06 de julio de 2020
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FIN DE SEMANA

Los míticos cuñados son los que protagonizan el mayor número de discusiones seguidos de las parejas

Ocho claves para evitar discusiones y conflictos familiares en Navidad y gestionar las relaciones

Las peleas familiares en Navidad son muy frecuentes.
Las peleas familiares en Navidad son muy frecuentes.
La Navidad, la época más esperada para muchos, está la vuelta de la esquina. Si bien desde noviembre las tiendas se llenan de adornos, en España, es después del Sorteo Nacional de Lotería de Navidad cuando el espíritu navideño ya no puede contenerse más dando paso a un sinfín de eventos que van más allá de las fechas ya señaladas en el calendario.

Estos días son una época en la que los regalos, los buenos deseos y, especialmente, las largas sobremesas son una constante y en unas ocasiones para bien y en otras para saltar por lo aires con tan solo un comentario o un  gesto mal interpretado.  

pelea-navidad2Las discusiones familiares son frecuentes también entre cuñados y primos.  

Sin duda, la agenda está repleta de reencuentros con familiares que puede que veamos poco, y mantener la compostura y la armonía parece, en ocasiones, tarea complicada. Pero estos compromisos navideños son también conocidos no solo por los múltiples reencuentros con familiares y amigos, sino también por los encontronazos que esto muchas veces conlleva.

La pareja, los cuñados y los primos, con quien más se discute

En estos casos, la pareja es la contrincante del 23,6% de los encuestados, seguida del ya mítico cuñado (28%), los primos se sitúan en tercera posición con un 21,6%, muy cerca encontramos a las madres (21%), y en último lugar los padres (11,7%).

Los temas por los que surgen estos desencuentros son variados, pero recurrentes, en el 34% de los casos los provocan temas familiares que acaban saliendo todos los años, la política también es un clásico en estas reuniones (25%), el exceso de alcohol puede ser un tema en sí mismo (20%), y las intromisiones en la vida privada de los demás son la causa para un 17%.

Los conflictos provocan que los encuentros familiares o de amigos terminen mal. 

Familia y familia política, dos factores, en ocasiones para pasarlo bien, en otras 'para provocar un divorcio familiar', con tan solo un comentario o una actitud diferente. Para evitarlo, proponemos las ochos claves para gestionar con éxito las relaciones familiares esta Navidad y lograr que sólo se respire buen ambiente.

  1. Hay que aceptar que la familia es la que uno crea, no de la que uno procede. Sabiendo esto, se podrá empezar a recolocar al resto de la familia y a organizar las prioridades.
  2. Uno ha de proteger y cuidar siempre a los mayores, al igual que a los pequeños, no obstante, se debe reservar tiempo de calidad para estar exclusivamente con la familia que uno ha creado.
  3. Es muy importante no tratar de cambiar a la familia, y hay que intentar evitar las discusiones en la medida de lo posible, y más en estas fechas. Se deben esquivar los temas de política, religión, preferencias sexuales y todo aquello que pueda suscitar opiniones encontradas y radicalidades.
  4. Uno ha de estar siempre disponible para ayudar, si los familiares están preparando una comida, por ejemplo, uno ha de colaborar activamente.
  5. Disfrutar de lo que se tiene también es importante, ya que en la mayoría de los casos, la familia está predispuesta a querernos. Además, todo el mundo tiene cosas buenas, hay que escuchar a la familia, aprender de ellos y divertirse.
  6. Se debe tener cuidado con el alcohol y la cafeína tan presentes en estas fechas. Éstos son falsos amigos y grandes provocadores de ansiedad, lo mejor es sustituirlos por descafeinados y sucedáneos. 
  7. Es importante ser amable con todos, especialmente con uno mismo, en lugar de ignorarse y criticarse, hay que ser bondadoso con uno, cuidarse y buscar aquello que hace a uno sentirse bien. Esto ayudará también a tratar mejor a los demás.
  8. En Navidad es normal que los recuerdos de un ser querido que ya no está se manifiesten más que nunca, por ello es importante organizar los eventos de estas fechas con tiempo y sin agobios, delegar peso en los demás si es necesario y, si recordamos en alto al familiar que se ha ido, que sólo sea para hablar de los buenos momentos vividos a su lado.
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