25 de enero de 2021
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FIN DE SEMANA

LA FUNDACIÓN MADRINA ha proporcionado AYUDA HUMANITARIA PARA LOS NIÑOS Y MADRES DEL ASENTAMIENTO ilegal MÁS GRANDE DE EUROPA

Los vecinos de la Cañada Real al borde del “desastre humanitario” tras el paso de la tempestad de frío y nieve

Las 4.500 personas de la Cañada Real se encuentran sin luz desde el mes de octubre por el corte del suministro de la empresa encargada. En plena ola de frío y con la nieve sepultando sus casas, los vecinos dependen de la ayuda humanitaria de asociaciones como la Fundación Madrina. Los habitantes permanecen incomunicados y se quejan de las medidas tomadas por el Ayuntamiento de Madrid, incompatibles con la pandemia de la COVID-19.

Con temperaturas bajo cero, sin luz y sepultados por la nieve, así viven los vecinos del mayor asentamiento irregular de Europa. La situación en la que se encuentran los habitantes del sector seis de la Cañada Galiana, más conocida como la Cañada Real, se ha convertido en un “desastre humanitario” según las asociaciones de ayuda madrileñas. Con temperaturas bajo cero y sin luz, varias asociaciones de la comunidad han decidido ayudar a los habitantes de la barriada con proporcionándoles luz, comida y productos de higiene. Este es el caso de la Fundación Madrina que el pasado 10 de enero suministró productos sanitarios y comida a las familias.

Después de la gran nevada que dejó la borrasca Filomena sobre la ciudad, los vecinos de la Cañada solicitaron la ayuda urgente de la Fundación ante el derrumbe de sus casas y la incomunicación de la zona por la nieve. “Sin luz, ni calefacción están atrapados dentro de sus hogares, solo sobreviven con las dos entregas de comida rápida que les llevó esta semana la Fundación”, explica en un comunicado el organismo. El pasado 10 de enero los voluntarios de la Fundación acudieron al asentamiento con comida, pañales y mantas para ayudar a los “niños recién nacidos y madres jóvenes, sin luz para calentar comida ni calefacción” que viven en la Cañada. Además, los voluntarios también trabajaron para quitar la nieve de las casas y que no se derrumbaran los tejados de las mismas.

Voluntarios de la Fundación Madrina ayudando a quitar nieve en la Cañada Real

La situación de la Cañada Real es cada vez más crítica. Las más de 4.500 personas —la mitad de ellas niños— que habitan en el asentamiento en casas prefabricadas ya se quedaron sin luz el pasado octubre de 2020 y tras el paso de la borrasca Filomena, los vecinos siguen sin luz. “Los vecinos se quejan de que la actual compañía suministradora de luz ha decido cortarles el suministro y todavía no hay restitución de la misma, algo que con la anterior compañía nunca había pasado”, explica la Fundación Madrina. El corte fue producido por “la sobretensión que produjo las numerosas plantaciones de marihuana que hay en otros sectores de la Cañada”, un “pecado” que pagan todos los habitantes de la Real Galiana.

Con la llegada de las gélidas temperaturas el gobierno de la ciudad de Madrid propuso el traslado de los vecinos a una antigua fábrica de muebles en desuso con calefacción y puntos de luz y una capacidad para 600 personas. Sin embargo, los habitantes de la Cañada rechazaron la oferta alegando que esta no había sido consultada con ellos y que no cumplía las medidas de seguridad sanitaria necesarias para la pandemia del coronavirus. Una solución puntual para un problema estructural puesto que “las familias de la Cañada no quieren ayudas, sino trabajar”, argumenta la Fundación Madrina que señala que muchas de las familias han perdido su trabajo durante la pandemia.

La necesidad de la ayuda humanitaria

A lo largo del mes de enero la Fundación ha realizado cuatro intervenciones en la Cañada Real, suministrando regalos a los niños; alimentación e higiene infantil; alimentación de adultos; ropa de abrigo; mantas, y sacos de dormir. Estas acciones han formado parte de las ayudas semanales que brinda la Fundación al asentamiento desde que decidieron intervenir por primera vez, un par de meses atrás.  

Situada en la Cañada Real Galiana, la Cañada Real está rodeada por los vertederos de Madrid, que se encuentran muy cerca de donde habitan los niños y sus padres. También está próxima “la zona de la marihuana”, como la denominan las familias de la Cañada. Sin metro o autobús, accesible solamente en coche, “muchas familias están atrapadas en la pandemia, y ahora en la gran nevada, ninguna familia tiene ingresos para acceder al transporte”, se lamenta la Fundación Madrina.

La Fundación realiza una labor humanitaria para la población “materno infantil”. Durante el inverno lleva a cabo la ‘Campaña de Frío’ para la que pide colaboración a la población para que les proporcionen alimentos, higiene de bebé, mantas, ropas de abrigo, sacos de dormir, estufas, bufandas y bombonas de gas para las familias que las necesiten.

A última hora de la tarde del lunes "conocimos la triste noticia de la pequeña Pilar, de tres años, que fue atendida con síntomas de hipotermia en el Hospital Gregorio Marañón. A su familia se le terminó la leña y ya no pudieron seguir calentándose. El ambiente húmedo y frio parecía estar pegado a la ropa de la niña. Ante esta situación tan lamentable, la Fundación Madrina acude una vez más al llamamiento de las muchas familias vulnerables de la Cañada  Real, que estos días sobreviven a las gélidas temperaturas, gracias a las ayudas que la Fundación les está brindando.

Ni la nieve, ni el frío, ni el cansancio detuvieron durante la pandemia, ni ahora durante el temporal Filomena, a la Fundación Madrina, que continúa su labor en defensa de los menores y sus madres sin recursos, afectados por la gravísima crisis económica, acaecida como consecuencia del covid 19", aseguran desde Madrina..

Ante la preocupante situación que las bajas temperaturas pueden seguir ocasionando en más niños que viven en condiciones muy lamentables, este martes,  los voluntarios de la Fundación, volverán a hacer entrega en la Cañada Real, de bombonas de gas y ropa de abrigo, mantas y sacos de dormir a las familias con menores a su cargo.

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