04 de agosto de 2020
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EDICIÓN VERANO

La empresa murciana Terra Fecundis, que traslada trabajadores, está acusada por el gobierno francés de llevar el COVID-19 a la región de la Provenza

Así viven los temporeros españoles en Francia: “Todo era asqueroso, lleno de mosquitos, basura y sin una sola sombra”

Temporeros en Francia.
Temporeros en Francia.
Elisabeth Borne, ministra de Trabajo francesa, ha anunciado que su Gobierno planea tomar acciones legales contra la empresa de trabajo temporal murciana Terra Fecundis, a la que responsabiliza directamente del surgimiento de focos de coronavirus en tierras galas. La entidad ha negado tajantemente las acusaciones. Elcierredigital.com se ha puesto en contacto con una ex trabajadora de la empresa para que informe sobre las condiciones en que los trabajadores desempeñaban su actividad en Francia.

En las últimas horas ha surgido una gran polémica entre ministerio de trabajo francés y la empresa Terra Fecundis. La ministra de trabajo del país galo ha acusado en una entrevista realizada para el diario económico Les Échos a una empresa española, concretamente a la murciana Terra Fecundis, de permitir “situaciones inaceptables” que han podido derivar en “la aparición de focos de infecciones por Covid-19”, algo que esta entidad ha desmentido.

Sin embargo, la versión de Terra Fecundis no coincide con la de algunos trabajadores de la misma. En este sentido, Irma, temporera de la fruta que trabajó recientemente para la empresa murciana en Francia, ha descrito su experiencia en Francia como “una odisea”.

La extrabajadora explica que ha encontrado trabajo en Terra Fecundis gracias a un contacto que le recomendó esta empresa para trabajar como temporera en el país galo. De acuerdo con su testimonio, el proceso de selección fue muy rápido y, antes de salir de España, ella y el resto de temporeros que iban a viajar a Francia fueron sometidos por la empresa a toda una serie pruebas médicas, además de los test del COVID-19: “Aquí lo hacen bien, te hacen las pruebas, te toman la tensión, te miran la vista… todo bien”, señala a elcierredigital.com.

Elcierredigital ha tenido acceso al testimonio de Irma, una extemporera que viajó a Francia con Terra Fecundis.

No obstante, aclara que, cuando exigía ver las condiciones de su contrato, sus empleadores, los “corredores”, como dice que se hacían llamar, le contestaban con “evasivas”. Según su versión de los hechos, fue cuando llegaron a la finca donde iban a trabajar, ya en tierra gala, cuando se les proporcionó el contrato. El nombre de este lugar sería, según nos cuenta, Rascamiel.  Una vez allí, habría sido enviada junto a sus compañeros a una especie de residencia, que describe así: “No había ni una sombra, había una cocina grande comunitaria, pero todo era asqueroso, lleno de mosquitos y basura”.

En cualquier caso, la extrabajadora sostiene no haber podido entrar en un primer momento, puesto que, presuntamente, el corredor que debía instalar a los nuevos trabajadores “tenía que sacar a diez chicas para que nosotros pudiéramos entrar en las habitaciones”. “En ese momento, supe que quería salir de allí”, añade.

A partir de aquí, según explica a elcierredigital.com, comenzaron sus esfuerzos para tratar de volver a España, algo que habría conseguido no con la ayuda de sus compañeros trabajadores, de quienes dice que “parecían tener miedo”, sino gracias a la colaboración de una profesora de castellano que pertenecía, según nos dice," al colectivo de defensa de los trabajadores/as extranjeros/as en la agricultura, CODETRAS", por sus siglas en francés. Esta organización habría agilizado los trámites para conseguirle el billete de avión con el que pudo finalmente volver a nuestro país.

Imagen cedida por la extrabajadora de Terra Fecundis de la finca donde presuntamente se alojaban los trabajadores.

No obstante, antes de recurrir a esta ayuda, sostiene que buscó abandonar la finca comunicándoselo a sus encargados, quienes presuntamente habrían respondido a esta iniciativa con un mensaje de audio de Whatsapp en que se le decía que para marcharse “tenía que pagar 270 euros”. De volver por sus propios medios, afirma que se le comunicó que podría tener problemas para cruzar la frontera: “me dijeron que si me iba por mi cuenta corría el riesgo de que me detuvieran en la aduana o el aeropuerto para hacerme la prueba y que tendría que estar en cuarentena”.

Ahora, ya en España, sostiene que las medidas sanitarias por la pandemia una vez llegaron a Francia brillaban por su ausencia: “ninguna persona usaba mascarilla, fue un descontrol total. Había muchísima gente de todo tipo, todos inmigrantes, no hay ningún español”. En este sentido, añade “allí no hay ninguna protección y, además, es vivir entre la mierda, es asqueroso”.

Terra Fecundis se defiende

Paralelamente, la guerra de acusaciones entre el gobierno francés y Terra Fecundis continúa. Según recogen medios como Agrodiario o Murciadiario, la empresa murciana ha denunciado el “acoso” del ejecutivo galo, que, de acuerdo con su postura, está "utilizando ahora la alerta sanitaria generada por el Covid-19 en una campaña de acoso que viene desarrollando desde hace unos años".

Los reproches de Borne se basan en los datos de la Agencia Regional de Sanidad de la región Provenza Alpes Costa Azul, que revelaron un foco de Covid-19 formado por más de treinta positivos en las localidades de Noves y Maillane. Los contagiados habrían sido temporeros contratados por una empresa española, cuya identidad no se habría revelado en un primer momento.

Terra Fecundis ha negado las acusaciones del gobierno galo.

Terra Fecundis defiende haber implementado estrictos protocolos de actuación frente al Covid-19. En esta línea, la empresa sostiene que todos los trabajadores pasan varias pruebas antes de su contratación o desplazamiento. En concreto, un test serológico, un reconocimiento médico y una prueba PCR. Del mismo modo, la entidad mantiene que ha incidido en la limpieza de los alojamientos de los temporeros, a quienes se reparte material médico preventivo (mascarillas, geles hidroalcohólicos…etc.).

De hecho, según Agrodiario, Terra Fecundis “aseguró que los casos detectados en junio en una de las diez regiones de Francia donde está presente se produjeron más de dos meses después de que esos trabajadores llegaran al país”. El mismo medio se hizo eco de que, antes de que explotara la polémica por los brotes de Francia, la compañía murciana denunció ante la Comisión Europea a Francia. La razón habría sido “no respetar el derecho comunitario sobre la libre prestación de servicios por parte de una empresa española y por discriminación”.

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