24 de junio de 2021
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FIN DE SEMANA

La vida del mejor jugador de fútbol del mundo vista y analizada desde el prisma de un reconocido experto

El psicólogo Javier Urra analiza a Diego Armando Maradona: El mito, el hombre, el futbolista y la leyenda

Diego Armando Maradona.
Diego Armando Maradona.
Javier Urra, académico de Número de la Academia de Psicología de España, nos desvela en este artículo el significado de convertirse en un mito como Diego Armando Maradona y vivir así hasta tu muerte. Analizamos el mito, el hombre, el futbolista y la leyenda de una persona que ha marcado la historia de Argentina como puede verse en las largas colas de personas que velan su cuerpo en la sede gubernamental, en la Casa Rosada de Buenos Aires.

Una cosa es la persona, y otra el personaje. Nació en un barrio humilde, que nunca olvidó, llegó a la fama. Le nombraron Dios.

Es difícil ser noticia en todo el mundo sin ser un personaje, donde se unen la realidad y la ficción. El arte del balompié y el escénico ante las multitudes, la hinchada, el gol con la albiceleste, una mano que le unió con el Padre.

La persona puede sufrir, tropezar, no cuidarse, ser adicta, difícilmente comprensible, y desde luego vulnerable, humana, mortal. Pero el personaje es sublime, es irrepetible, es ya historia.

Un genio de cualquier materia no puede, o no debe morir a los 90 años tranquilamente y en su casa. Los personajes, superan y en mucho a la persona. Aconteció con Kennedy, Marilyn Monroe, con Lady Di, con “El Pelusa”.

                          Maradona con la copa del mundo.

¿Quién era Diego Armando Maradona? ¿Lo que mostraba o lo que sentía? ¿Lo que decía o lo que callaba?

Reflexionemos sobre quienes somos, o quienes creemos ser. Lo que sentimos nosotros, la imagen que queremos dar, la que captan los otros, o la que se nos asigna.

Hoy, Argentina, el mundo del fútbol, llora. Pero quienes nada saben de este juego, también conocen y hablan de Maradona. La sociedad precisa de mitos, a veces con los pies de barro, porque nos permite proyectarnos, crear, crecer, ilusionarnos.

Diego alcanzó la cota de su vida, fue feliz a su manera, su reino en este mundo era la cancha. Un virtuoso del balón, que sin embargo gustaba de enredarse en cualquier problema que pudiera encontrar. Que deseaba no dejar a nadie indiferente. Que aprendió a ser, su personaje, sin dejar de ser él.

Hay hombres cultos, interesantes, y que gustan de analizar este deporte y todo lo que a su alrededor mueve, como Jorge Valdano, que hará un análisis certero, de quien fue su compañero. El mito, exige, demanda, exageraciones, desproporción, pleitesía, aplauso y llanto.

Estamos hablando de un ser que ya es historia, que hizo historia. Por tanto, de alguien que además de jugar bien tenía una personalidad, sabía comunicar con gestos, con jugadas, con recortes, con balones ajustados a los travesaños, pero también gesticulando al cielo, a la afición, a los chavales de un barrio que juegan con una pelota pesada en un barrizal.

En la mente de todos, está Winston Churchill, o Gandhi, o Luther King. Personas, personalidades, que nunca se plasmarán bien en un museo de cera, porque son vitales, porque no los queremos muertos.

Hoy niños, de barrios, en distintos lugares de este gran balón al que llamamos Tierra, jugarán al fútbol, y creerán ser un Maradona o un Cruyff, o un Pelé, o un Di Stéfano.

Mitos, personalidades, personajes, personas que se confunden en la bruma de lo que la sociedad más allá de la suma de individuos proyecta. Vivió intensamente acostumbrado a situaciones límite. Se sintió dueño del mundo, y en algún momento lo fue. Se nos ha muerto un referente, un ídolo en el que proyectamos anhelos, y ahora mantenemos el duelo.

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