21 de abril de 2024
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FIN DE SEMANA

El abogado Alberto García Cebrián analiza cómo afecta este déficit de atención e hiperactividad en la inestabilidad sentimental de los adultos

La influencia del trastorno TDAH en los matrimonios: Una afección que puede duplicar la probabilidad de divorcio

/ Frima de divorcio.
En los matrimonios influyen muchos factores para que funcione la relación y se mantenga en el tiempo. Una de las dificultades a las que se puede enfrentar las parejas son las afecciones crónicas como los TDAH en una de las dos partes. El abogado Alberto García Cebrián analiza cómo el trastorno de déficit de atención e hiperactividad en adultos puede precipitan divorcios, inestabilidad sentimental y fricciones en las parejas.

Matrimonios y parejas en las que alguno de sus miembros tiene TDAH podría tener el doble de probabilidades de acabar en separación. Entre los motivos de un divorcio están los que dificultan el correcto desarrollo de la relación y la convivencia. El trastorno de déficit de atención e hiperactividad en adultos no está siendo tratado como debería y existen situaciones disfuncionales que precipitan divorcios, inestabilidad sentimental y fricciones que dificultan que parejas y matrimonios logren un proyecto saludable y satisfactorio.

Las personas que padecen TDAH se encuentran con graves obstáculos para desarrollar las diferentes facetas de su vida. Se sienten incomprendidos y que no se les trata con la sensibilidad y comprensión que necesitan. El TDAH ya está siendo tratado en los niños, pero las generaciones que ahora tienen una edad superior a 30 o 40 años no han sido en su gran mayoría diagnosticados ni reciben pautas y tratamiento.

En los casos de no detección y diagnóstico del TDAH en edad temprana, al ser adultos es muy difícil de identificar y tratar. Gran parte de los adultos que padecen TDAH no lo saben y muchos de los que lo saben no reciben el tratamiento y pautas que podrían mejorar su calidad de vida y la armonizarían en cada uno de sus aspectos: familiares, sentimentales, profesionales, financieros… etc.

La pareja de una persona con TDAH puede percibir que lo que ocurre es que es un desastre, que no tiene interés o incluso que lo que hace es a propósito. Por eso es tan importante que ante señales de posible TDAH se pueda recurrir a apoyo profesional, pues el TDAH tiene tratamientos y formas de trabajar que pueden suponer una gran mejora. Si se consigue prevenir fricciones, malestar y desavenencias, se pueden prevenir muchos conflictos, divorcios y daño familiar.

¿En qué consiste el TDAH?

Impulsividad e inquietud, desorganización, dificultades para priorizar, hacer multitarea, planificar y concentrarse. También mala administración del tiempo, intolerancia a la frustración y cambios de humor que pueden acabar provocando situaciones de estrés.

Los profesionales han concluido que el TDAH, sobre todo el que no se trabaja ni trata, puede condicionar situaciones de desempleo, problemas económicos, judiciales, consumo alcohol o sustancias, accidentes, relaciones inestables, problemas de salud física y mental, baja autoestima e incluso suicidio. En la sociedad aún no se ha normalizado que un a persona tenga TDAH, menos aún en adultos, por ello se debe de visibilizar, tratar y normalizar.

El TDAH puede derivar en trastornos del estado de ánimo, ansiedad y otros trastornos psiquiátricos, por eso es tan importante poder tomar medidas preventivas que les integren en la sociedad en todos los ámbitos de su vida. El TDAH puede desarrollarse de muchas maneras y grados en cada persona, pero si la sociedad no es consciente de las necesidades y peculiaridades de este trastorno, las personas con TDAH seguirán sintiéndose excluidos viviendo en un mundo que no está adaptado a sus necesidades.

tdah_adultos

TDAH.

Una persona con TDAH puede percibirse como poco organizada y poco constante. Cometen errores sencillos que pueden suponer costes personales y personales. Pierden cosas al ser desorganizados, distraídos y olvidadizos. Son personas que pueden necesitar aislarse para concentrarse.

Para no aburrirse, pueden empezar varias tareas a la vez que no suelen terminar. Tienen tendencia a hacer las cosas en el último momento. Pueden tener mayor dificultad de concentración y mala gestión del tiempo puede llegar a ser invalidante. Son personas a las que les suele “pillar el toro”, son impuntuales y todo ello les puede crear estrés.

Pueden tener procrastinación de las tareas más complicadas o menos atractivas como las tareas domésticas o las administrativas. Además, la hiperactividad puede desarrollarse como una tensión interna y el no poder relajarse.

Pueden tener poca conciencia que suelen tener estas personas de lo inadecuado de sus conductas, así como de la gravedad de sus problemas. Las conductas impulsivas pueden llegar a ser mal vista, acabar en problemas legales o desarrollar conductas de agresividad, infidelidades o conducción temeraria, en definitiva, conductas de riesgo. Tienen baja tolerancia a la frustración que puede acabar en irritabilidad y enfados.

La impulsividad y baja tolerancia a la frustración puede acabar en irritabilidad, inestabilidad emocional, enfados y pérdidas del control.

Tanto las emocionales negativas como positivas son más intensas. Las emocionales les pueden durar poco en la cabeza, pero mientras que lo tienen en la cabeza no pueden sacarlo. Pueden tener sensibilidad al rechazo. Desarrollan frecuentemente disfunción ejecutiva que les lleva a tener problemas de organización y gestión. Dificultades en la memoria de trabajo y tardar más tiempo en hacer las cosas y cometer más fallos, tener problemas en la regulación de sus emociones y tener dificultades para aprender de sus propios errores.

La hiperfocalización también puede condicionar mucho la vida de la persona con TDAH y su entorno. Se distraen fácilmente y las demás personas pueden sentir que no se les presta atención. Todo esto puede condicionar todos los aspectos de la vida de la persona con TDAH, pero incluso condicionar la construcción de la relación de pareja o familia.

Reflexión sobre TDAH, pareja y familia

Es evidente que no saber que una persona tiene TDAH, no tratarlo o no darle la importancia que requiere puede ser un motivo de constante fricción.

Un matrimonio en el que alguno de los cónyuges tiene TDAH puede acabar en divorcio, pero lo que es peor, puede acabar en un mal divorcio que provoque un daño familiar innecesario a los cónyuges y muy especialmente a los niños. Todo esto se podría evitar, lo importante es ser consciente de la situación y tener la actitud tendente a reforzar la relación con pautas profesionales que eviten que una persona con TDAH condicione su vida y la de sus seres queridos y entorno.

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