cuerpo de Diana.

El hallazgo del cadáver

Abuín abandonó el cadáver de la víctima a menos de 200 metros de la casa donde él reside, en Rianxo. El cuerpo de la joven madrileña fue hallado la madrugada del 31 de diciembre de 2017 en un pozo de una antigua fábrica abandonada situada en la parroquia de Asados, sumergido a más de ocho metros de profundidad, lastrado por dos bloques y con una brida enredada en el pelo. 

Un informe forense concluyó que el cuerpo estuvo al menos 20 días flotando ya que en el pelo de la víctima se detectó “pupas de mosca”, especie no acuática que necesita oxígeno para sobrevivir.

La pelea de forenses se alía con El Chicle: a un paso de que se libre de la  prisión permanente

'El Chicle' descubriendo el pozo en el que escondió el cuerpo de Diana Quer durante casi 500 días.

Por su parte, los equipos forenses que han intervenido en el juicio se han mostrado en desacuerdo con la existencia de indicios físicos de que Diana sufrió agresión sexual, aunque han coincidido en que la joven murió estrangulada con una brida y no, como el acusado sostiene, por haber ejercido una presión excesiva con las manos. En este sentido se debe tener en cuenta el mal estado de conservación en el que se encontró el cadáver, ya que pasó sumergido cerca de 500 días.

A pesar de ello, uno de los forenses aseguró en el juicio que Diana Quer presentaba en su área genital un “edema importante”, concretamente en los labios mayores, hinchazón compatible con un acto sexual con violencia. La declaración de estos especialistas era un punto clave para dilucidar si el crimen de Diana Quer tuvo un móvil sexual, fundamental para justificar la pena de prisión permanente revisable solicitada por la familia y Fiscalía para José Enrique Abuín.

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