20 de septiembre de 2020
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FIN DE SEMANA

Elcierredigital.com ha hablado con un profesional del sector sanitario que ha presentado un informe en varias instituciones sin recibir respuesta

Piden al CSIC que se investigue la posible expansión del Covid-19 a través de los residuos animales

Muchos sostienen que el origen de la pandemia estuvo estrechamente vinculado a China y sus animales.
Muchos sostienen que el origen de la pandemia estuvo estrechamente vinculado a China y sus animales.
Elcierredigital.com ha hablado con un profesional del mundo de la enfermería que afirma haber observado una serie de hechos en los últimos meses que podrían indicar que el Covid-19 también se transmite por medio de los residuos que movilizan los animales en contacto con ellos. En este sentido, denuncia que las autoridades no han investigado el asunto pese a sus esfuerzos.

La pandemia de Covid-19 continúa siendo el epicentro de la actualidad. Actualmente, tras meses de contagios alrededor de todo el mundo, sigue sin aclararse de forma definitiva todos los posibles modos de transmisión del virus a pesar de los estudios de la comunidad científica. El colectivo de enfermeros es uno de los grupos sociales que ha estado en contacto directo con esta amenaza. Por tanto, conocen el virus mejor que la mayoría. Algunos de ellos, en base a sus observaciones de los últimos meses, defienden que es posible que exista un nuevo foco de transmisión en los residuos encontrando, asegura nuestro entrevistado, “otro mecanismo de transmisión biológica a través de los animales (roedores, aves, insectos…etc.) que buscan comida en dichos residuos”.

Elcierredigital.com se ha puesto en contacto con uno de los profesionales de la enfermería que con más convencimiento defiende esta postura, un enfermero residente en la Comunidad de Madrid que ha preferido que su identidad no se difunda. Éste denuncia haber enviado solicitudes de investigación sobre el tema, documentos a los que ha tenido acceso Elcierredigital.com, a las autoridades competentes, como el CSIC (Consejo Superior de Investigaciones Científicas) sin haber recibido respuesta y sin razón aparente para creer que éstas hayan iniciado estudio alguno sobre el asunto.

Concretamente, de acuerdo con su testimonio, las peticiones se habrían elevado a través de “correo postal certificado y correo electrónico” al Área de Seguridad y Emergencias del Ayuntamiento de Madrid, al Consejo Superior de Investigaciones Científicas, al Colegio Oficial de Biólogos y a la Sociedad Española de Microbiología y Enfermedades Infecciosas.

Las solicitudes han sido enviadas a varios de los principales organismos españoles en materia de investigación. 

Los hechos en los que se basa para sostener esta hipótesis se basan en cambios que, según afirma, se han producido con respecto a años anteriores. Uno de ellos sería el aumento de deposiciones de las aves (principalmente palomas) que se alimentan de residuos. Del mismo modo, asevera que este verano, “las aves insectívoras no están volando a ras del suelo para coger insectos excepto en zonas ajardinadas limpias de residuos”. En esta línea, dice haber constatado un aumento de cuerpos muertos de aves en mayor proporción que periodos precedentes.

También considera “sospechoso” el hecho de que insectos y otros animales en contacto con aguas residuales, donde ya se ha detectado el Covid-19, “pudieran convertirse en portadores/transmisores del virus”. Además, recuerda las acumulaciones de bolsas de basura en la calle en zonas que no tienen contenedores cerrados, circunstancia que aprovecharían, de acuerdo con su testimonio, los animales para acceder a ellos convirtiéndose de este modo en posibles portadores del virus.

Este enfermero, que lleva tiempo tratando de que las instituciones a las que dirige sus peticiones tomen cartas en el asunto, también ha alertado a las mismas de la conveniencia de “difundir entre la población y la necesidad de dejar los residuos en contenedores cerrados y su manejo adecuado”. Según su criterio, hay similitudes con lo ocurrido en otras epidemias anteriores al Covid-19. En concreto, cita la archiconocida Peste Negra (1346-1353), de la cual dice: “tenía su foco de infección en los residuos contaminados y se transmitía biológicamente al hombre a través de las ratas y la pulga de ratas”.

Además de esta enfermedad, también recuerda la Fiebre Amarilla, una enfermedad que “tenía su foco de infección en las aguas fecales y el mecanismo de transmisión biológica en la picadura de mosquitos”, afirma. En cualquier caso, cabe destacar que el fin de la epidemia parece aún lejano y, en este sentido, hasta que aparezca una vacuna que se muestre eficaz, tanto la identificación de las formas de transmisión del virus como la erradicación de cualquier potencial foco de contagio se antojan fundamentales a la hora de frenar la expansión de una de las crisis sanitarias más graves que se recuerdan en los últimos tiempos.

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