20 de septiembre de 2021
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FIN DE SEMANA

La nefróloga María Martínez Villaescusa explica para elcierredigital.com la importancia que tienen los minerales de este componente natural

¿Por qué beber agua del grifo es la mejor opción? Una doctora revela los beneficios para nuestra salud

Un vaso de agua.
Un vaso de agua.
La mala fama del agua del grifo puede ser una de las razones por la que España es el quinto país europeo que más agua embotellada consume por persona. Sin embargo, además de ser la mejor opción para el medio ambiente y para nuestro bolsillo, su consumo es además beneficioso para nuestro organismo. La doctora María Martínez Villaescusa explica para elcierredigital.com la importancia que tienen los minerales en nuestro cuerpo.

Mantener una hidratación adecuada es muy importante para nuestra salud, y la mejor forma de conseguirlo es bebiendo agua. Por ello, una pregunta muy habitual en mi consulta suele ser qué tipo de agua es mejor beber o qué marcas de agua embotellada son las mejores para determinadas patologías.

Aunque tanto el agua mineral embotellada como el agua de grifo son aptas para el consumo humano, beber agua del grifo es la mejor opción para el medio ambiente, nuestro bolsillo e incluso si padeces alguna enfermedad.

El uso de plástico para el embotellado del agua tiene un coste económico y medioambiental, pero además, conlleva ciertos riesgos si no se manipula correctamente. La reutilización de las botellas de plástico o el no mantenerlas en las condiciones adecuadas puede provocar el paso de productos tóxicos del plástico al agua. Estas sustancias pueden comportarse como disruptores endocrinos, es decir, como “falsas” hormonas capaces de alterar el correcto funcionamiento de nuestro sistema endocrino como ocurre con el conocido Bisfenol A.

En España, la potabilidad del agua de grifo está garantizada pero no su sabor. Las características organolépticas -olor, sabor- varían de una zona a otra haciendo que su consumo sea más o menos agradable. Por ejemplo, en zonas de costa el agua suele tener sabor más metálico o terroso que la hace menos agradable al paladar lo que, en muchas ocasiones, lleva a comprar agua embotellada. Sin embargo, en la mayoría de los casos podría solucionarse empleando un filtro de agua doméstico.

De mineralización débil no siempre es mejor


Lo primero que debemos conocer es el residuo seco. El residuo seco se refiere a la cantidad de minerales (calcio, magnesio) que contiene el agua. Esta cantidad se expresa por litro y no por cada cien gramos como en la mayoría de alimentos, detalle importante para calcular la ingesta de minerales.Tanto del agua del grifo como del agua mineral embotellada podemos conocer sus características y composición.

Si el residuo seco es bajo (< 50 mg/L), hablamos de mineralización débil o muy débil, algo muy de moda pero no recomendable como norma general salvo en algunas etapas de la vida.

Dos niñas beben de una fuente. 

Gran parte de la población presenta déficit de minerales como el magnesio. El magnesio es un mineral imprescindible en nuestro organismo al participar en múltiples reacciones químicas y formar parte de nuestros huesos y músculos. Hay poblaciones especialmente susceptibles, como los ancianos, deportistas o embarazadas, y es de vital importancia en pacientes con enfermedad cardiovascular, hipertensión arterial o litiasis renal. Su déficit puede producir debilidad, calambres, síntomas digestivos y en los casos más severos arritmias cardiacas. Habitualmente debemos suplementarlo y por tanto, no hay motivo para disminuir su consumo en el agua.

Por otra parte, una ingesta adecuada de calcio es necesaria junto al magnesio y vitamina D para mantener la salud de nuestros huesos. Pero no sólo de lácteos vive el hombre y podemos encontrar calcio en muchos alimentos como frutos secos, brócoli, vegetales de hoja verde, pescados y también en el agua que consumimos.

Aguas con alto contenido en bicarbonato y magnesio pueden ser beneficiosas para los pacientes con litiasis (piedras en el riñón) por la posibilidad de aumentar el citrato, que suele estar disminuido en orina en estos pacientes. Además, en los cálculos de ácido úrico, es de utilidad alcalinizar la orina con bicarbonato.

En las litiasis por oxalato cálcico, que son las más frecuentes, no sólo no se recomienda disminuir el aporte diario de calcio, sino mantener unas cifras adecuadas de este mineral así como de magnesio.

La cantidad de sodio que acompaña al bicarbonato debería sumarse al contenido total de sal de la dieta. En pacientes hipertensos es importante conocer el consumo de sal, sin embargo, tiene muchísima más relevancia el sodio que ingerimos en los alimentos ultraprocesados y sal de mesa que el que contiene el agua. No obstante, es importante aprender a leer las etiquetas.

La concentración de estos minerales va a depender del lugar de dónde proceda el agua. Las aguas de la Sierra de Guadarrama son las más pobres en residuo seco, es decir, tienen una mineralización más débil. Las del Sistema Ibérico, son las más mineralizadas.

Cuanto más al Sur, más sodio contienen y cuanto más al Oeste, más minerales. Las de nacimientos más profundos, suelen contener más bicarbonatos.

Todo esto es importante también para las reposiciones tras la realización de ejercicio, ayunos o pérdidas digestivas por diarreas ya que no solo hay que reponer agua, sino minerales. Pero mucho cuidado, la reposición no debe hacerse con bebidas azucaradas.

Por tanto, hidrátate sobre todo en verano, pero no descuides el aporte mineral. Mineralización débil, no siempre es mejor.

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