22 de abril de 2021
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FIN DE SEMANA

Los médicos del hospital alemán Charité donde fue examinado y se encuentra en coma lo aseguraron tras numerosas pruebas

Confirmado el extraño intento de envenenamiento de Alexei Nalvani, rival de Vladimir Putin

Alexei Nalvani
Alexei Nalvani
Después de muchas versiones, inspecciones e investigaciones, médicos alemanes del hospital Charité en Berlín han desestimado los exámenes médicos del hospital ruso de Omsk y han confirmado que la causa del coma del opositor Alexei Nalvani fue un envenenamiento. Por el momento el opositor está estable pero grave y es posible que al despertar muestre secuelas en el sistema nervioso. Sus allegados afirman que no comió nada ni bebió nada en el avión pero al parecer bebió un té en la ciudad de Tomsk.

El 20 de agosto fue ingresado en el hospital de Omsk, en Rusia, ll opositor al Gobierno de Vladimir Putin, Alexei Navalni, quien se encontraba en un coma producto de un envenenamiento. Sus síntomas empezaron en su vuelo de vuelta a Moscú, desde la ciudad siberiana de Tomsk. Luego fue trasladado a un hospital berlinés por sus allegados, ya que no se fiaban de ningún centro médico ruso.

Después de haber pasado 48 horas de su ingreso, los médicos alemanes determinaron que el político había sido envenenado con alguna toxina que afectaba fuertemente a su sistema nervioso. Se encontraba grave pero estable.

Nalvani es considerado el mayor rival de Vladimir Putin.

“Los resultados clínicos indican una intoxicación a través de una sustancia del grupo de los inhibidores de la acetilcolinestarasa. La sustancia concreta todavía nos es desconocida y se ha iniciado una analítica más amplia”, explicó una nota de prensa del centro médico que trata a Navalni.

Actualmente los médicos no saben con certeza si pueden elaborar un diagnóstico, pero lo que si saben es que no descartan posibles secuelas después de que el opositor despierte del coma, sobre todo del sistema nervioso.

Las versiones sobre los hechos

La esposa del opositor y crítico del Gobierno de Vladimir Putin ha declarado públicamente que no se fia de los médicos en el hospital de Omsk, esto quizá debido a que en las primeras horas de pruebas los médicos descartaron que hubiese rastros de veneno en el cuerpo de Alexei. La versión que más parecía despuntar era la de algún problema metabólico.

El opositor fue trasladado al hospital Charité, donde se encontraron los rastros de veneno en el cuerpo a pesar de que el hospital de Omsk había enviado los resultados de los exámenes que habían hecho. La familia del opositor acusa abiertamente al hospital siberiano de haber cedido a presiones gubernamentales.

Vladimir Putin.

Para el sábado pasado ya había llegado una comitiva de seguridad y escolta para el paciente cuya vida podría seguir corriendo peligro no solo debido a las secuelas del veneno, sino también porque se teme un segundo atentado contra su salud.

La labor de custodiar a Navalni ha recaído en la Oficina Federal de Investigación Criminal alemana, tal y como ha confirmado este lunes el portavoz del Gobierno federal alemán, Steffan Seibert, quien también afirmó que había que proteger al paciente de cualquier otro posible atentado: “En definitiva, se trata de un paciente contra el que probablemente se ejecutó un envenenamiento”.

Por el momento, el caso de Navalni amenaza con convertirse en un nuevo episodio de conflicto diplomático para este año 2020, esta vez entre los Gobiernos de Rusia y Alemania, cuyas relaciones ya de por sí se encontraban tensas.

Antecedentes al envenenamiento

En un principio en Rusia se descartó cualquier posibilidad de envenenamiento deliberado. Un portavoz de la aerolínea S7 Airlines, que operaba en el vuelo del político aseguró que este “no comió ni bebió nada a bordo del avión”, pero que “su estado de salud se deterioró rápidamente después del despegue”.

Estas declaraciones parecen indicar que el envenenamiento se produjo en tierra y no a bordo de la aeronave. Además de esto, el director de la cafetería del aeropuerto de Tomsk, donde presuntamente Navalni se habría tomado un té, explica que las autoridades rusas se están encargando de hacer las inspecciones correspondientes.

Alexander Litvinenko murió en 2006 cuando envenenaron su té.

Ante las explicaciones públicas de los involucrados en el caso, la portavoz de Nalvani ha declarado a título personal que permaneció al lado de la víctima durante todo momento y que los síntomas que presentaba no correspondían a una intoxicación ordinaria. Ha catalogado las explicaciones posibles al caso que descartan el envenenamiento como “propaganda estatal”. También explicó que en realidad Nalvani no comió ni bebió nada.

Su caso recuerda al del también opositor Alexander Litvinenko, en 2006, también durante un mandato de Vladimir Putin, quien murió por haber bebido un té envenenado con polonio-210, una toxina radiactiva, durante una reunión en Londres.

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