27 de octubre de 2020
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FIN DE SEMANA

La clave de la gran efectividad de Soberana 01 reside en una sustancia natural, el Interferón Alfa Recombinante

Luis Montel, director médico: “La vacuna cubana contra el coronavirus estará en el mercado dentro de seis meses"

La vacuna contra el Covid-19 estaría más cerca de distribuirse.
La vacuna contra el Covid-19 estaría más cerca de distribuirse.
Alrededor de todo el mundo son varios los países que están invirtiendo en la investigación contra el Covid-19 con el objetivo de generar una vacuna. En este sentido, en Cuba se está gestando la más avanzada hasta la fecha y ya hay voces que apuntan a su comercialización en los próximos meses. Hoy, contactamos con Luis Montel, un urgenciólogo que nos da su visión de la nueva vacuna y la situación sanitaria que estamos atravesando.

El coronavirus continúa azotando a la población y la situación, lejos de mejorar, parece ir complicándose por momentos. Los expertos prevén una fuerte segunda ola de la pandemia que llegaría entre febrero y marzo y, en este sentido, solo la comercialización de un fármaco eficaz podría frenar sus devastadoras consecuencias. En varios puntos del globo están tratando de desarrollar la ansiada vacuna y ya se están constatando avances significativos al respecto, especialmente en Cuba.

Para informar sobre el tema, elcierredigital.com ha contactado con Luis Montel, urgenciólogo y director médico de la clínica madrileña Future Health Plus, un experto en la materia que ha atendido amablemente a este medio. Montel apunta que la vacuna es la “única esperanza de la humanidad” para enfrentarse a la pandemia y recuerda situaciones similares que en el pasado se superaron creando fármacos o vacunas eficaces, como las epidemias de Ébola o Dengue. Por ello, el doctor apela a la “maravilla del ingenio humano” para contrarrestar una amenaza sanitaria una vez más.

Los virus, según este especialista, “contienen una carga tóxica venenosa que mata una gran cantidad de células de manera global”. Para combatirlos, apunta a la necesidad de crear medios sintéticos o perfeccionar suplementos naturales extraídos de ciertas moléculas, algo que se está trabajando actualmente para tratar de frenar al Covid-19 en aquellos países que con más convencimiento están invirtiendo en investigación contra este virus.

Rusia, Japón, Estados Unidos, Canadá, Alemania… y, de acuerdo con el doctor Montel, Cuba, que es “el único país de todo el polo sur que tiene un Instituto de Biotecnología, el Carlos J. Finlay”, sostiene el urgenciólogo. Precisamente, sería en el país caribeño donde estarían más cerca de la obtención de un medio eficaz contra el coronavirus.

De la Sputnik rusa a las 24 patentes estadounidenses

Actualmente, hay varios proyectos de investigación orientados al desarrollo de una vacuna que pueda frenar la pandemia que estamos sufriendo. A juicio del doctor Montel, el proyecto ruso, es decir, el de la vacuna comercialmente denominada Sputnik, se ha acelerado en los últimos tiempos: “la rusa es la que va más adelantada, la OMS ya ha autorizado su paso a la fase 3”.

En otros países, el proceso es más lento. Con respecto a Alemania, este experto puntualiza que, al no estar acostumbrados a atravesar crisis sanitarias de esta entidad, están teniendo problemas para que sus vacunas pasen de fase. Por su parte, los estadounidenses “han presentado 24 patentes de vacunas y creo que han pasado 6 a la fase 2, pero con un porcentaje de efectividad muy bajo como inmunizante para el Covid. Con los canadienses pasa lo mismo”. Ante esta información, cabe preguntarse qué comporta cada fase.

Imagen de la vacuna Sputnik.

Pues bien, según explica Montel, mientras que la fase 1 es experimental, la fase 2 supone probar la vacuna en humanos en un número no inferior a 600 personas, normalmente voluntarios. Si se constata que en este espectro poblacional hay un porcentaje bajo de individuos que sufren efectos colaterales y que estos no son impedimento para el normal funcionamiento de la vida humana, se puede considerar que este grupo ha desarrollado inmunidad contra el virus a combatir y, por ende, se pasa a la fase 3.

En este estadio, se usa la vacuna en grupos poblacionales de muestra para constatar, a través de análisis comparativos, hasta qué punto el fármaco reduce el número de infectados. Una vez probada la reducción de la virulencia gracias a la vacuna, se llega a la última fase, la 4, que es la producción en masa.

La vacuna Soberana 01, gran esperanza

Entre todos los proyectos de investigación para lograr una vacuna verdaderamente aplicable a la situación actual, Montel subraya el que se está gestando en Cuba, un país que trabaja, según su criterio, sin la intromisión de las grandes empresas farmacéuticas.

El doctor destaca la autosuficiencia de la investigación sanitaria cubana, canalizada a través del Instituto de Biotecnología Carlos J. Finlay. En esta línea, afirma que están muy cerca de crear la ansiada vacuna, llamada comercialmente Soberana 01, un fármaco que empezó a desarrollarse en este país tan pronto como se detectaron los primeros casos a nivel mundial: “La vacuna ya pasó a la fase 2 porque tiene una gran efectividad y una alta capacidad de inmunización virulenta con efectos colaterales bajos”, explica este médico.

Asimismo, aunque su desarrollo es más lento que el de su homóloga rusa, su calidad es tal, que, de acuerdo con la predicción del doctor Montel, “si sigue como va, dentro de seis meses ya tendremos vacuna cubana para el coronavirus, ya estará lista para ser usada en enormes grupos poblacionales y ser comercializada”.

El doctor Luis Montel ha informado a elcierredigital.com sobre la vacuna cubana.

La clave de la gran efectividad de esta vacuna reside en el Interferón Alfa Recombinante, un compuesto bioquímico que “no es más que una sustancia natural de defensa que tienen las células”. De acuerdo con Montel, cuando una célula es atacada por algún agente libera al citoplasma, desde su núcleo, una especie de “alerta” por medio de su ARN mensajero que permite a las demás conocer las características de la amenaza a la que se enfrentan, lo que potencia la creación de mecanismos de defensa.

Partiendo del Interferón, los cubanos estarían trabajando para detectar las sustancias de ayuda entre células y, posteriormente, llevar a cabo su amplificación y, en último término, compresión en una vacuna. La diferencia principal con la Sputnik rusa es, de acuerdo con el urgenciólogo, el mayor grado de potenciación que los cubanos han logrado con el Interferón, algo que hace notablemente más efectiva su vacuna.

Efectos adversos de un potencial “hiper confinamiento”

La incertidumbre, así como la falta de esperanza y la mala gestión mediática de la pandemia generan, de acuerdo con Montel, un segundo contratiempo: el hiper confinamiento. Este confinamiento excesivo y no planificado puede tener consecuencias negativas para la población: “Un confinamiento excesivo podría provocar, en estos meses de otoño-invierno, donde la exposición solar es menor, problemas de hipovitaminosis D, lo que sería una sub-pandemia”.

Esta nueva dificultad potenciaría una “falta de crecimiento de las defensas del sistema inmunológico porque hace falta la vitamina D para el florecimiento de los glóbulos rojos y los glóbulos blancos específicamente”, afirma Montel.

Asimismo, el doctor predice que “habrá más dificultades reumatológicas, que son problemas de déficit inmunitario”, además de mayor facilidad para que las personas con un sistema inmunológico débil “se vuelvan a infectar por Covid-19”.

Un confinamiento excesivo podría tener efectos perjudiciales en la salud. 

Por tanto, Montel recomienda orientar el foco hacia una reducción de la movilidad controlada: “deberían promoverse estrategias de confinamiento, un sistema de regular el movimiento urbano, pero la gente tiene que salir para recibir los rayos UVA y GAMMA que activan la vitamina D. Además, hay que generar un marco donde se les facilite a las personas una suplementación para potenciar un sistema inmunológico fuerte”.

Del mismo modo, defiende la necesidad de promover la educación higiénico-sanitaria: “no veo en los edificios carteles con los objetivos y las instrucciones del confinamiento. Tenemos que aprender los algoritmos contra el Covid-19. No hay que cerrar el bar, sino que aprender a comer en el bar de forma segura”, concluye.  

 

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