02 de diciembre de 2020
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FIN DE SEMANA

El éxito de las operaciones policiales que se realizan en nuestro país no ha frenado el ímpetu de los contrabandistas, que han intensificado su labor

El mercado ilegal de tabaco en España: Un negocio que se resiste a su extinción, 25 detenidos en la última operación

La compraventa ilegal de tabaco es una práctica muy extendida en España.
La compraventa ilegal de tabaco es una práctica muy extendida en España.
El elevado número de operaciones policiales destinadas a desmantelar redes de contrabando en España prueban que esta práctica está lejos de desaparecer. El último episodio ha tenido lugar en Andalucía este mismo lunes, momento en que la Guardia Civil detuvo a 25 personas implicadas en una trama de comercio ilegal de tabaco en la que se han incautado hasta 150.000 cajetillas. La diversificación de este mercado ilegal y el aumento del consumo durante el confinamiento, otros frentes a combatir.

El mercado ilegal de tabaco continúa siendo en nuestro país una actividad delictiva a la orden del día y es que prácticamente a diario tenemos conocimiento de nuevos intentos de contrabando desarticulados por las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado. Un ejemplo claro es lo sucedido este lunes en cuatro provincias de Andalucía, concretamente Sevilla, Córdoba, Huelva y Málaga.

En el contexto de la Operación Añoranza, destinada a desmontar el negocio de una presunta organización criminal internacional que comerciaba ilegalmente con tabaco en España, la Guardia Civil, en colaboración con el Organismo de Coordinación del Narcotráfico (OCON), el Centro de Concentración contra el Narcotráfico (CCON) y los Grupos de Reserva y Seguridad (GRS), requisó, en el momento de la detención de los contrabandistas, hasta 150.000 cajetillas de tabaco.

Esta cifra convierte la operación en la más destacada en cuanto al contrabando de tabaco andaluz en una década. El modus operandi de los contrabandistas consistía en vaciar inmediatamente las grandes cantidades de tabaco que llegaban diariamente a su poder para que, en caso de ser descubiertos, las autoridades solo pudieran relacionarles con cuantías menores. Pese a la argucia, los agentes, tras llevar a cabo más de una treintena de registros, han localizado tabaco en grandes cantidades, además de vehículos con doble fondo, documentación, potentes equipos electrónicos y dinero en efectivo.

Agentes de la Guardia Civil en una fábrica de tabaco clandestina.

La magnitud de esta operación es innegable. No obstante, no estamos, ni de lejos, ante un caso aislado. Este mismo verano hemos asistido a operaciones policiales similares. Entre las más llamativas destacan la incautación de 900.000 cajetillas de tabaco en el Puerto de Valencia, el desmantelamiento de una fábrica clandestina en Alcalá de Guadaira, que contenía 4.000 kilos de tabaco o, más recientemente, la aprehensión de 5.400 kilos de picadura de tabaco escondidos en una nave industrial de Alcantarilla (Murcia).

Todos estos casos contrastan con las conclusiones del estudio que publicó hace tan solo un mes la empresa KPMG sobre la disminución de tabaco en nuestro país y que fue analizado por Elcierredigital. Dicho análisis constató una caída desde 1.83 cigarrillos ilegales consumidos por persona en 2018 hasta 1.51 en 2019, unas cifras que se explican en cierta medida por el cierre de hasta 18 fábricas ilegales en 2019 en España. En términos totales, se habrían consumido en España 1.500 millones de cigarrillos ilícitos, una cifra que, por extensa que pueda parecer, es la más baja que se da en nuestro país desde el año 2006 y únicamente representa el 3.6% del total de cigarrillos consumidos.

El tabaco se ha convertido en una fuente de negocio para los contrabandistas.

En cualquier caso, la problemática es más compleja de lo que pueda parecer. El mercado ilegal de tabaco no se limita únicamente al contrabando tradicional que se ha tratado hasta el momento. Este medio informó en febrero de la interposición de siete denuncias a expendedurías y dieciséis a establecimientos de hostelería por infracciones a la normativa reguladora del Mercado de Tabaco durante los meses de noviembre y diciembre del año pasado en Zaragoza. En estos casos, el foco no se centró exclusivamente en los cigarrillos, sino que se detectó un más que rentable comercio de productos para el consumo de tabaco en forma de shishas o cachimbas, cuyas condiciones de comercialización y consumo violaban la normativa vigente, tipificada en dos preceptos legales, la Ley 13/1998, del 4 de mayo y la Ley 28/2005, del 26 de diciembre.

La pandemia de COVID-19 ha afectado negativamente a la lucha frente al comercio ilegal del tabaco. Es cierto que el Comisionado del Mercado de Tabacos publicó datos que anunciaban una reducción del 26% en el consumo de tabaco en España durante los meses de confinamiento, pero estas cifras reducidas son directamente proporcionales al aumento de la venta ilegal. En este sentido, hay que tener en cuenta datos como los publicados por El confidencial digital, que apuntaba a principios de julio que durante el mes de marzo el contrabando de tabaco aumentó hasta en un 90% con respecto a las cifras habituales para la época. En cualquier caso, la solución a esta irregularidad se vislumbra muy complicada si tenemos en cuenta que el contrabando de tabaco es una actividad ampliamente extendida y normalizada en la cotidianeidad de muchos fumadores.

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