27 de octubre de 2021
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FIN DE SEMANA

Con una medición de concentración de oxígeno en el interior de una mascarilla, el especialista trata de demostrar que "la disminución es peligrosa"

Vídeo Viral: Un bombero advierte que el uso de mascarillas vulnera la Ley de Riesgos Laborales

Cristian Martínez, un bombero de Albacete, advierte en un vídeo que el uso de mascarillas resulta perjudicial para la salud. Con una demostración en la que se realiza una medición de la concentración de oxígeno en el interior de una mascarilla, el bombero explica que el descenso de los niveles de oxígeno iría en contra de Ley de Prevención de Riesgos Laborales y critica su “uso indiscriminado y permanente”, que podría tener graves consecuencias.

En un vídeo difundido a través de redes sociales, Cristian Martínez, un bombero de Albacete, ha denunciado que el uso de mascarillas resulta perjudicial para la salud porque se produce un descenso de los niveles de oxígeno, algo que, además, iría en contra de la normativa vigente en materia de salud y prevención de riesgos en el ámbito laboral.

De este modo, y a través de una demostración en la que se realiza una medición de la concentración de oxígeno en el interior de una mascarilla, el bombero trata de probar que “hay una merma importante y, por lo tanto, peligrosa, según la propia legislación”. Martínez explica que la Ley de Prevención de Riesgos Laborales, “en sus normas NTP 340, 222, etcétera, señala que una atmosfera inferior al 21 por ciento de oxígeno es de riesgo”. Asimismo, indica que la ley establece que una “concentración por debajo del 19,5 por ciento es, además, peligrosa”.

El bombero advierte que no se trata de una prueba oficial y que tampoco tiene validez, a pesar de que el aparato con el que lleva a cabo el experimento sí está homologado. En el vídeo se puede observar, tras realizar la prueba a una distancia supuestamente prudencial de la boca para evitar que otros índices “como el de monóxido de carbono” interfieran en el resultado, que el impacto del uso del cubrebocas reduce la concentración hasta niveles ligeramente superiores a un dieciocho por ciento.

“Aunque la ley habla de habitáculos, es indiscutible que el espacio respirable es el que hay entre la mascarilla y las vías respiratorias” matiza después de mostrar su preocupación. “Creo que tenemos un problema y que estaría justificado llamar a Inspección de Riesgos Laborales para que venga y que ellos, que sí son técnicos y sus pruebas sí son periciales, realicen una medición en el centro de trabajo”.

Asimismo, Martínez alerta acerca de los fabricantes de mascarillas, que no cuantifican cuál es el detrimento de oxígeno, “aunque sí admiten que hay una merma, que ellos califican como despreciable”. El bombero aprovecha, además, para criticar los materiales de fabricación. “Aquí parece que el amianto no está prohibido, ni el teflón”.

Cristian Martínez finaliza el vídeo explicando que no pretende que se retire el uso de las mascarillas, porque “evidentemente habría espacios donde regular su uso”. No obstante, señala que no se puede seguir consintiendo su uso “indiscriminado y permanente, para todo tipo de gente y en todas las situaciones” porque, a su parecer, esta reducción de oxígeno prolongada en el tiempo “tiene que tener consecuencias, que van desde la perdida de concentración hasta la perdida de conocimiento por asfixia”. 

Controles exhaustivos en su fabricación

En primer lugar, cabe señalar que las Notas Técnicas de Prevención (NTP) son guías de buenas prácticas y, por lo tanto, sus indicaciones no son obligatorias salvo que estén recogidas en una disposición normativa vigente. La NTP 340 a la que hace referencia Cristian Martínez en su vídeo recoge, efectivamente, que “toda disminución sobre el citado porcentaje del 21 % de oxígeno, da lugar a la aparición de una atmósfera suboxigenada con el consiguiente riesgo para el ser humano”. No obstante, el límite considerado peligroso es para concentraciones “inferiores al dieciséis por ciento”, y no del 19,5 por ciento al que el bombero hace referencia.

Por otro lado, la NTP 222 no indica nada al respecto del tema en cuestión, ya que se trata de un manual de seguridad dedicado a trabajos y maniobras en centros de transformación en lo que se refiere a la alta tensión.

Un lote de mascarillas. 

Diversos estudios demuestran que, aunque sí se produzca una leve disminución de la concentración de oxígeno, el uso de mascarillas quirúrgicas, las más utilizadas, no provocan una reducción del oxígeno en sangre. Antes de salir al mercado, las mascarillas homologadas tienen que pasar por controles y ensayos en los que se estudia si cumplen con los requisitos de seguridad. En el caso de las mascarillas quirúrgicas deben contar con marcado CE para poder comercializarse dentro de la Unión Europea. Para obtenerlo, el fabricante debe confirmar que el producto cumple con todos las exigencias de la regulación de productos sanitarios y, si los cumple, realizar una declaración de conformidad de su producto. Esto incluye una evaluación de la seguridad y los riesgos asociados tanto de los materiales que los componen, como de los materiales utilizados para su esterilización.

Además, la Organización Mundial de la Salud (OMS) explica que las mascarillas quirúrgicas están hechas de tejido hilado o paño y por capas de materiales no tejidos, como el polipropileno, polietileno o celulosa. Esta organización no menciona ni el óxido de etileno ni el PTFE entre los componentes de las mascarillas homologadas. No obstante, algunos comerciantes de mascarillas, que no son ni las quirúrgicas ni las FFP2 extendidas entre la población, sí anuncian en internet que los cubrebocas que venden llevan teflón. El teflón es un material inerte que no desprende sustancias volátiles que puedan ser inhaladas y, por ende, no existen evidencias científicas que lo asocien a la aparición de enfermedades. 

Por lo tanto, la mayoría de las mascarillas quirúrgicas desechables  que  usa la población, si están homologadas, no contienen teflón ni productos perjudiciales.

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