21 de enero de 2021
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FIN DE SEMANA

El documento de The Lancet Countdown recoge que la Conferencia de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático de 2021 será un momento clave

Un informe científico revela cómo el cambio climático afecta al deterioro de la salud pública

El cambio climático será uno de los grandes peligros de los años venideros.
El cambio climático será uno de los grandes peligros de los años venideros.
Este jueves se ha publicado el informe anual de The Lancet Countdown, que analiza indicadores de salud vinculados al cambio climático. El documento alerta, entre otras amenazas, sobre la peligrosidad del calentamiento global, fenómeno que causó la muerte de 3.160 mayores de 65 años en España durante 2018. Sequías, incendios, huracanes, subidas del nivel del mar y mejores condiciones para la propagación de enfermedades son solo algunas consecuencias del cambio climático que aborda el documento.

La crisis sanitaria causada por la pandemia ha hecho que otras amenazas queden en segundo plano. Una de las más evidentes es la del cambio climático. Los problemas que lleva aparejados pueden poner al planeta en grave peligro. Un buen termómetro para conocer cómo evoluciona esta cuestión es el informe que cada año elabora la prestigiosa revista The Lancet Countdown, que ha visto la luz este jueves.

El documento ha sido elaborado gracias a la colaboración internacional más de un centenar de expertos (científicos climáticos, geógrafos, ingenieros, expertos en energía, alimentación y transporte, economistas, politólogos, médicos… etc.) y es fruto de las investigaciones de las 35 principales instituciones académicas y agencias de la ONU que componen The Lancet Count Down.

Presenta 43 indicadores que apuntan a la relación directa entre la salud de la población y los fenómenos climáticos, repartidos en cinco secciones: impactos del cambio climático, exposiciones y vulnerabilidades, adaptación, planificación y resiliencia para la salud, acciones de mitigación y co-beneficios, economía y finanzas y, por último, participación pública y política.

El calentamiento global, que afecta especialmente a las personas mayores, es posiblemente una de las amenazas más graves abordadas en el documento. Según el informe, las temperaturas actuales han aumentado 1,2°C respecto de tiempos preindustriales. En este sentido, durante las últimas dos décadas la mortalidad vinculada al calor en los mayores de 65 años se ha incrementado en un 53,7%, llegando en 2018 a generar 296.000 muertes (3.160 de ellas en España).

El calor también repercute directamente en los modos de subsistencia de regiones en vías de desarrollo cuyas actividades económicas se basan en el trabajo al aire libre, en la generación de incendios forestales y en la aparición de quemaduras y problemas cardiacos. Este problema está íntimamente relacionado con el aumento del nivel del mar. En esta línea, las previsiones del informe prevén un traslado de entre 145 y 565 millones de personas  a causa de este incremento a finales del siglo XXI.

Asimismo, el informe apunta que en los últimos tiempos ha aumentado la idoneidad climática para la transmisión de enfermedades infecciosas como la malaria, aquellas causadas por la bacteria Vibrio o el dengue. Actualmente, su propagación es un 15% más sencilla que en los años 50. En nuestro país, por citar un ejemplo, la idoneidad de las condiciones climáticas para contraer el Dengue aumentó un 46% entre 2014 y 2018 respecto al periodo que se extiende entre 1945 y 1950.

Este año el estado de California ha sido testigo de terribles incendios.

Del mismo modo, el informe revela que los cambios ambientales del planeta potencian sequías, tormentas tropicales, huracanes o incendios forestales a gran escala. De hecho, en los últimos cinco años, estos expertos vinculan directamente hasta 76 fenómenos de este tipo al cambio climático. La seguridad alimentaria también está en riesgo, pues entre 1981 y 2019 ha disminuido ostensiblemente el rendimiento de los principales cultivos entre un 5,6 y un 18%. En el caso de España destaca la caída en la fase de crecimiento del maíz (8,8%), del trigo (3,3%) y de la soja (6,2%).

Pese a que el documento subraya que los sistemas sanitarios a nivel mundial aún no están preparados para combatir eficientemente al cambio climático, concluye que la respuesta por parte de la profesión sanitaria está cobrando impulso. El gasto en adaptación de los sistemas sanitarios a los efectos aparejados a esta amenaza aumentó un 12,7% en 2019, lo cual se traduce en 18,4 billones de dólares. Además, en poco más de 10 años, la investigación en salud y cambio climático se ha multiplicado por ocho.

En cualquier caso, aunque algunos de los indicadores del informe sean realmente preocupantes, sus autores apuntan a la Conferencia de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático de 2021 como una “oportunidad para corregir el rumbo y revitalizar las NDCs (contribuciones determinadas a nivel nacional)”. Al mismo tiempo, advierten que, si la respuesta a la crisis del coronavirus no se alinea con las estrategias nacionales de cambio climático, el mundo “será incapaz de cumplir con los compromisos del Acuerdo de París, dañando tanto la salud como los sistemas sanitarios hoy y en el futuro”.

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