02 de marzo de 2024
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FIN DE SEMANA

Desde la ruptura de la cantante y el futbolista muchas parejas sienten la necesidad de adelantarse para limitar a su ex la posibilidad de 'atacarles'

El caso Shakira y Piqué revalua las cláusulas matrimoniales: Lo que hay qué hacer previamente

/ Gerard Piqué y Shakira.
La sonada ruptura entre la cantante Shakira y el exfutbolista Gerard Piqué está revalorizando la necesidad de firmar capitulaciones matrimoniales y estipulaciones de convenios reguladores en los compromisos. Según explica el abogado Alberto García Cebrián esto permite que en procesos de familia se impida con antelación que nuestra expareja pueda hacer crítica de la ruptura, o lo que es lo mismo, evitar agresiones sentimentales.

Después de la sonada ruptura entre Shakira y Piqué se está creando la necesidad de firmar capitulaciones matrimoniales y estipulaciones de convenios reguladores en procesos de familia que impidan que nuestra expareja pueda hacer crítica de la ruptura, o lo que es lo mismo, evitar agresiones sentimentales.

Han existido múltiples casos a lo largo de la historia entre personajes públicos, pero uno de los ejemplos más contundentes y evidentes se ha producido con las canciones que Shakira ha dedicado al futbolista Gerard Piqué en las que arremete contra él y su nueva pareja con contundencia.

Las cláusulas de confidencialidad, como ocurre en divorcios de gran trascendencia y sensibles a la opinión pública como son el de Cristina de Borbón e Iñaki Urdangarin. Ese tipo de cláusulas van encaminadas a impedir que nuestro excónyuge haga públicas cuestiones de las que ha tenido conocimiento con ocasión del matrimonio. En este caso lo que se pretende preservar es la intimidad.

Ahora, se está dando un paso más, pensando en estipulaciones que limiten la crítica y agresión sentimental entre los cónyuges una vez divorciados. En este caso se está pensando en preservar la dignidad.

Cláusulas 'beef'

En España estas cláusulas después de la ruptura aún no se suelen incluir como tal, pero se empiezan a percibir como una necesidad en parte de la sociedad. Son las conocidas como cláusulas beef de la traducción “carne de res”, que se vienen a entender como aquellas condiciones que tratan de impedir que nos traten como “un pedazo de carne” después de la ruptura.

Tener la preocupación de que nuestra expareja nos pueda poner en evidencia pública, hacer una crítica cruel o como se suele decir coloquialmente “despellejarnos” es algo que en personas anónimas no suponen una gran preocupación, pues la capacidad de difusión no es de tanto calado. En cambio, para personajes de gran repercusión puede crear un daño irreparable.

En España existe la posibilidad de instar civilmente un proceso ordinario por vulneración al honor en contra de nuestra expareja solicitando la reparación del daño moral que consideremos que ha sido vulnerado.

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Clausula confidencialidad.

A dicho efecto, si se ha firmado en capitulaciones matrimoniales o incluido una cláusula de no agresión en el convenio, ya tendremos mucho ganado, sobre todo si la descalificación es especialmente vejatoria e innecesaria. Tener que pensar que la persona con la que en su momento decidimos compartir un proyecto de vida pueda atacarnos es algo impropio de personas que en algún momento han construido un vínculo sentimental y familiar saludable.

Matrimonios preocupados por posibles ataques después de la ruptura

Que un matrimonio se case en separación de bienes es algo que afortunadamente está normalizado y cada vez supone un menor motivo de desconfianza en la pareja.

Que un matrimonio que quiere compartir un proyecto de vida común que se supone que se basa en la confianza, lealtad y amor tenga la preocupación de que ante una hipotética ruptura nuestra expareja pueda arremeter contra nosotros, cuanto menos, supone una triste desconfianza. Por desgracia es consecuencia directa de la evolución social.

Un matrimonio que se construye en base a un principio de no injerencia, que se firma expresamente, ya adquiere un matiz de cierta desconfianza. ¿Cómo va a atacarnos públicamente la persona con la que nos casamos en un hipotético divorcio? Pues por desgracia en la práctica es cada vez más frecuente.

Tener que acordar una cláusula de no agresión sentimental antes de contraer matrimonio debería de hacernos pensar y replantearnos si realmente queremos construir una relación con esta desconfianza estructural.

Cada vez la sociedad está más infantilizada. La agresión sentimental en ámbito público y privado es una falta de respeto y de educación, es algo feo, pero siempre habrá quien la apoyará y aplaudirá.

No sólo es responsable quien protagoniza el ataque sentimental, también quien lo potencia. La tolerancia social no puede convertirse en un “todo vale”, pues debemos de potenciar nuestra capacidad de repeler agresiones sentimentales.

Cláusulas 'beef' después de la separación entre Shakira y Piqué

En el caso de las canciones de Shakira se ha lanzado una “indirecta” lo suficientemente contundente como para que no quede duda de que va destinada a su expareja Gerard Piqué y su nueva pareja Clara Chía. Todas las personas que han apoyado estas letras que indiscutiblemente van innecesariamente en contra de la dignidad de Clara a la que se le viene a hacer una comparación que no se atreve a citar expresamente, pero se sobrentiende, en la que la devalúa indicando que Shakira vale más de dos de 22 (edad de Clara) y que se ha cambiado un Ferrari por un Twingo o un Rolex por un Casio.

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Clara Chía y Piqué.

Que una mujer critique a otra mujer públicamente en su valía no debería de ser tolerado en una sociedad que cada vez presume de ser más feminista. Además, si la relación de pareja entre Piqué y Clara sigue adelante podrían incluso tener hijos que serían hermanos de padre de los comunes entre el futbolista y la cantante. Sea como fuere, si los hijos comunes acaban forjando una relación con la nueva pareja de su padre, no ayudará en nada que existan canciones despectivas por parte de su madre.

El humor debe de tener el límite en el respeto. La educación familiar debe de estar por encima de cualquier ruptura, más aún cuando existen hijos.

No podemos normalizar agresiones sentimentales y el hecho de que cada vez sea más la preocupación de personajes públicos para evitar que si lo dejan con su pareja, lo que han construido y vivido con amor, se torne un ataque sentimental grosero, innecesario y vejatorio.

Avanzamos hacía un modelo sentimental y familiar en el que “todo vale” y lo peor es que la sociedad cada vez lo normaliza y generaliza más.

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