19 de noviembre de 2019
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FIN DE SEMANA

Piden reabrir el caso del niño David Guerrero, que hoy tendría 45 años, que desapareció cuando se dirigía de su casa a una exposición de pintura

Una nueva pista reabre 32 años después la esperanza de la familia del niño prodigio pintor de Málaga

David Guerrero, el niño pintor e Málaga.
David Guerrero, el niño pintor e Málaga.
Dos nuevos testigos pueden reabrir el caso de David Guerrero, el conocido como niño pintor de Málaga que desapareció en 1987, y cuyo caso es uno de los mayores misterios sin resolver por la Policía española. Un anónimo recibido por su madre Antonia y la investigación iniciada por su hermano mayor, Jorge Guerrero, junto a un periodista, Daniel Carretero, pueden reabrir el caso.

El caso de la desaparición de David Guerrero, el niño prodigio pintor de Málaga cuya pista se perdió en abril 1987, puede dar un giro sorprendente y abrir el caso a la investigación de nuevas pistas que hasta ahora se desconocían. El caso vuelve a la actualidad gracias a las investigaciones emprendidas por su hermano mayor, Jorge Guerrero, junto al periodista Daniel Carretero, y gracias también a un anónimo recibido por Antonia Guevara, la madre de David Guerrero, a mediados de 2018. Ahora se busca a Gervasio.

Esa carta anónima, sin remitente conocido, recibida en el domicilio de la madre de David hacía mención a un tal "Gervasio". En este mensaje se apuntaba a la Peña "El Cenachero", a donde David se dirigía a dar clases de pintura el día que desapareció, tras pasar por una exposición donde se mostraba un cuadro suyo.

“Los culpables están allí (…) en la calle Granada se esconde la verdad”, avanzaba la carta. El anónimo le pedía a la familia que sigan esa pista: “Fue planeado, Antonia. Lo estaban esperando y él los conocía”, recogía el anónimo, que mencionaba el nombre de "Gervasio" como la persona que tendría la clave de la desaparición del niño. La peña se cerró hace 25 años, con lo que acceder a sus archivos es bastante complicado o encontrar a personas vivas de la época también, porque han pasado ya más de tres décadas. Durante muchos de esos años, Antonia no daba vueltas al cerrojo de su casa, con la esperanza de que David volviese y pudiese entrar más fácilmente.

Jorge Guerrero, su hermano mayor, tras recibir el mensaje, empezó a investigar con un amigo, el periodista Daniel Carretero, y ambos certificaron la existencia de Gervasio gracias a los testimonios de algunos supervivientes de la peña, que cerró hace 25 años. Pero hasta seis testigos confirmaron la existencia del tal Gervasio, aunque ninguno supo concretar sus apellidos o dirección. "No queremos encontrar a ningún malo ni queremos echar la culpa a nadie, solo queremos la verdad y ayuda para continuar, porque nosotros no podemos avanzar más", explicó Daniel Carretero a elcierredigital.com.

Desaparición misteriosa

El 6 de abril de 1987 sobre las 18.40 horas David Guerrero salió de su casa en el malagueño barrio de Huelin. Tenía 13 años e iba al centro a una exposición donde acababan de colgar un cuadro suyo, un retrato de El Cristo de la Buena Muerte, en concreto en la galería de arte La Maison, en la calle Duquesa de Parcent donde le esperaba el periodista Paco Fadón, de Radio Popular. Luego, David tenía previsto ir a la peña El Cenachero, donde desde hacía algo menos de dos años recibía clases en una academia de pintura, casi siempre a cargo de un primo de su madre, el pintor malagueño José Guevara Castro, que ya falleció. El niño tenía pensado tomar el autobús que lo dejaría en el centro de Málaga. Su casa distaba 250 metros de la parada y es en este trayecto donde la policía sostuvo que pudo desaparecer el menor.

Tras la denuncia de los padres, las primeras investigaciones policiales se encaminaron a los contactos realizados en el mundo del arte, donde David comenzaba a ser considerado un joven genio. La policía también desechó el secuestro por motivos económicos porque la familia no recibió nunca una petición de rescate y Jorge Guerrero era mecánico de una empresa de confección, con recursos económicos limitados. La Interpol calificó el caso de “desaparición extrema”, es decir, sin pistas.

Antonia, madre de David.

Sin embargo, 32 años después, dos testigos pueden contradecir la versión policial. Hasta ahora se mantenía la creencia de que David no llegó a tomar ningún autobús y desapareció en esos 250 metros que separaban su casa de la parada del autobús. Según los nuevos testimonios recabados por su hermano Jorge y el periodista Daniel Carretero, el niño pudo llegar a la sala de exposiciones, aunque más tarde de la hora prevista y por tanto, el periodista ya no estaba esperándolo para entrevistarle y después al local de la peña El Cenachero, ubicado en el número 1 de la calle Ángel, donde fue visto por otra persona.

En la sala de exposiciones lo habría visto el pintor malagueño Rafael Jaime Calderón esa misma tarde, ya que sustituía a José Guevara como profesor de pintura esos días al encontrarse Guevara de viaje en Madrid. Un testimonio que no habría sido tenido en cuenta entonces por los investigadores, pese a que el pintor asegura que se lo dijo a la Policía.

El segundo lugar donde se ubicó a David Guerrero fue en la peña flamenca. Marisa Sicsú, hija del hostelero malagueño Félix Sicsú, ya fallecido, relató que su padre contaba que el día de la desaparición había visto a David Guerrero en las escaleras del edificio de la peña El Cenachero, pero que su padre jamás habló con la Policía porque nunca fue interrogado por los agentes.

"La policía hace 32 años se centró en el reducido círculo de la academia de pintura, compuesto por aproximadamente una decena de personas, pero no en el círculo amplio de la peña, pero estos dos nuevos testimonios podrían cambiar el relato de la historia como la conocíamos hasta ahora", recuerda el periodista Daniel Carretero.

David se convirtió entonces en uno de los 1.500 nombres que engrosan la lista de desaparecidos en nuestro país. Por eso ahora buscan a Gervasio, varón de nacionalidad española, entonces de entre 40 y 50 años, por tanto ahora tendría entre 72 y 82 años de edad y vinculado o relacionado de alguna manera con la peña cultural y flamenca El Cenachero.

En septiembre de 2016 la familia tuvo que declarar al niño pintor de Málaga fallecido, ya que la muerte de su padre Jorge en 2015 provocó que tuviesen que hacer este trámite para poder heredar y acceder a las cuentas de la familia.

El día de su desaparición fue un lunes normal, David comió con sus padres y merendó como siempre, viendo dibujos animados en la televisión, y su padre, Jorge Guerrero, le dibujó un croquis para ir desde la academia hasta la exposición donde tenía la entrevista, luego debía recogerlo para volver a casa. Debido a la visita de la Reina Sofía los investigadores descartaron casi por completo que hubiese sido introducido a la fuerza en un vehículo, porque el despliegue policial era importante y muy visible en el centro de Málaga.

Su padre, Jorge, contaba entonces a la extinta revista Interviú que salió de su casa para recoger al niño a las nueve de la noche: “No me gusta que ande solo por la calle cuando ha oscurecido”, explicaba. Pero no encontró a su hijo donde esperaba. “Dos horas después –añadió– me presenté en comisaría para denunciar la desaparición". Algunos testigos situaron al menor en Portugal, en agosto de 1988, pero el hecho se descartó tras comprobarse que estaba relacionado con la estancia de David con su colegio El Divino Pastor durante la semana blanca de 1987.

La pista más verosímil apareció en 1990, cuando se descubrió que un ciudadano suizo de 70 años tenía en su casa un dibujo con rasgos muy parecidos a los del niño. Este hombre, acaudalado, divorciado y casado en segundas nupcias, con varios hijos, había estado en Málaga entre marzo y abril de 1987 y podría haber entrado en contacto con David unos diez días antes de su desaparición, como declaró la camarera de un hotel, aunque finalmente la pista de la camarera no pudo comprobarse, ya que no declaró esto mismo en sede judicial. El niño incluso realizó una caricatura, que supuestamente identificaba a este hombre y ese dibujo se lo regaló David unos días antes de su desparición a una compañera suya del colegio. La niña lo compartió con la directora y ésta con los investigadores. Dos inspectores de policía se trasladaron a Suiza en agosto de 1990 para interrogarlo, pero descubrieron que el hombre había fallecido de muerte natural en enero de aquel mismo año y no pudieron seguir la pista que parecía más fiable.

Interpol consideró la desaparición de David Guerrero Guevara, que ahora tendría 45 años, como una de las más desconcertantes de la historia, aunque la búsqueda ya se ha desactivado en su web y oficialmente no se le busca. David fue dado por muerto, aunque solo sobre el papel, porque todavía su familia no ha perdido la esperanza y los investigadores del Grupo de Homicidios de la comisaría de Málaga, herederos de aquellos que buscaron hace 32 años, mantienen a mano todavía las seis carpetas del expediente policial, sobre la bandeja de asuntos pendientes por resolver.

 

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