01 de abril de 2020
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FIN DE SEMANA

No hacer ejercicio si no se está habituado, no sobreexponerse a las redes sociales y una dieta equilibrada son algunos datos que tener en cuenta

Los mejores consejos prácticos para estar recluidos en casa y no volvernos locos estos días

Estar mucho en tiempo en casa tiene inconvenientes.
Estar mucho en tiempo en casa tiene inconvenientes.
Eva Milla, máster en Psicopedagogía Clínica, perito Judicial en Intervención social y mediador social en educación afectiva, nos aconseja cómo comportarnos en casa estos días para llevar mejor el encierro forzoso, como no practicar deporte si no se está habituado, intentar llevar una dieta sana y no mantener una rigidez estricta en ciertos hábitos diarios.

¿Qué nos está ocurriendo? Sin apenas haber sufrido más de un par de días de reclusión, nos estamos imponiendo rutinas como si no fuéramos a salir nunca de casa, como si se tratara de un secuestro o un proceso carcelario de años.

Señores, vamos a estar en casa el tiempo que dure este virus y seguro que no será mucho. Hay que confiar en el futuro, y no cabe duda de que hay que prepararse para estar sano psicológicamente y físicamente pero sin volvernos locos. Hemos entrado en una vorágine de actividad sin salir del salón que va a acabar con nosotros antes que el virus lo haga. Hay que comer muy sano, hay que perder peso, pintarse para ir a la cocina, correr por el pasillo y subir las escaleras quince veces, además de aplaudir, ver las noticias, comer en familia, jugar a juegos de mesa, hablar con amigos o familiares y acostarnos pronto para cuidar el sueño, ¡de locos!

Planteemos de nuevo nuestro tiempo. Disfrutemos de levantarnos tarde, de remolonear en el sofá con un café mientras vemos noticias o hablamos con los nuestros. Dejemos que nuestras compañías se desperecen de forma natural, salvo los niños que tengan que estudiar o lo mayores que tengan que trabajar. Mantengamos las rutinas pero disfrutando del tiempo de descanso y no hagamos de este tiempo una etapa llena de estrés. Se puede vivir un rato sin hacer nada y tampoco pasa nada por hacerlo, pero cuidado con volcar demasiada obligación sobre los hijos, máxime si estos son adolescentes, porque esto puede tener un coste de retorno muy caro. Cuidado con poner una hoja de ruta estricta y desesperarse porque no se cumple. Hay que ser flexible.

Ejercicio en casa.

Estamos esperando noticias y aprendiendo cada minuto. Debemos estar calmados, no hay prisa, ni para saltar a la comba, ni para dormir a una hora precisa, ni para levantarse si no hay grandes obligaciones. Disfrutemos del día porque si esto se alarga se hará insoportable el ritmo de vida que algunos se han planteado, donde no cabe el espacio para el ocio en todo el día. Deben ser unas vacaciones, donde más que actividad programada debe haber creatividad y entretenimiento gustoso. Al que le apetezca hacer deporte que lo haga pero al que no le guste, se le respeta, no se le invade, porque no ocurrirá nada si no lo hace, hay gente que no hace deporte desde hace años.

Lo más importante es que este ha de ser un tiempo de ideas e imaginación. Muchos han perdido el trabajo y otros tienen un futuro incierto. Hay que poner la mente a fabricar ideas, a prepararse para cuando se salga de este momento, pensar en crear negocios o fomentar empleo aunque sea en casa. Eso sí merece la pena hacerlo sin pausa. Que mañana no salgamos a la calle y nos encontremos con la desolación. Tengamos planes para trabajar. Eso nos dará mucha tranquilidad.

Cuidado con las redes

Hay que tener cuidado con la sobreexposición a redes, a la sobre información o invitación a actividad descontrolada. Hay que evitar volverse histérico con lo que se come cuando hace años que no se pone cuidado en la alimentación. Es bueno cuidar que los excesos no hagan que cojamos muchos kilos de más, pero si cogemos alguno, no pasa nada. La ansiedad de este momento es grande y algunas personas la calman comiendo un poco de más. No hay que satanizar esto, ya pasará, ya habrá tiempo de perderlo también.

La presión porque todo esté en orden y bajo control solo acentúa nuestra sensación de incertidumbre y desasosiego frente a un mundo incierto con un panorama de ciencia ficción. Vivamos el momento, como lo que es, un momento único, cargado de incertidumbre, con un caos controlado y un mañana que llegará seguro. Mantén el ánimo alto, descansar, reírse, compartir, quererse, y luego si cuadra y según vayamos avanzando, todo lo demás, ejercicio, alimentación saludable, pérdida de peso etc…., hacer un poco lo que apetezca es lo que prima en este momento. 

Con respecto a los hijos, lo mismo, calma, rutinas a ciertas horas, mejor por las mañanas y espacios libres por las tardes, para que hagan un poco lo que les apetezca. Dejarlos estar en su cuarto el tiempo que quieran y no invadir sus rutinas adolescentes de móvil u ordenador que en este momento de reclusión son sus recursos para mantenerse aislados del mundo que tanta falta les hace, porque después del colectivo de personas que han perdido o han visto su trabajo afectado, y de los mayores o personas en riesgo vital, los adolescentes son otras de las grandes víctimas de este proceso pues mantenerse en reclusión es una petición muy dura para ellos. 

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