30 de septiembre de 2022
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FIN DE SEMANA

Método Inercia, un método nuevo para prevenir las lesiones de siempre

En muchos casos la fisioterapia tradicional no es suficiente. El ritmo de vida actual en el que compaginamos innumerables facetas y status -familiares, laborales, deportivos, relacionales, virtuales- nos enfrenta a una gran variedad de impactos que pone en riesgo nuestra estabilidad emocional y física. Conocer el amplio abanico de técnicas que podemos llevar a cabo así como su correcta ejecución es una obligación inexcusable del terapeuta, pero no la única.

Los nudos que se generan en nuestro cuerpo debido a las presiones cotidianas refuerzan su resistencia como el virus que muta para adaptarse al medio y sobrevivir. Es por este motivo por lo que es sumamente importante identificar el funcionamiento del organismo humano para poder tratar las lesiones que se producen manera concreta y correcta echando mano del conocimiento, pero de un conocimiento situado, contextualizado. De eso se trata el Método Inercia que propone el equipo de Javier Ayaso en Santiago de Compostela y que se complementa con la podóloga Silvia Ayaso y el entrenador Nicolás Castro.

La inercia describe la dificultad que presentan los cuerpos y los sistemas para modificar sus estados, esto es, la resistencia al cambio. El cuerpo humano presenta una fuerte inercia biológica a lesionarse. Método Inercia aprovecha esa resistencia biológica natural ante eventuales lesiones para evitarlas a través de su activación (ejercicio) y recuperarnos de ellas a través de su tratamiento (terapia).

Esta es la principal novedad que aporta el Método Inercia. Una intervención diferente y efectiva que se sustenta en los pilares conceptuales de la inercia: la restrictiva y la permisiva. La primera es la disfunción de las estructuras que conforman el aparato locomotor. La segunda su estado de bienestar funcional. Método Inercia se posiciona entre las dos para prevenir y recuperar las lesiones del aparato locomotor.

Los tres vértices del triángulo que propone Javier Ayaso

Todo caso analizado debe partir de un estudio previo que estudia sus peculiaridades. Porque una fascitis plantar de grado 3 o un esguince de tobillo de grado 2 no es el mismo en un sujeto o en otro. Para ello usamos la podología. Su función en el Método Inercia está enfocada al estudio biomecánico de la estática postural y marcha. Un diagnóstico que nos permite escoger la clínica apropiada.

Así quedaría configurado el triángulo esencial del Método Inercia. Como Platón, Leibniz o Locke consideramos que el triángulo equilátero es una de las figuras perfectas sobre las que se sostiene el desarrollo del mundo. Con sus tres lados iguales, la geometría une con el mismo trazado los vértices de la podología, la fisioterapia y la rehabilitación para prevenir, recuperar y sobre todo, buscar el bienestar del paciente.

Basando el método en los vértices de este triángulo, nace una intervención terapéutica que actúa en el campo de la prevención, tratamiento y recuperación de lesiones. Método Inercia ayuda a mantener la capacidad funcional, rompiendo con los estereotipos de tratamiento tradicionales e interpretando los efectos del movimiento humano en las estructuras y sistemas que lo componen.

Porque, en muchos casos, la fisioterapia tradicional no es suficiente.

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