20 de septiembre de 2019
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FIN DE SEMANA

La Fiscalía pedía 11 años para el doctor Eduardo Vela por detención ilegal, falsificación de documento oficial y suposición de parto

La justicia considera culpable a Eduardo Vela, el doctor acusado en el juicio de bebés robados, pero le absuelve por preescripción de los delitos

El doctor Eduardo Vela durante el primer juicio de bebés robados en España
El doctor Eduardo Vela durante el primer juicio de bebés robados en España
La Audiencia Provincial de Madrid ha decidido absolver al doctor Eduardo Vela Vela, acusado por la Fiscalía de ser el máximo responsable del robo de una bebé, Inés Madrigal, en el hospital San Ramón de Madrid en el verano de 1969. La sentencia no es firme, por lo que puede ser recurrible ante el Tribunal Supremo

La Fiscalía pedía una pena de prisión de 11 años para Eduardo Vela por detención ilegal, falsificación de documento oficial y suposición de parto. Además, la fiscalía también pidió una indemnización de 150.000 euros para Inés Madrigal, la bebé supuestamente robada en 1969. Como denunciante, Madrigal quería que la pena de cárcel fuera de 13 años. En cambio, no solicitó indemnización alguna, porque aseguró que "no me interesa el dinero” y que lo que pretendía es que esto “sirva para abrir otros casos cerrados".

Eduardo Vela trabajó entre 1961 y 1981 en la clínica madrileña de San Ramón, lugar que ha sido el centro de las denuncias por robo de bebés.

Inés Madrigal fue adoptada por su madre Inés Pérez en 1969, circunstancia de la que no tuvo constancia hasta los 18 años. En el año 2010 comenzó a indagar tras ver unas informaciones relacionadas con el doctor Vela y la clínica San Ramón sobre adopciones que se habían realizado de forma irregular y buscó la documentación de su propio nacimiento. Fue entonces cuando comprobó que estaba inscrita como hija biológica de sus padres adoptivos. En los documentos figuraba Eduardo Vela como asistente a ese parto inexistente debido a que Inés Pérez era estéril.

La madre de Inés Madrigal llego a estar imputada tras la denuncia pactada de su hija adoptiva para poder agilizar el proceso. Inés Pérez declaró en el proceso de instrucción en 2013 Vela intentó convencerla para que fingiera un embarazo usando un cojín y que posteriormente la había entregado a la niña como regalo. La madre adoptiva de la denunciante falleció durante el proceso judicial en 2016, a la edad de 93 años. Como no podía tener hijos, Inés Pérez  iba habitualmente a la inclusa de un convento a ayudar con los bebés abandonados y llegó a tener a dos niños acogidos en su casa hasta que tuvo que entregarlos cuando sus madres biológicas los reclamaron.

Según la fiscal, Madrigal fue sustraída a su madre biológica para ser regalada a Inés Pérez y hacer un favor al padre Félix, una persona "muy vinculada al acusado". El padre Félix quiso agradecer de esta manera a Pérez los servicios que prestó en el convento, según la Fiscalía. Así,  indicó que no existía ningún documento probatorio que reflejase que la madre biológica hubiera renunciado a su bebé y añadió que, aunque se pudiera dejar el nombre en blanco de la madre biológica debido a la legislación de entonces, era un delito rellenar ese hueco con el de la madre adoptiva.

Las contradicciones de Eduardo Vela

El discurso del doctor acusado de participar en una trama de bebés robados ha estado marcado por las contradicciones. Durante la instrucción, Eduardo Vela reconoció que la letra y la firma que aparecían en el documento falsificado eran suyas, contrastando con su declaración en la primera sesión del juicio, en la que aseguró no recordarlo. La defensa del médico alegó que su cliente padecía alzhéimer, pero el forense que le examinó determinó que Vela se encontraba en condiciones para declarar. El abogado de Vela negó todas las acusaciones durante el juicio y solicitó la absolución de su cliente, señalando la falta de pruebas y que los posibles delitos habían preescrito.

La periodista francesa Emilie Delphine declaró como testigo por videoconferencia en la segunda sesión del juicio. Delphine grabó en 2013 al doctor Vela con una cámara oculta que captó al acusado diciendo que había entregado a Inés Madrigal como regalo, pero que no había cobrado dinero por ello.

Otro testigo que también declaró fue uno de los policías que participó en la investigación del caso y que trató de conseguir los registros de las madres que daban a luz en San Ramón, sin llegar a lograrlo. En su declaración, señaló que Vela le dijo que había quemado los documentos. “Los indicios apuntaban a que existía una trama en la que posiblemente el señor Vela formaba parte y en la que se acogía a chicas embarazadas a cambio de que dieran a sus hijos en adopción en un momento en que la situación social era bastante complicada para esas mujeres jóvenes”, aseguró el policía, quien también manifestó que el entramado continuó durante varios años y que “la fuente de bebés se les había terminado, por lo que empezaron a ocurrir este tipo de casos en San Ramón y otras clínicas". Del mismo modo apuntó que la trama contaba con una persona de confianza que se encargaba de hacer las inscripciones de los niños.

Muchos casos han sido archivados y otros tuvieron mala suerte como el de María Luisa Torres, que logró que imputaran a sor María Gómez Valbuena, considerada como la mano derecha de Vela en San Ramón, pero la monja falleció cuatro días después de ser citada a declarar y la causa se cerró. Se calcula que en España hay más de 300.000 casos similares aún sin resolver desde los años 40.

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