22 de septiembre de 2020
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FIN DE SEMANA

La anciana presentaba en el momento de su muerte signos de desnutrición y falta de higiene

El Supremo confirma la condena de 17 años de prisión a dos hijos que dejaron morir a su madre en Tenerife en 2015

La Sala Segunda del Alto Tribunal ha condenado a los hermanos Ana Antonia y José Ramón Llarena a 17 años de prisión por dejar morir a su madre en Tenerife en 2015 en un delito de homicidio por omisión. El Supremo rechaza los recursos de ambos condenados contra la sentencia de la Audiencia Provincial de Tenerife que les condenó a la misma pena

Los hechos ocurrieron en agosto de 2015 en el barrio de Los Gladiolos en Santa Cruz de Tenerife, donde la mujer vivía con su hijo, su nuera y su nieta. Según acordó el hijo de la víctima con su hermana, ambos se repartían las tareas de cuidado de su madre, que desde hacía más de quince años padecía múltiples enfermedades como osteoporosis, artrosis, incontinencia urinaria, demencia senil e, incluso, había intentado suicidarse dos veces. A pesar de todo ello, según la sentencia “desatendieron totalmente sus necesidades más elementales".

Necesidades como el alimento, el aseo, la limpieza de su entorno, levantarla de la cama o curar sus heridas dejaron de ser atendidas por sus familiares, lo que, siempre según la sentencia, tuvo como resultado “previsible y evitable el fallecimiento” el 26 de agosto de 2015, no avisando los familiares a las autoridades hasta el día siguiente.

El relato de la sentencia asegura que la anciana murió de forma dolorosa y lenta "ante la absoluta desidia y desatención de los hijos que, ante la evidencia de la necesidad de atención, no solo personal, sino también médica, le dejan morir de forma cruel".

El estado de la mujer era tan lamentable, pesando 25 kilos, que se aseguró que "la causa fundamental de la muerte fue un cuadro de desnutrición crónica, anemia severa, úlceras de cubito infectadas y bronconeumonía aguda purulenta".

El Supremo señala en su sentencia que el Código Civil establece la obligación de los hijos de cuidar a sus padres cuando éstos no puedan hacerlo por sí mismos. Así, la "desatención absoluta" que la Sala atribuye a los condenados conlleva la comisión de un delito dado que se incumple la necesidad de atender al progenitor cuando lo precisa.

Como recalca la Sala, atender a los mayores está sancionado “en el ámbito penal” sobre todo cuando se llega a “resultados semejantes” a los del caso en cuestión. Así, la sentencia determina que los acusados son culpables de "una obligación legal incumplida que acarrea responsabilidades" que conllevan, añade, "un alto grado de reprochabilidad" tanto social como penal.

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