28 de noviembre de 2020
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FIN DE SEMANA

Tomar omega 3, consumir regaliz o practicar deporte son algunos de los trucos para elevar los niveles de cortisol en el cerebro

Consejos para evitar quedarse en blanco en conferencias y actos públicos a consecuencia del estrés

A veces nos quedamos en blanco en mitad de un discurso.
A veces nos quedamos en blanco en mitad de un discurso.
Eva Milla, perito judicial especialista en psicología infantil, trastorno psiquiátrico e intervención social, explica en este artículo que cuando se experimenta la sensación de quedarse en blanco en alguna conversación importante hay que prestar especial atención a alguien o en medio de una reunión que aparentemente transcurre de manera normal, se producen procesos químicos que tienen que ver con el estrés. Aquí se explica cómo luchar contra eso.

Cada vez más gente lucha diariamente con este tipo de sucesos causando mucha preocupación en las personas que lo padecen. Puede ocurrir que a la hora de hablar en público olvidemos por completo el guión que teníamos preparado, o en una reunión de amigos podría ser que se nos olvidara lo que segundos antes estamos pensando argumentar tras escuchar atentamente a alguien.

Quedarse en blanco

Este fenómeno llamado “quedarse en blanco” y que algunos alumnos también experimentan ante un examen tiene mucho que ver con pequeñas crisis de la memoria y ocurre cuando el cerebro pierde la conexión con los almacenes que guardan toda la información cognitiva y sobre la que se sustentan todas nuestras estructuras vivenciales. El cerebro no puede encontrar el hilo que le conduce a lo guardado aunque segundos antes lo tuviera clarísimo. 

Cuando esto sucede es habitual que el estrés y las preocupaciones estén presentes en nuestra vida. En ocasiones este estrés es producto de los nervios del momento, por ejemplo puede ser debido a la importancia de la reunión, lo especial de un momento, a tratar de estar a la altura de una situación determinada o sentir que no vamos a ser capaces de ser entendidos. En ocasiones se produce un estrés puntual que está relacionado con hablar en público o presentarse a un examen.

Podemos estar acumulando ansiedad sin darnos cuenta por el simple hecho de estar viviendo situaciones de la vida cotidiana novedosas o adaptativas, nueva pareja, adolescencia de los hijos, problemas de familia, un negocio que crece y requiere demasiada atención, o incluso la rapidez con la que transcurre un día cotidiano en el que hay que integrar el trabajo con sus exigencias y la vida familiar con sus necesidades. 

Dormir profundo es beneficioso.

En la actualidad hasta ser feliz se convierte en estresante. Dónde vamos de vacaciones, con cuales amigos cenamos, o él tener que estar viviendo emociones continuas para sentirnos vivos, es un mal de nuestro tiempo.  

El problema es que toda esa ansiedad que se acumula vuelca  a su vez en el organismo un torrente químico que tiene un reflejo en el cerebro causando una reacción neuroquímica que suele afectar al sistema nervioso provocando desequilibrio en la liberación de hormonas que afectan a las áreas del cerebro donde se almacena la información.

Estrés oculto

El estrés oculto, que es aquel que no identificamos porque nos acostumbramos a sentirlo como parte de nuestra forma de ser, puede afectar a órganos como las glándulas suprarrenales que a su vez fabrican un exceso de glucocorticoides responsables de la incapacidad de recordar los momento de estrés agudo relacionados con hechos traumáticos puntuales o también dificultar la capacidad de recordar cosas que un minuto antes estaban clarísimas en nuestra mente, sin necesidad de haber sufrido un trauma previo.
 
Mientras que los niveles de hormonas de tipo suprarrenal dificulten el funcionamiento del hipocampo, parte del cerebro que almacena y expresa los recuerdos de forma verbal, se hará trabajoso recuperar vivencias y asociar aprendizajes, sucediéndose aleatoriamente los “momentos en blanco”.
 
Hay que tener también en cuenta que los efectos de la neuroquímica no desaparecen con la extinción del estrés, ya sea este agudo o cotidiano. En el estrés agudo los niveles de glococorticoides perduran durante un tiempo y en el cotidiano nunca llegan a bajar los niveles del todo con lo que la producción de lagunas de información aparecerá cuando menos lo esperemos y sin necesidad de estar nerviosos en el momento en que se producen. De tal manera que no tenemos porque estar sintiendo que estamos alterados o ansiosos por algo concreto siendo el hecho posible por la consecuencia de otros momentos en los que si lo hemos estado aunque sea de forma leve pero repetida.

El remedio para este molesto suceso es estar mas tranquilo en general y proporcionarle a nuestro cerebro nutrientes necesarios y formas de vida sana. Lo más importante, “no tener miedo a que se produzca”. Estos son algunos consejos para luchar contra ese problema: 

El sueño: Descanso de entre 7 y 8 horas diarias. Vital contra el estrés. Si no se descansa adecuadamente se puede tomar melatonina media hora antes de acostarse para ayudar al sueño a ser mas reparador. 

Escuchar música placentera: Los cascos son una buena alternativa. En el coche, si no se usa trasporte público, se puede Cantar en soledad. Suele ser una forma muy útil de desestresar. Cuidado no poner canciones tristes que añadan elementos químicos a nuestro organismo que propicien el estrés. 

Tomar omega 3: En algunos casos mejora extremadamente los procesos cognitivos y potencia sanamente el estado de ánimo. Pacientes con diagnóstico de Alzheimer tras ingerir durante un tiempo omega 3, han desarrollado la enfermedad con más lentitud. 

Deporte: En la medida que sea posible y preferiblemente aeróbico, para obtener la adecuada oxigenación del cerebro y de sus conexiones con el fin de reducir muchísimo los niveles de hormonas estresantes. 

Prestan atención a cosas sin importancia: Esto puede realizarse viendo series o películas, o realizando pasatiempos, crucigramas, lecturas de novelas o cualquier otra actividad que nos aleje de las preocupaciones. 

Ducharse con agua tibia: El agua con un grado menos de confort despista el sistema nervioso y le confunde haciéndole pensar que el cuerpo tiene más prioridad que la mente lo que hace que nos relajemos.

Tomar regaliz: Este consumo habitual en otros tiempos ayuda a mantener y aumentar los niveles de cortisol. Se puede tomar en diferentes formulas. 

Por último, contra el estrés de la vida cotidiana, que no arroja más problemas que los de vivir cada uno lo que le ha tocado, debemos trabajar en conocernos mejor, saber quienes somos y qué arrastramos, hablarlo, compartirlo, comprendernos y pensar cual es el origen de nuestros miedos, aceptar nuestros defectos para neutralizarlos, y practicar la atención sostenida lo que se puede hacer de forma sencilla con plataformas digitalizadas online.

A medida que consigamos reducir los niveles de hormonas suprarrenales nuestras lagunas de información sucederán cada vez con menos frecuencia hasta su total desaparición.

 

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