04 de junio de 2020
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FIN DE SEMANA

Solo pueden acudir tres personas al entierro, más el sacerdote, lo que ha levantado las protestas de los allegados que sufren el dolor en solitario

Las nuevas formas de los velatorios: Duelos en directo a través de Skype, el consuelo de las familias

Un entierro de un fallecido por coronavirus.
Un entierro de un fallecido por coronavirus.
Las familias que han perdido a sus seres queridos por culpa del virus pueden seguir la ceremonia del duelo a través de Skype. Al funeral solo pueden asistir como mucho tres personas, los cuales pueden contactar a través de esa red social con otros familiares para que puedan asistir al funeral vía telemática. El psicólogo Javier Urra ofrece su punto de vista sobre estos duelos durante el coronavirus y los que vendrán después.

Debido al coronavirus la sociedad se está acostumbrando a vivir diferentes situaciones que antes de la llegada de la pandemia ni en sus sueños se habían imaginado. Una de ellas es la forma de vivir los duelos por la muerte de un familiar. En España se está implantando el duelo vía telemática.

Mientras, hay personas que aportan su granito de arena para intentar que las familias hagan más llevadero este trance, como Marieta Radiante, el pseudónimo con el que firma sus poemas. Esta poetisa, además de periodista, ha explicado a elcierredigital.com como son estos funerales vía telemática. “Son ceremonias de despedida vía Skype. Supongo que pondrán al sacerdote en la funeraria y habla con varios allegados. Sólo pueden asistir tres familiares en persona y ya alguno de ellos llama a otros para que lo vean".

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A los funerales solo pueden asistir a partir de ahora, como mucho, tres personas

El 30 de marzo se ofreció el primer velatorio en Madrid vía online. El encargado de realizar los santos oficios fue el teólogo, diácono y experto en Duelo y Atención al Final de la vida, César Cid, en una de las salas del Tanatorio Sur de la capital española. Para ello utilizó un ordenador portátil sobre la mesa de la que disponía, la cual engalanó con flores, velas y símbolos religiosos para hacer más acorde el duelo.

Marieta explica que ha hablado con varias funerarias y algunas de ellas están llevando este tema de ceremonias vía Skype, al cual han llamado, “Apoyo emocional, ayuda al duelo”. La escritora también señala que “también ayudan mucho desde el colegio de psicólogos de Madrid a través de “Comunidades Compasivas”, y que sus poemas los ha enviado a la web de los servicios funerarios SFMadrid.es para que se incluyan dentro y la gente pueda leerlos.

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Poema de Marieta Radiante

Mientras tanto, Marieta Radienta está en contacto con las funerarias. “Pude hablar con ellos, aunque están desbordados. Quiero mandar unos poemas pequeños, pero no pueden darles papeles a las familias por precaución. Aun así, me dijeron que intentarían pasar los poemas vía mail”, explica la escritora.

De momento le han asegurado que harán un libro con sus poesías, aunque la logística de la funeraria, en estos momentos, esté bajo mínimos. “No se puede imprimir por la falta de personal, pero me han dicho que lo ideal sería hacer un librito con los poemas para plastificarlo”, cita Marieta.

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Tarjeta con el poema de Marieta Radiante

Marieta Radiante también ha indicado que ha contactado con los hospitales, uno de ellos el de La Paz de Madrid. Estos centros han dejado un correo para que la gente pueda mandar mensajes de ánimo a los pacientes llamado noteconozcoperoaquíestoy@gmail.com. “Te responden automáticamente. Te dan las gracias y lo almacenan ahí. Hago pequeñas tarjetitas”, indica esta poetisa, quien no cesará en su empeño por ofrecer consuelo a aquellos que lo están pasando tan mal por culpa del coronavirus.

El duelo según el psicólogo Javier Urra

El prestigioso psicólogo Javier Urra explica en las siguientes líneas como son los duelos estos dias fatídicos por el coronavirus:

En las terribles circunstancias actuales, entre el diagnóstico y la muerte cuando esta se produce, el tiempo que transcurre es muy breve. Por lo tanto, no cabe interiorizar, no cabe anticipar el duelo. El contacto prohibido, la despedida imposible, dificulta la asunción, la elaboración, de la toma de conciencia de una terrible realidad inevitable.

Es un dificilísimo trabajo interno para conectar ambos corazones, para transmitir aun en la distancia tanto amor como dolor por la pérdida. Pero hay que plantearse si el que hubiera muerto es uno mismo, cuánto sufriría la persona que tanto quiere uno y a la que hoy tanto añora. El ser humano se enfrenta a un duelo diferido, a un duelo por tanto patológico, intenso, prolongado, asociado como no, a depresión y angustia.

El duelo, así como el duelo ordinario pasa por distintas fases: la primera es de shock, ante la muerte genéricamente se piensa “no puede ser”, “no me lo creo”. La segunda fase es la de la ira, la cólera contra el mundo, contra la injusta vida, o proyectada dicha ira contra los demás o contra uno mismo. En este caso en el que un se encuentra, quizás contra los políticos por no haber prevenido, contra quien contagió, incluso contra uno mismo por haber salido a la calle y contagiarse. La tercera fase es la denominada de tristeza o melancolía, un dolor intenso, continuado, agudo por la pérdida. Y la cuarta es la fase de aceptación, buscando, y a veces encontrando, un sentido a la vida, que incluye, como no, la muerte.

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El psicologo Javier Urra explica las cuatro fases del duelo

Las emociones precisan ser compartidas, y más cuando son de duelo por los seres queridos. Y en estas circunstancias no se está pudiendo hacer. La verdad, hay que precisar en formalizar el adiós. La pandemia desnuda las debilidades de uno mismo, se necesita en ocasiones llorar y hacerlo a veces en velatorios, funerales, y es que no poder acompañarnos va contra el mismo ser. Es por ello, que el duelo se dificulta.

Los duelos después de la pandemia

El velatorio tiene entre otras funciones la asimilación de la pérdida, iniciar la desvinculación, además, permite algo muy importante: el soporte que se recibe de otros seres queridos. Esta pandemia impide a quien se muere y a sus seres queridos acompañarse, despedirse. El duelo se prolonga, el estrés acompaña, la ansiedad, la depresión hacen aparición. Sentirse desprovisto de apoyo deviene en un trastorno por estrés postraumático. Hay que considerar que, una vez superada la pandemia, será muy aconsejable realizar actos formales de despedida.

Es que el recuerdo de que un familiar querido muerto sin sus seres, los que quisieran haberle acompañado, puede atormentar gravemente y durante toda la vida a una persona. Es difícil entender el dolor, el sufrimiento de quien se sabe morir recluido en unidades de aislamiento, alejado de los suyos y sin posibilidad alguna de contacto.

La muerte cuesta mucho de asumir y elaborar, aún más cuando no se la ve, cuando no se la toca, cuando no se la acompaña. Los rituales, los símbolos son muy importantes para los seres humanos, pues se necesita cuidar a los seres queridos aún más allá de la vida. Velar un féretro, ver al fallecido permite elaborar reflexiones, sentimientos, pensamientos, perdones, un recurso de elaboración, de afrontamiento. Por cierto, no hay que dejar a los niños al margen, ya que hay que tener en cuenta que se enteran y que sufren.

Es importante que los sanitarios transmitan a los familiares el acompañamiento hasta el último momento y la lucha por salvarle la vida. También es muy importante la atención de los trabajadores sociales, aportando un teléfono de contacto donde poder llamar y resolver dudas. Y el seguimiento psicológico, aun telefónico a los 3 meses, a los 6 y a los 12.

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El psicologo aconseja como vivir el duelo

No hay que negar el dolor, ni evitar el sufrimiento, pues más se patologizará el duelo. La palabra, la palabra como vehículo que une las emociones de las personas. Y llegados a este punto, quizá, solo toque despedirse ante una fotografía, una música, un objeto de gran significado. Y decir todo lo que se estime de palabra, o por escrito, sin culpabilidades, sin prisas, verbalizando, aflorando el componente espiritual. 

Las videoconferencias pueden, aunque no desde la proximidad, no desde el “piel con piel”, desde el contacto, pero las videoconferencias pueden facilitar que familiares y amigos íntimos transmitan recuerdos y palabras de cariño. Permitirá verse, acompañarse, llorar juntos.

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