12 de noviembre de 2019
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FIN DE SEMANA

El aumento está relacionado con el cambio de hábitos de consumo de alimentos procesados y con exceso de azúcar además de con un mayor sedentarismo

La obesidad aumenta entre los jóvenes españoles y amenaza con crear una generación enferma

Son las 8:30 horas y la familia va de camino al colegio. Hay que ir rápido, las clases empieza en 30 minutos. No hay tiempo de hacer desayuno, un zumo envasado y una napolitana para que los niños desayunen y puedan llegar al colegio justos de tiempo pero listos para el día de clases. Este acto es aparentemente inofensivo, pero ha pasado de ser una excepción a una rutina. Así lo recoge el último estudio de la Fundación Pau Gasol, que explica que el 35% de los menores sufre sobrepeso.

En concreto, tal y como ha explicado el investigador principal del estudio, Santi Gómez, si se observa el índice de masa corporal (IMC) el 14,2 por ciento tiene obesidad y el 20,7 por ciento sobrepeso. No obstante, si hablamos de niños con más grasa abdominal de lo normal, la cifra de obesos llega al 24%.

Este dato puede demostrar, a juicio de Gómez, un infradiagnóstico de la obesidad y sobrepeso en los niños y adolescentes españoles, por lo que ha abogado por incorporar el análisis de la circunferencia abdominal en las pruebas que se realizar para diagnosticar la obesidad en esta población.

"La obesidad infantil es un problema global que afecta a España, por lo que estamos ante una batalla muy compleja que requiere del esfuerzo de todos los sectores", ha dicho Gasol, quien ha recordado la importancia educar a los menores para que coman de forma saludable.

Actividades de la Fundación Pau Gasol /Fundación Pau Gasol.

"A mí cuando era pequeño me hacían comer cosas que no me apetecían, asegurando que si no me lo comía en ese momento me lo tomaría después. Al final acabas comiendo porque tienes hambre, por lo que es bueno ser persistente", ha asegurado.

Asimismo, el estudio, en el han participado 3.803 niños de 245 centros escolares de toda España, ha constatado el elevado nivel de sedentarismo en esta población escolar. Y es que, el 63,6 por ciento no alcanza los 60 minutos al de actividad física moderada o vigorosa recomendados por la Organización Mundial de la Salud (OMS), especialmente las niñas (70,4%).

La bollería industrial han invadido los supermercados y los hogares españoles. 

Ahora bien, Gómez ha avisado de que entre los niños de tercero de Primaria y adolescentes de cuarto de la ESO se produce una disminución de 106 minutos diarios de actividad física. Lo mismo ocurre con las horas dedicadas al uso de pantallas, ya que a más edad más tiempo de utilización de estos dispositivos, unos 144 minutos más.

Azúcar más sedentarismo igual a problemas cardiacos

Aunque son conocidos los riesgos de la obesidad en la mayoría de los adultos, muchas veces ignoramos los riesgos que puede traer la mala alimentación y el sedentarismo en los jóvenes. Es normal que un bebe nos parezca rollizo los primeros años de vida, el problema puede estar si el cuerpo no cambia después de que el niño crece. De cualquier forma, los padres deben saber que las comidas rápidas y las horas de echados en el sofá jugando o viendo tele, pueden pasar de ser un entretenimiento a un problema clínico.

El doctor Vicente Arrarte, presidente de la Sección de Riesgo Vascular de la Sociedad Española de Cardiología explica a este medio que el aumento del porcentaje de obesidad entre niños es la consecuencia de un estilo de vida más sedentario y con peor alimentación, algo “muy propio de los países desarrollados”, pero que puede traer complicaciones a mediano y largo plazo.

El problema de la  obesidad en niños es que puede derivar en un trastorno del metabolismo, algo que aumenta la probabilidad de riesgo, comenta Arrarte, que explica que la hipertensión es cada vez más común entre personas que sufrieron obesidad en su infancia. “Estamos también teniendo un aumento de diabetes de tipo II, es decir, que ha aparecido después de los 15 años, algo poco común, ya que la enfermedad suele detectarse a edad temprana. La causa es la alimentación que recibe el niño”.

La alimentación rápida o precocinada tiene un índice calórico altísimo que sumado a la poca actividad de algunos niños deriva en problemas cardiovasculares, explica el cardiólogo. Los pastelitos y refrescos pueden ser consumidos pero en ocasiones puntuales, lo ideal para Arrarte es reemplazar bebidas azucaradas por agua y zumos por piezas de fruta sólida.

Además, el riesgo de comer mal también se encuentra en la cocina. Arrarte explica que “comemos pasta y arroz de forma regular, pero luego lo bañamos en salsas y cremas, que es lo que más gusta a los niños. Comer pasta dándole protagonismo a las salsas que tienen mayor cantidad de grasas y calorías, termina convirtiéndose en comida poco apropiada para niños.

Las bebidas azucaradas son de los peores productos para niños.

Otro factor de riesgo está en la actividad física, según explica Vicente. “La mayoría de los colegios cuenta con planes de actividad física, pero muchos niños al llegar a casa tienen más elementos de distracción con pantalla, por lo que prefieren quedarse en casa antes que salir a jugar fuera”, asegura. Además, expone que en varios colegios existen máquinas que dispensan bollería y productos de poca calidad alimentaria, algo que expone a los niños a comer productos inapropiados.

Entre las soluciones que plantea el cardiólogo se encuentra la eliminación de las máquinas de colegios o su sustitución por piezas de fruta o productos naturales. Además, el trabajo de concienciar a los padres es “importante”, ya que son estos quienes promueven un estilo de vida u otro a los niños.

Una continuidad del patrón podría derivar en una población con problemas derivados de la obesidad en un periodo de 20 a 30 años, asegura el experto.

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