29 de junio de 2022
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FIN DE SEMANA

"Los centros educativos deberían tener un programa específico para estos casos, además de una formación profesional", según el doctor Darío Fernández

Cómo prevenir el acoso escolar hacia las personas con discapacidad

Niña sufriendo aislamiento social.
Niña sufriendo aislamiento social. / Niña sufriendo aislamiento social.
El bullying escolar sigue siendo un problema actual que sufren muchos niños en el colegio. Según estiman los expertos, el 80% de estudiantes con discapacidad asegura haber sufrido acoso escolar, además, en 6 de cada 10 casos, el acoso se ha prolongado durante años. De acuerdo con el doctor en Medicina y psicólogo Darío Fernández, “detectar los signos de bullying son los primeros pasos que deben seguir los padres para ayudar a su hijo”.

Elcierredigital.com se ha puesto en contacto con el doctor en Medicina y psicólogo, Darío Fernández, para conocer las claves a tener en cuenta para tratar a un niño acosado con discapacidad y sobre todo, para evitar el bullying en colegios.

-¿Por qué los niños con discapacidad sufren con frecuencia el acoso escolar?

La discapacidad suele tener manifestaciones diferentes a las de un chico que sufre bullying y no tiene discapacidad. En los niños que sufren alguna discapacidad a veces no se manifiesta por agresiones físicas, sino que se genera a través del aislamiento, como dejar al niño abandonado en el recreo. Este lugar es fundamental donde se manifiesta el acoso escolar en niños.

-¿Quiénes son las principales personas que intervienen en esta situación?

Las figuras que participan en esta situación son el acosador, la víctima, los testigos y los padres. En la mayoría de los casos, la víctima suele tener algunas diferencias respecto al resto de niños y, en estos casos, es la minusvalía. Incluso de entrada, frente al resto de niños, les coloca en una situación inferior y como necesitados de apoyo tanto física como psíquicamente. Esta muestra de apoyo le hace sentirse agradecida a la víctima haciendo que, a veces, ellos mismos aprendan un papel de sobreprotección.  

Respecto a la figura del acosador, aunque no hay un perfil concreto que defina al niño que acosa, sí suele presentar rasgos cognitivos o de personalidad comunes como es la falta de empatía, una autoestima baja o la sensación y necesidad de sentirse admirado por los demás. En gran parte de los casos, estos niños han aprendido en casa un patrón de resolución de problemas a través de la violencia. 

Por otro lado, la actitud de sumisión de la víctima tampoco le satisface ya que el acosador es insaciable. Otra de las figuras importantes son los testigos, que también colaboran con su silencio. Sería necesario que abandonaran esa pasividad y que tuvieran una actitud más activa. Además, el bullying tiene consecuencias para todos.

Respecto al acosador, este niño se especializa y se acostumbra a ejercer siempre la violencia, a quedar por encima del resto de compañeros, y este estilo de conducta lo puede trasladar más tarde a la vida adulta

Una de las consecuencias a largo plazo sobre los testigos es el aprendizaje pasivo de la conducta del acosador, es decir, actúa de la misma manera que el agresor pensando que las cosas se consiguen a través de la agresividad. De  tal forma que ellos también pueden llegar a convertirse en acosadores o aprenden a vivir sin solidaridad, lo que produce que no se denuncien las injusticias. 

Un grupo de niños.

Para la víctima las consecuencias son terribles, un niño puede padecer desde ansiedad hasta contemplar el suicidio, incluso puede vivir con un estrés postraumático toda su vida. A pesar de que ha finalizado el trauma, los efectos son negativos para todos.

-¿Qué pueden hacer los profesores ante esta situación?

Son muy pocos los profesores que detectan a tiempo los casos de bullying, la inmensa mayoría no se dan cuenta. Por este motivo, lo primero que deberían hacer es estar más atentos con los niños aislados, diferenciar lo que es una broma, una pelea o un conflicto, algo puntual, del acoso, que es siempre reiterativo. La formación en niños con discapacidad es esencial para abordar estos tipos de acoso. 

Por otra parte, el centro debería tener diseñado un programa específico para estos casos y ponerlo en marcha inmediatamente. También es muy importante que todas las personas que trabajan en el colegio, desde la señora de la limpieza, la cocinera, el conserje, etc, todos, estén informados sobre estos problemas aprendiendo a mirar con otros ojos, ya que ellos también pueden ser testigos de algún momento de acoso. Incluso, se pueden presenciar estos casos en la puerta del colegio. 

El acoso escolar es un problema que atañe a todos. Las figuras que participan en esta situación tienen la necesidad de informarse y formarse, incluso la figura del agresor.

-¿Qué pasos tienen que dar los padres para tratar a su hijo acosado?

Los padres necesitan formación para saber escuchar a sus hijos. Primero, para detectar cuando el niño está sufriendo bullying. A veces puede acudir a casa con moratones pero otras veces no tiene por qué tener una secuela física, simplemente el hecho de no tener ganas de ir al colegio o sufrir náuseas o incluso, llevar a clase objetos personales de casa para regalarlos a los agresores. Por otra parte, los padres debería evitar frases del tipo: si te pegan, pega, ¡Algo habrás hecho!, ¡Pues ya sabes lo que tienes que hacer!, ¡Pasa de él, no le des importancia!, No le des importancia, son cosas de críos, etc.

Los cambios de ánimo, como la tristeza o el aislamiento son algunas de las señales de alarma que indican que el niño es víctima de acoso escolar. 

Niño siendo víctima de acoso escolar.

Una vez que los padres lo sospechan, tienen que aprender a hablar, a saber escucharlo, sin creérselo todo pero tampoco dudar de él. E inmediatamente acudir a un centro a informarse y, después, acudir al centro educativo con el fin de buscar apoyo en las instituciones. 

El papel de los testigos y los padres 

"Los testigos deberían notificar cada caso que viesen de acoso escolar sin sentirse chivatos. En la mayoría de los casos, muchos niños se sienten así y por ello, prefieren no decir nada.  

Los padres tienen que detectar los signos de acoso y escuchar al niño en todo momento. También, es importante que todos estos niños aprendan habilidades sociales para relacionarse, trabajar con la autoestima, habilidades para saber responder a las críticas de los demás o para saber decir no. Todo esto sería la vacuna para el niño que sufre acoso escolar. 

Los testigos pueden ayudar mucho a la víctima facilitando su incorporación a grupos de trabajo en tareas colectivas o simplemente interactuar con la víctima, hablar mucho con él, no dejarla sola. El que ésta tenga muchos amigos es la mejor de las vacunas frente el acoso".

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