19 de junio de 2021
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FIN DE SEMANA

Un médico ha realizado un informe de parte que cataloga su muerte de "VIOLENTA, DE ETIOLOGÍA MÉDICO-LEGAL HOMICIDA POR ANOXIA ANÓXICA"

La familia de Déborah Fernández pide la exhumación de su cuerpo para extraer muestras de ADN

La joven Deborah asesinada en 2002.
La joven Deborah asesinada en 2002.
La familia de Déborah Fernández-Cervera, asesinada en 2002 en Vigo, ha pedido al juzgado que investiga el suceso tras la reapertura del mismo en 2019, que exhume el cuerpo de la joven para realizar un nuevo informe forense, que extraiga muestras de ADN, tras el presentado por un especialista contratado por la familia que determina la muerte violenta de la joven viguesa, de 22 años.

La familia de Déborah Fernández, la joven viguesa asesinada en mayo de 2002, presentó hace unos días en el Juzgado de Instrucción número 2 de Tui, Pontevedra, un Informe Médico Legal Pericial suscrito por un prestigioso Médico Especialista en medicina legal y forense, Aitor Courel, que determinaba con una certeza moral, matemática y jurídica que en relación a la muerte de Déborah Fernández-Cervera Neira “estamos ante una muerte violenta de etiología médico-legal homicida por anoxia anóxica probablemente por la obstrucción de los orificios respiratorios y al menos parcial compresión toraco-abdominal”. Este juzgado reabrió el caso de Déborah Fernández, cerrado desde hacía años sin un culpable, a pesar de que todos los indicios señalaban al mismo sospechoso.

Este informe excluye que la causa de la defunción haya sido la “muerte súbita” pues además, existían en el cuerpo de Déborah diferentes lesiones traumáticas vitales, lo que demostraría que por parte de la joven existió defensa ante la agresión que estaba sufriendo y que acabó con su vida.

El estudio, así como otros que están en elaboración, han tenido que ser encargados y sufragados por la familia de Déborah, "ante el cúmulo de negligencias y omisiones que presenta la causa", según explican en un comunicado.

En base a ello, y a otras informaciones y conclusiones obrantes en la causa, la familia ha solicitado al Juzgado número 2 de Tui la "exhumación del cuerpo de Déborah a fin de que el mismo pueda ser examinado por médicos forenses y poder extraer restos de ADN de terceras personas e incluso valorar otras posibles lesiones que no quedasen registradas en su día por la deficiente información reflejada".

Para los familiares esto es un "trámite doloroso para los padres, hermanos y seres queridos de Déborah pero que es necesario para intentar determinar la persona que acabó con su vida", concluyen en su comunicado.

El caso fue archivado provisionalmente en el año 2010, pero tras la obtención de nuevas pistas o indicios se decidió su reapertura en noviembre de 2019. Las nuevas diligencias pueden contribuir a que se reconstruyan las últimas horas de Déborah Fernández en la tarde del 30 de abril de 2002, último día que la vieron sus allegados y familiares, y determinar quién puede estar detrás de su secuestro y asesinato.

El cuerpo encontrado

El 10 de mayo de 2002 el cuerpo de Déborah fue encontrado por una vecina de O Rosal, a 40 kilómetros de Vigo. Estaba desnuda y oculta bajo unas ramas. Lo habían lavado. Aunque aparentemente el cadáver no tenía signos de violencia, la autopsia determinó que había muerto por asfixia sin poder aclarar si fue de forma súbita o provocada.

El escenario claramente criminal y con pistas falsas para confundir a la Policía ha llevado a la familia a luchar por reabrir el caso durante todos estos años. En esta nueva reapertura han declarado ya en el Juzgado de Tuy quince personas, entre ellas, el exnovio de Déborah y sus familiares y amigos.

El auto con el archivo de la causa en 2010 reconocía que el exnovio de la víctima, Pablo P. S., había incurrido en contradicciones durante sus declaraciones, pero sin evidencias científicas que lo situaran cerca de Déborah aquella noche de abril ya que era imposible avanzar más en la investigación. Sin embargo, tras la reapertura del caso por parte del Juzgado de Instrucción número 2 de Tui, los testigos que han sido llamados a declarar han situado de nuevo ante la jueza el foco en este joven, de una manera u otra, porque todos los testigos tuvieron relación con la pareja. 

Por el juzgado han pasado también los padres de Pablo P. S., un excuñado de Déborah y tres amigos que conocían a la pareja. Todos estuvieron con Déborah o con Pablo las horas anteriores e inmediatamente posteriores a la desaparición de la joven de 22 años. Unas nuevas declaraciones que aportan más datos. Por ejemplo, la madre de Pablo nunca fue citada a declarar en la anterior instrucción como ocurrió con la de Déborah.

José y Rosa, hermanos de Déborah Fernández.

Ya en su día la Policía marcó como sospechoso a este joven y a nadie más. Pablo y Déborah habían dejado la relación cinco meses antes y él negó siempre haber visto a su exnovia aquel 30 de abril de 2002, aunque sí quedó probado que hablaron al mediodía por teléfono mientras ella se depilaba en la peluquería.

La Policía estimó entonces que sus sucesivos testimonios eran "confusos y contradictorios" y que algunas de sus declaraciones "chocaban frontalmente" con las de otras personas, según consta en el sumario de la Operación Arcano desarrollado en 2009 y 2010.

Pablo P. S. siempre rechazó en sus declaraciones haberse cruzado con Déborah en su coche, donde se le perdió la pista a la joven, en un lugar conocido como la curva de Alcabre y aseguró que llegó unos 10 minutos tarde a un partido de fútbol en el club de campo porque se había olvidado el reloj y que tras el partido, y antes de volver al club para una cena, fue a ducharse a casa. Sobre estas declaraciones los policías apreciaron contradicciones entre lo manifestado por el joven y la declaración de su padre.

Déborah y Rosa Cervera en un fotomontaje.

El excuñado y dos amigos de la víctima han declarado ahora ante la jueza que "el exnovio telefoneó la noche de la desaparición de Déborah para preguntar por ella, lo que les causó extrañeza y que al día siguiente lo acompañaron a su casa para ver si estaba allí la joven y él quiso entrar solo no dejándolos pasar, algo que siempre negó el exnovio".

De momento, ya han pasado por el Juzgado de Tui quince testigos en dos meses, desde que se reabrió el caso, interrumpido por la irrupción de la pandemia del Covid-19. Además de las testificales, la nueva jueza intructora ya solicitó una ampliación de las pruebas de ADN que se hicieron en su momento.

 

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