29 de junio de 2022
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FIN DE SEMANA

Según los expertos, algunos cambios dietéticos como incrementar la ingesta de legumbres o cereales podrían disminuir estas cifras ascendentes

La huella de consumo aumenta un 5% en España: La alimentación, el factor con mayor impacto ambiental

Macrogranja en España
Macrogranja en España
Un último informe que ha publicado el Ministerio de Consumo, de Alberto Garzón, refleja el incremento de daños al ecosistema que ha provocado la alimentación en los últimos ocho años. La huella del consumo en España supone que la alimentación ocupe el 52,1% del total, destacando la carne de cerdo, la de vaca y la de pollo como los alimentos que más daño producen al entorno, según Garzón. Detrás se encuentra el transporte (17,1%), seguido de la vivienda (16,2%) y los bienes del hogar (9,6%).

Casi siempre se piensa que el factor que más perjudica a nuestro entorno es el transporte, sin embargo, esto no es así. Según señalan los datos de un trabajo coordinado por el centro de investigación de la Comisión Europea y apoyado por el ministro Garzón, el modelo de consumo de alimentos español provoca grandes efectos negativos al medio ambiente

La alimentación supone el 52,1% de la huella de consumo en España, a la que sigue el transporte, con un 17,1%, huella también asociada al sector de la alimentación por el transporte a larga distancia. En tercer lugar se sitúa la construcción de viviendas (16,2%); los bienes del hogar (9,6%) como ropa, calzado, mobiliario y por último, los electrodomésticos, como los aparatos electrónicos o el móvil (5,1%). 

De acuerdo con los expertos, el aumento de consumo de alimentos ha provocado el agotamiento de la capa de ozono, cambios atmosféricos alterando la contaminación atmosférica y las masas de agua.  Estos indicadores ambientales parece que se relacionan con la forma en la que se articulan las granjas y cultivos intensivos.

La huella de consumo aumentó un 5% durante los últimos ocho años

España no ha avanzado lo suficiente para hacer frente a los impactos ambientales asociados a su modelo de consumo. De esta forma, la huella de consumo ha crecido un 5% en los últimos ocho años. Según explica, el ministro de Consumo, Alberto Garzón, el impacto ambiental de la carne o las macrogranjas son los primeros factores que han influido en el aumento de daños medioambientales. 

Los productos de origen animal, como carne o lácteos, generan un mayor impacto, asociado a sus emisiones y transformación del suelo del campo de cultivo. Esto último es una de las causas de la deforestación y pérdida de biodiversidad. En concreto, los alimentos que más perjudican al medio ambiente son las explotaciones de carne de cerdo, de vaca y de pollo, según señala Garzón. Hay una clara diferencia entre los productos producidos en España que afectan a la huella interior y la huella de consumo que incluye los daños ambientales externalizados al resto de países. 

El consumo del resto de áreas en España

La movilidad (transporte) es el segundo sector que más contribuye a la huella de consumo en España, según indica el informe. Los vehículos diésel, los de gasolina y el transporte continental son los que más contaminación provocan a nuestro entorno, sin incluir a los camiones, ya que es el medio esencial dentro del ciclo de vida de cada producto.

Respecto a la vivienda, los datos reflejan que las casas de mayor tamaño provocan mayor impacto ambiental que el resto de viviendas. En general, estas casas fueron construidas entre 1970 y 1989, esto tiene que ver con la superficie construida en esos años, además de los materiales empleados o la eficiencia energética.

Contaminación de un vehículo. 

En cuanto a los bienes del hogar, los productos que causan mayor impacto son la ropa y los muebles, seguidos de los detergentes y los artículos de papel. Los tres productos que más peso tuvieron en 2018 fueron las camisetas, los detergentes de ropa y los muebles para el dormitorio.  

En último lugar, los electrodomésticos que mayor huella causan son la televisión, seguida de la nevera, el ordenador portátil, el móvil y el horno. 

Si se comparan los resultados de este informe con la última evaluación que realizó Joint Research Centre para la Unión Europea, se ve que la huella de consumo per cápita de España está por encima de la media europea en cuanto a la alimentación (26,3%) y los electrodomésticos (4,9%) y, por debajo, se encuentra la vivienda (-29,0%), los bienes del hogar (-15,3%) y la movilidad (-5,5%). 

La huella de consumo representa los impactos vinculados a toda la cadena de producción, incluida la producción que se asienta en el exterior del Estado. Frente a este indicador, que está en una evidente tendencia al alza, se encuentra la huella interior, que sólo mide los impactos de los bienes de consumo producidos en el territorio español. Esta variable, sin embargo, se encuentra en una tendencia a la baja que contrasta con la huella de consumo española. 

El estudio también ha analizado los efectos que tienen los cambios de hábitos para disminuir la huella de consumo en España. En este caso, los alimentos procedentes de la carne o lácteos podrían sustituirse a base de cereales, legumbres y huevos. 

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