16 de agosto de 2022
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FIN DE SEMANA

El abogado Alberto García Cebrián destaca "la importancia de un hogar con un proyecto conjunto y no simplemente conseguir un lugar en el que convivir"

Aumentan las separaciones: Claves para construir un matrimonio sólido y adaptarlo al momento

/ Construir un matrimonio.
El abogado Alberto García Cebrián analiza las claves en la construcción de un matrimonio solido,tras el aumento de las separaciones. Se debe tomar consciencia en ambas partes. Para esto,que debe tener en cuenta cada familia, con unas necesidades y peculiaridades especificas. No se debe seguir el patrón idealizado de “familia perfecta”, pues todas las familias son valiosas con sus cosas mejores y peores, debiendo de reforzar las relaciones desde un punto de vista estructural basado en el respeto.

Como se suele decir, no debemos empezar la casa por el tejado y es de lo que trataremos en estas líneas. Lo importante, es construir un hogar con un proyecto conjunto y, no simplemente conseguir un lugar en el que convivir con personas emparentadas buscando una calidad de vida y confort para cumplir deseos y proyectos principalmente individuales.

Cada familia es diferente. Todas las familias comienzan con la unión de personas que inicialmente forman parte de familias de origen diferentes, pero que deciden construir una nueva familia juntas. Hay personas que, a modo de espectador, no se detiene en construir familias con los valores y pilares acertados y conscientes y, en los casos en los que por desgracia llega la separación, tienden a victimizar de manera irresponsable la ruptura con frases como “que mala suerte”.

Es como un edificio que se construye en función de diversos elementos que contará con fortaleza o debilidad en función de cada uno de sus elementos.

·       La base:

Una construcción fuerte deberá de tener una buena cimentación. En una familia se debe de valorar que lo importante son las personas y no los elementos accesorios y materiales.

·       Estructura:

Cada construcción necesitará una estructura propia en función de sus peculiaridades, lo que supondrá que una misma estructura pueda ser adecuada para una edificación, pero inadecuada para otras.

Cada familia tendrá unas necesidades y peculiaridades a tener en cuenta. No podemos seguir el patrón idealizado de “familia perfecta”, pues todas las familias son valiosas con sus cosas mejores y peores, debiendo de reforzar las relaciones desde un punto de vista estructural basado en el respeto.

·       Muros y paramentos:

Cada estancia de un edificio tendrá una finalidad y unas necesidades. No es lo mismo una habitación que está hecha para el descanso, que un cuarto trastero. Evidentemente una habitación necesitará ventilación, unas dimensiones determinadas, comodidades para su uso cotidiano… que un trastero no requerirá. No sería lógico poner una gran ventana en un trastero y no poner ni un solo hueco al dormitorio.

En ocasiones algunas relaciones familiares se desarrollan de manera descoordinada y sin fundamento, dejando de atender lo importante y lo urgente, para dedicarse a cuestiones que en ocasiones son irrelevantes y no necesarias y, en otros casos, incluso perjudiciales.

Claves para una familia y matrimonio estables.

·       Calidad y mantenimiento de los elementos esenciales:

Una casa deberá de tener buenas instalaciones de luz, agua, desagüe, calefacción y deberemos de hacer un buen uso de los mismos, pues hasta la mejor instalación puede suponer un grave problema para la edificación sin el mantenimiento y cuidados adecuados.

Por ejemplo, tener los hijos no consiste únicamente en concebirlos, sino además y muy especialmente en cuidarlos, atenderlos y ofrecerle lo mejor de nuestra vida para que los hijos puedan disfrutar de una infancia y vida adulta plena y lo menos condicionada posible.

·       Ubicación:

No hay ninguna buena o mal ubicación dentro de los terrenos urbanizables. Existirán ubicaciones más o menos convenientes para una familia. Para una persona que necesita ir todos los días a trabajar a una ciudad, evidentemente valorará más la ubicación que las dimensiones. En cambio, una persona que tenga la suerte de teletrabajar, no valorará que esté cerca de la ciudad, pues tal vez preferirá la tranquilidad de las poblaciones menos bulliciosa.

La ubicación de una familia es ideal, pues es ocasiones se construyen relaciones mal ubicadas con una incompatibilidad que acaba haciendo inviable su desarrollo saludable.

·       Presupuesto, equilibrio y sentido común:

El equilibrio hace que un proyecto sea un éxito o un verdadero despropósito. Antes de construir un edificio, se debe de estudiar su viabilidad y ponderar y diferenciar lo importante, de lo que no es necesario ni conveniente.

Lo que no es razonable es que se instale el mejor mármol en las paredes y suelos, pero la cubierta tenga un material de mala calidad. No tendría sentido tampoco poner un buen revestimiento acústico y aislante en las paredes del edificio, pero que los cristales de las ventanas sean de mala calidad y muy poco eficiente.         

No es equilibrado dedicar mucho tiempo o esfuerzo a unas cuestiones de la familia, a costa del sacrificio de otra, pues podremos acabar en relaciones familiares descompensadas, con mucho de una cosa y poco de otra. Esto puede ocurrir, por ejemplo, cuando se dedican muchas cosas materiales a los hijos, pero no se les dedica tiempo y atenciones personales.

Adaptación a las necesidades familiares

Para una persona soltera o una pareja es evidente que un apartamento será una buena opción a tener en cuenta. En cambio, una familia numerosa tendrá gran dificultad para residir en una vivienda muy pequeña.

En ocasiones algunas familias no pasan casi tiempo en sus casas, no son muchos miembros y no tienen una buena situación económica, pero en cambio cuentan con una vivienda muy grande, con un gran gasto de mantenimiento y que les supone un gran esfuerzo y dedicación que después no se traduce en un disfrute que merezca la pena.

En cambio, hay familias con niños que residen en una vivienda grande y que disfrutan enormemente, mereciendo la pena pues conlleva una ventaja que no tendría en una vivienda más pequeña.

Cada persona tiene unas necesidades y lo bueno no es ofrecer y atender aquello que se quiere de manera general, sino, atender con la adaptación de las decisiones a las cambiantes necesidades de cada miembro individualmente y de la familia en general.

Adaptación a las posibilidades familiares

Vivir por encima de las posibilidades sencillamente no es viable. Las familias no necesitan tener un gran jardín o piscina, pues lo normal es que lo tengan quienes lo necesiten o valores y puedan permitírselo. Las familias deben de tener sus necesidades básicas cubiertas holgadamente y desarrollar sus vidas en una vivienda que sencillamente reúna sus necesidades conforme sus posibilidades. Si el coste de una casa está sobredimensionado y tenemos, por ejemplo, una nevera muy grande, bonita y cara, pero no podemos llenarla de los alimentos que serían deseables, evidentemente no merece la pena.

Tener un jardín con una parcela enorme que no tenemos tiempo o dinero para cuidar y disfrutar por el sacrificio que tenemos que dedicar para ganar el dinero que requiere costearlo, no tiene sentido.

Lo que tienen en común las casas y las familias, es que pueden existir, pero no todas se corresponden como deberían con lo que se entiende como un hogar. Lo más importante no es la casa, sino la vida y convivencia que se desarrolla en la misma. Lo importante no es tener una familia extensa que comparten relaciones tensas, insatisfactorias y disfuncionales; lo importante es valorar, cuidar y disfrutar de una familia como merece, construir un hogar.

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