29 de octubre de 2020
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FIN DE SEMANA

hasta el 31 de octubre la importación de material sanitario que vaya destinado a organismos públicos está libre de IVA

Indignación: Las Administraciones españolas compran mascarillas en el extranjero

Cuando comprar material quirúrgico de primera necesidad era prácticamente imposible y los grandes productores asiáticos las vendían al mejor postor, la industria española hizo un esfuerzo enorme para suministrar guantes, geles hidroalcohólicos y EPIS para personal sanitario y de seguridad

La industria española lleva luchando años para subsistir ante problemas como la deslocalización o un elevado coste energético. A pesar de ello ha realizado enormes esfuerzos para conseguir productos de calidad y competitivos que se refleja en la mejora de las exportaciones de la última década.

Con todo ello, la industria es uno de los sectores más castigados por la COVID-19. El estado de alarma provocó el cierre temporal de algunas fábricas y el parón del consumo e inversión está llevando a que muchos de los cierres sean definitivos, y como ocurre con la fabricación del material imprescindible para luchar contra la pandemia como son los geles hidroalcohólicos, mascarillas, guantes y Equipos de Protección Individual (EPI) en general.

Pedro Sánchez visitando una fábrica de EPIs durante el confinamiento

Las visitas de Pedro Sánchez a fábricas como las que hizo durante lo más duro del confinamiento se han quedado en mera propaganda y, a la hora de la verdad, tras el enorme esfuerzo realizado por la industria española, las licitaciones públicas, algunas por cantidades muy elevadas, se eligen principalmente y muchas veces en exclusiva por criterio de precio. El resultado es la importación masiva de productos asiáticos, los mismos que rompían contratos si alguien les pagaba más, que además se benefician de una mejor fiscalidad que arruina al fabricante español.

Cuando el precio es casi todo o todo

Esta compra masiva de material asiático se debe a que el criterio más importante en muchas licitaciones es el precio. Por ejemplo, la Universidad de Alcalá de Henares licitó un concurso para el “Suministro de mascarillas quirúrgicas para limitar la propagación y transmisión de la enfermedad COVID-19 entre los trabajadores de la UAH” por 34.998 euros en los que el precio unitario más bajo se valoró con 80 puntos, el plazo de entrega con 15 y los últimos 5 por criterio medioambiental.

En parecidos termino fue el concurso de “Suministro de: mascarillas quirúrgicas con gomas de sujeción, respiradores de protección FFP2, respiradores de protección FFP3 y mascarillas quirúrgicas tipo IIR de alta protección para el Hospital Universitario Fundación Alcorcón a adjudicar por procedimiento abierto con pluralidad de criterios” es cierto que en este millonario concurso, valorado en 948,156 euros, IVA incluido,  había más de un criterio, pero el principal seguía siendo el económico valorado con 70 puntos mientras que las calidades técnicas solo 30 puntos.

Más amplia en productos fue la licitación de la Agencia Estatal de Meteorología, AEMET, que por 283.1888 euros iba destinada a la compra de mascarillas, guantes y gel hidroalcohólico. En este caso se valoraba de nuevo con 80 puntos el precio, y por 15 puntos que proporcionen un sistema informático de seguimiento de los pedidos y entregas -algo sencillo para cualquier empresa de logística- y 5 puntos en el caso de mascarillas que fueran de 4 pliegues, en el gel hidroalcohólico que se suministren en envases de tamaño reducido y en guantes que permitan el acople anatómico.

Pero también hay concursos que solo valoran el precio. Este es el caso de el de la Tesorería de la Seguridad Social que destina 73.810 euros en mascarillas y 29.040 euros en gel hidroalcohólico.

En los mismos términos es el de la Agencia Tributaria por 107.712 euros solo se valoraba la oferta económica más ventajosa señalando que “el criterio de adjudicación de este contrato es el de mejor precio ofertado al estar los productos a adquirir perfectamente definidos no siendo posible variar los plazos de entrega ni introducir modificaciones de ninguna clase en el contrato, siendo por consiguiente el precio el único factor determinante de la adjudicación”.

También el Ministerio de Defensa que destinó 42.349,99 euros en mascarillas quirúrgicas y que justifica que el criterio sea exclusivamente precio en que “el contrato se adjudicará a la oferta que, cumpliendo todos los requisitos técnicos y abarcando la totalidad del alcance del lote/expediente, sea económicamente la mejor, atendiendo al precio como único criterio”. Es decir, están considerando que todas las mascarillas son iguales cuando eso es falso.

Sin dejar un solo euro en impuestos al Estado

Por si fuera poco, y, al menos hasta el 31 de octubre la importación de material sanitario que vaya destinado a organismos públicos está libre de IVA según lo señala el Real Decreto-ley 15/2020, de 4 de agosto.

 

Una de las notas que aparecen en las licitaciones que señala que las importaciones están exentas del IVA

En concreto señala que: “se establece el tipo impositivo del 0 por ciento aplicable en el Impuesto sobre el Valor Añadido a determinadas entregas, importaciones y adquisiciones intracomunitarias de bienes necesarios para combatir los efectos del COVID-19, hasta el 31 de octubre de 2020.”

El resultado final de esta política no es solo que se perjudique gravemente a la industria española de producto de calidad y generadora de empleo, sino que estas prácticas están generando que todo el material asiático que se importa masivamente no genere ni un solo euro de ingresos a las arcas del Estado. Ver para creer.

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