21 de abril de 2024
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FIN DE SEMANA

Según el abogado Alberto García Cebrián, "cada invitado tendrá el derecho a que le sea devuelto el detalle o el importe en el que se valore"

Qué hacer con los regalos de boda tras un 'plantón' en el altar: Un foco de conflicto y discordia

El Cierre Digital en Regalos en una boda.
Regalos en una boda.
La cancelación de la boda del torero Juan Ortega con su ya expareja Carmen Otte ha puesto de relieve un interrogante: qué hacer con los regalos de boda. Les corresponden a ambos miembros de la pareja por mitades y pueden ser un foco de conflictos en caso de no haber entendimiento. Además, cada invitado tendrá el derecho a que le sea devuelto su regalo, o en su defecto, el importe en el que se valore.

Tras un plantón en una boda, los regalos que reciben los novios por parte de los invitados suelen ser un factor de discusión. Les corresponden a ambos miembros de la pareja por mitades y pueden ser un foco de conflictos en caso de no haber entendimiento. Además, cada invitado tendrá el derecho a que le sea devuelto su regalo, o en su defecto, el importe en el que se valore.

La noticia de la cancelación de la boda media hora antes por parte del torero Juan Ortega, que dejó plantados a su prometida Carmen Otte Alba y los 500 invitados que asistían a la celebración, nos hace preguntarnos algunos interrogantes legales en torno a lo qué ocurre ante esta inesperada situación. Los gastos de boda, en este caso, eran de unos 90.000 euros, que, según ha trascendido, han sido afrontados por el novio en atención a que él ha sido el causante de la anulación.

Los gastos y obligaciones de una boda cancelada sin justificación por parte de uno de los miembros de la pareja, según Ley, deberán ser abonados por quien haya tomado la decisión de cancelación. De esta manera, el miembro de la pareja al que le han dado “plantón”, tendrá derecho a solicitar que dichos gastos y obligaciones sean abonados por el otro, aunque no es posible solicitar indemnización.

Yendo un paso más allá, vamos a centrarnos en los regalos de los invitados a la boda: ¿Cómo repartimos los regalos de boda?, ¿Qué hacemos con ellos si los reclaman los invitados? y ¿Qué pasaría en caso de discordia?.

Distinción entre posibles regalos de boda fallida

Cada vez es más frecuente que en las invitaciones de boda se haga constar el número de cuenta de los esposos para que, si así lo desean, se colabore con una aportación económica a modo de regalo. Es un regalo menos romántico, pero muy práctico.

A pesar de que es lo más habitual, siempre hay invitados que regalan muebles y objetos de todo tipo. Incluso algunos regalan servicios, tipo spa, viajes o asistencia a eventos, entre otros.

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Imagen de unos novios corriendo.

Pues bien, al ser regalos dirigidos a la pareja que se va a casar en atención a su proyectado matrimonio, lo normal es que sean para ambos miembros de la pareja indistintamente. Cabría la posibilidad de que un regalo sea sólo para uno de los miembros de la pareja, pero, en dicho caso, debería poder acreditarse expresamente, pues de no ser así se presume que es para el conjunto del matrimonio proyectado. Es decir, les pertenece a ambos por mitades.

Derecho de los invitados a que les sean devueltos sus regalos de boda no celebrada

Ahora bien, puede haber invitados que, con toda la razón, ante la “no boda” lo que pidan sea que les sea devuelto su regalo de boda. Es totalmente coherente y razonable. Los invitados que pidan la devolución de sus regalos o aportaciones tendrán derecho a estas. En caso de no ser devueltos, podrán ejercitar la reclamación por vía civil contra ambos miembros de la pareja.

Es una situación atípica en la que lo más frecuente es que el ambiente esté muy enrarecido y los amigos y familiares de cada miembro de la pareja tienda a posicionarse en favor del suyo.

Por tanto, el dinero podrá ser reclamado por cada invitado. En el caso de objetos o servicios regalados, que sean devueltos o, en su defecto, su valoración económica.

¿Qué ocurre con los regalos que no sean devueltos a los invitados?

Los regalos que no sean devueltos a la persona que los ha regalado en atención de la boda, serán de ambos miembros de la pareja como beneficiarios de estos y, por tanto, tendrá derecho cada uno de ellos a la mitad.

Aquí es donde se puede producir un sinfín de discordias y desavenencias. ¿Cómo nos repartimos los regalos de boda? Siempre se tiende a querer quedarse con los más atractivos o provechosos y preferir que la otra parte se quede con aquellos menos interesantes. Como se suele decir, muchas personas tienden a “barrer para dentro”. No son pocas las veces en las que al repartir lotes las partes, incluso estando de acuerdo en la adjudicación, no estén de acuerdo en el valor de cada bien, pues se tiende a valorar más generosamente los bienes del lote ajeno que del propio.

El reparto debe de efectuarse, en primer lugar, amistosamente. En defecto de acuerdo cabría la posibilidad de que se entendieran todos como comunes y, por tanto, que ambos tengan derecho a reclamar la parte que exceda de la mitad. El inventario, valoración y adjudicación de los regalos de boda no celebrada puede ser especialmente desagradable y complicado.

Por ejemplo, si uno de los miembros de la pareja ha dispuesto o se ha quedado con regalos por importe de 10.000 euros y otro con 15.000 euros, el miembro de la pareja que se haya quedado con menor importe, podría pedir judicialmente al otro que se le compense económicamente hasta que supongan lotes iguales. En este caso podría solicitar 2.500 euros.

Detalles de boda originales y útiles

Imagen de regalos de una boda.

Puede parecer sencillo, pero la práctica no está exenta de dificultades. Podrá ser reclamado aquello que se pueda acreditar, lo que no ocurre siempre. Por ejemplo, si uno de los miembros de la pareja se queda con un sobre con dinero, pero no hay forma de acreditarlo, no será viable la reclamación, pues la carga de la prueba recae en la parte que pretenda hacer valer su derecho. De no poder acreditarlo y no ser aceptado por la otra parte, no podrá ser reclamado.

En otro ejemplo, imaginad un objeto, como por ejemplo una televisión, que se la haya quedado uno de los novios que se iban a casar, pero no se pueda demostrar. Nos encontramos ante la palabra de uno contra la de otro, por tanto, ninguno podrá reclamar dicho importe y, en caso de mala fe, se lo quedará aquel que se haya quedado con el objeto y por tanto haya privado al otro del mismo derecho.

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