20 de septiembre de 2021
|
Buscar
FIN DE SEMANA

El autor ha recibido en 2020 el premio nacional de Ley de derecho de familia y en 2021 el premio nacional Alfonso X el Sabio de derecho de familia

Manual familiar para un divorcio libre y consciente: El libro 'Juntos o separados, pero felices' del abogado García Cebrián

El libro 'Juntos o separados, pero felices' del abogado Alberto García Cebrián trata de mejorar y potenciar la conciencia y libertad efectiva antes, durante y después del matrimonio y en su caso, el divorcio. El autor ha recibido en 2020 el premio nacional de Ley de derecho de familia y en 2021 el premio nacional Alfonso X el Sabio de derecho de familia, el libro va por su segunda edición y ya ha anunciado que está preparando la tercera.

Alberto es pionero en creer y apostar firmemente por el asesoramiento prematrimonial y matrimonial para potenciar un matrimonio y familia en general aún más valiosa, libre y consciente, con la intención prioritaria de evitar conflictos familiares y divorcios, sobre todo los contenciosos y traumáticos que son los que causan un mayor impacto familiar.

También el divorcio accesible, con la normalización y democratización del derecho al divorcio facilitando que cuando sea necesario sea de mutuo acuerdo, antes de que la relación se deteriore por aguantar más presión de la que puede soportar y llegar a situaciones límite. Trata de restar dramatismo con las popularmente conocidas Divorcionetas, furgonetas con publicidad de divorcio amistoso a 150 euros por cónyuge, que pretenden superar tabús y prejuicios haciendo posible el divorcio al alcance de todos.

Según el abogado, aún existe una tendencia social que anima a las parejas a casarse de una manera, al menos en parte, idealizada, que puede llevar a la precipitación o inconsciencia de la repercusión legal de su vínculo familiar y en definitiva, construir relaciones familiares con cierta ignorancia jurídica, lo que puede suponer un riesgo de incurrir en errores y malas decisiones que provoquen perjuicios, conflictos y hasta separaciones y divorcios que podrían prevenirse con el adecuado asesoramiento y mediación familiar.

En el momento en el que dos personas contraen matrimonio se ha normalizado y generalizado la celebración a lo grande, sin escatimar (vestuario, banquete, viaje de novios, etc). Sin embargo, de igual forma, es generalizada la falta de interés por conocer qué supone jurídicamente el matrimonio, por tratar de contar con los conocimientos y habilidades que ayuden a desarrollarlo de la manera más saludable y reforzada posible. En muchos divorcios existe una tendencia a reclamar hasta cuestiones irrelevantes e insignificantes al otro cónyuge, lo que contrasta radicalmente con la generosidad inicial que suele existir en el momento de la celebración del matrimonio.

Alberto García Cebrián. 

Es una pena no vivir con plenitud y dedicarnos a construir una vida familiar con problemas de cimentación, que incluso a veces se conocen perfectamente, pero ante las que nos limitamos a acostumbrarnos en vez de repararlos.

Cuando tratamos de arreglar los problemas, en muchos casos, en vez de reforzar los pilares, lo que hacemos es sobrecargar y construir más encima, lo que hace que empeoremos nosotros mismos la situación, añadiendo más carga y precipitando la caída. En definitiva, agravando las consecuencias. Por ejemplo, el gran error de tener hijos o de comprar una casa con una hipoteca a treinta años para suplir las carencias de una relación de pareja que no es viable ni tiene futuro, es un drama que deberíamos ahorrarnos si nos quisiéramos mejor a nosotros mismos y a los demás, utilizando diligentemente nuestra inteligencia emocional.

En España aún no existe una cultura que fomente que, cuando es necesario, se tramite el divorcio por vía amistosa. Por otra parte, es absolutamente residual el asesoramiento prematrimonial, de manera que lo normal es acudir al abogado de familia cuando ya tenemos problemas, en vez de recibir el asesoramiento previo adecuado para ser conscientes de la repercusión legal de nuestros derechos y obligaciones y así tomar las mejores decisiones que eviten problemas y rupturas.

Una relación familiar saludable, con independencia de que se mantenga unida o se separe de mutuo acuerdo, será el mejor ejemplo a seguir para los hijos y generaciones venideras. Ni un matrimonio, ni un divorcio deben anular a ninguno de sus miembros, ni ser destructivo, al contrario, debe basarse en la libertad, igualdad y sobre todo, en el respeto mutuo. El divorcio debe de ser integrativo, transformando a la familia pero sin dejar a ninguno de sus miembros atrás, ni excluirlos, y buscando como prioridad aquello que en cada caso sea lo más beneficioso para los hijos comunes.

Muchos cuentos tradicionales suelen acabar con la frase “fueron felices para siempre”, sin embargo, en ellos no se explica si lo fueron juntos o separados. El divorcio no va a llamar a tu puerta y la felicidad de tu matrimonio tampoco viene sola. Cuando nos casamos nadie nos explica qué estamos haciendo y cuando nos divorciamos podemos llegar al drama de no entender qué hemos hecho con nuestra vida individual y compartida.

Los divorcios en España

Aproximadamente y según estadísticas, en torno al 60% de los matrimonios se divorcian en España. ¿Os parece normal? En mi opinión, es una barbaridad. El despacho de Abogados Cebrián & Asociados pretende no solo tramitar divorcios express de mutuo acuerdo, con accesibilidad en toda España, sino que además, en octubre anuncia el gran lanzamiento de un servicio jurídico pionero a nivel mundial.

Portada del libro. 

La pandemia del coronavirus ha supuesto cambios sociales a todos los niveles y hace necesario reforzar la familia, haciendo conscientes a las personas que se casan del paso que van a dar y de esa manera, que conozcan la repercusión legal de su vínculo matrimonial y puedan contar con las herramientas adecuadas para gestionarlo de la manera más constructiva posible, controlando y decidiendo libre y conscientemente cada paso de su vida familiar para que no se siga repitiendo la situación de esos esposos que acuden a un despacho de abogados para que les informen de los derechos y obligaciones que han ido construyendo a lo largo de su matrimonio, sin haber conocido realmente la repercusión de cada decisión.

Es evidente que el desconocimiento de los derechos, obligaciones y responsabilidades familiares puede suponer por sí mismo un foco de problemas, pues se han podido tomar decisiones que en ocasiones hubieran sido diferentes si se hubiera conocido su trascendencia legal. En definitiva, el conocimiento es una prevención de conflictos e incluso de rupturas.

Podemos mejorar la calidad y el valor de las relaciones sentimentales y familiares desde el amor, la confianza y el cariño, apostando por un matrimonio y divorcio consciente, con igualdad, libertad y, sobre todo, respeto.

COMPARTIR: