16 de octubre de 2021
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FIN DE SEMANA

Fundación Madrina alerta que el número de familias vulnerables que recurren a las colas del hambre está aumentando de forma dramática

Se presagia un "invierno negro": El gas butano, la energía de los pobres, sube ya un 35% al año

Fundación Madrina advierte que podría darse un
Fundación Madrina advierte que podría darse un "invierno negro".
Sin ayudas, sin ingresos, sin trabajo y con el precio de la luz y el gas alcanzando picos históricos. Las familias vulnerables de España afectadas por la crisis económica consecuencia de la pandemia de coronavirus se enfrentan a un "invierno negro". Lo advierte Fundación Madrina, que explica que "la vulnerabilidad ha aumentado en España en número y en gravedad". A ello, debe sumársele la cada vez más creciente pobreza energética. El gas butano, "la energía de los pobres", sube ya un 35%.

De la pandemia de coronavirus que en marzo de 2020 confinó a toda la población en sus casas, quedan ahora las secuelas más dramáticas. La crisis económica derivada de la alarma sanitaria deja familias sin ayudas, sin ingresos, sin trabajo y con una deuda de alquiler y de facturas de la luz que va creciendo, situándolos ahora al borde de la calle. Como explican desde Fundación Madrina, son "family homeless made in Spain", familias sin hogar que ahora no tienen dinero ni para el transporte público, por lo que no pueden recoger los alimentos en las colas del hambre.

Los ERTEs ya están pasando a EREs, muchas empresas y negocios cierran, y muchas familias vulnerables se quedan sin trabajo. "La vulnerabilidad ha aumentado en España en número y en gravedad entre las familias vulnerables, que vuelven a estar condenadas a ir a las colas del hambre", alertan desde la fundación. 

Y es que, según indican, con el fin del estado de alarma, se redujo al 50% el número de familias que acudían a recoger alimentos ya que se reanudó la actividad laboral. Sin embargo, la precariedad de los empleos, a veces de tan solo cuatro horas y con salarios que no llegan a cubrir la subida de los gastos del alquiler y los gastos de luz, "han originado que estas mismas familias vuelvan de nuevo a las colas el hambre, pero esta vez en una situación de pobreza y vulnerabilidad mucho más dramática que en pandemia".

Especialmente vulnerables son los niños en edad escolar que son víctimas de desahucios quienes, en un porcentaje considerable, experimentan el "fracaso escolar" y patologías diversas como el síndrome de las "neveras vacías" como consecuencia del estrés emocional al que se encuentran sometidos.

Fundación Madrina repartiendo alimentos durante la pandemia. 

Aumenta de nuevo la pobreza "materno infantil" en las ciudades llegando a alcanzar a un 24% de todos los hogares españoles. Por el contrario, en las zonas rurales, la pandemia y la pobreza apenas se han sentido como explican desde Fundación Madrina, "en el entorno rural, la solidaridad, los recursos agrícolas y el mayor vínculo familiar, hace que se 'arropen' mejor unas familias a otras en cuanto a necesidades básicas de alimentación y vivienda" .

"Sin embargo, en las grandes urbes ni siquiera se quiere a los niños. Algunos propietarios de viviendas urbanas 'no aceptan mascotas, ni niños ni embarazadas' como inquilinos al considerarlos un riesgo. Una madre gestante o con un menor a cargo es sinónimo de 'desempleo' o de que 'no les van a pagar', porque 'nadie contrata a una embarazada'. Además 'los niños menores de 3 años, carecen de guardería gratuita, lloran y son molestos en las viviendas de las grandes urbes", afirman desde la fundación.

A esta ya de por sí complicada situación, debe sumársele la pobreza energética, que se ve incrementada con la llegada del invierno y la subida exponencial de precios que bate récords casi a diario. Mantas, bombonas, incluso neveras a gas, todo lo "que demandan los hogares pobres", han subido hasta un 100% su precio. El impacto sobre estas familias será letal.

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