15 de abril de 2024
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FIN DE SEMANA

El psicólogo Jorge López Vallejo analiza la tendencia en redes de publicar vídeos de personas en situaciones vulnerables como mendigos o drogadictos

El fenómeno 'poverty porn' para grabar a mendigos: "Ver la miseria nos atrae porque es real"

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El fenómeno de la exposición en redes y el "poverty porn": "provoca dos efectos, la empatía por la persona y el rechazo"
La exposición en redes sociales es un nuevo modelo de comunicación social que refleja los vértices positivos y negativos de la realidad. En los últimos meses, se ha generado una tendencia a publicar vídeos de personas en situaciones de vulnerabilidad, como consumiendo drogas, un fenómeno que recibe el nombre de "poverty porn". Se abre así un debate entre la impropiedad del contenido o sus fines educativos y de concienciación que analiza el psicólogo Jorge López Vallejo.

La exposición de la realidad por medio de las redes sociales es un paradigma totalmente establecido en la actualidad. Los anunciantes destinan cada vez más recursos en campañas publicitarias en redes y los influencers son el motor de una nueva forma de comunicación social.

Así mismo, los usuarios privados e individuales también interactúan en estos procesos, mostrando su vida más cotidiana y conformando un reflejo de la realidad. En este contexto, las redes sociales también han servido de vehículo para transmitir y mostrar los rincones negativos de la sociedad.

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Las redes sociales acaban conformando un reflejo de la sociedad actual.

Surge así una reciente tendencia, sobre todo en plataformas como TikTok o X (Twitter), de publicar vídeos de personas en estado de vulnerabilidad, un fenómeno que se conoce como poverty porn. De este modo, han inundado las redes imágenes de personas en situaciones perjudiciales, como, por ejemplo, consumiendo drogas o experimentando sobredosis.

La publicación de esta clase de contenidos predomina en países como Estados Unidos y Canadá y ha generado, a su vez, un debate sobre la legitimidad de dicho contenido en relación a preocupaciones éticas, pues las personas que aparecen enfrentan dificultades significativas en sus vidas y en muchos casos no son conscientes de la realidad social.

Actualmente, el fentanilo deja miles de muertes en Estados Unidos y México, donde se encuentra el puerto más grande de la ciudad y el tercero más activo de América Latina, y por el que han llegado a pasar 3,5 millones de contenedores con esta droga distribuida por todo el mundo durante el pasado año 2022.

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El fentanilo ha aumentado su consumo en países como EEUU o Canadá.

Esta droga es hasta 50 veces más fuerte que la heroína y 100 veces más fuerte que la morfina. Existen dos tipos de fentanilo: por un lado, está el farmacéutico y, por otro, el fabricado de forma ilegal. El primero es recetado para tratar dolores intensos, sobre todo después de una operación o en etapas avanzadas de cáncer. 

Sin embargo, en varias ciudades de Estados Unidos y Canadá la crisis sanitaria de opioides como el fentanilo es cada ves más intensa. El aumento de muertes por fentanilo en Estados Unidos fue considerable desde el año 2019 al 2021, año en que se produjeron un 94 por ciento más de muertes por esta causa. Según las últimas estadísticas, el fentanilo es el causante de la muerte de unos 200 adolescentes diarios en Estados Unidos.

Contenido en las redes sociales

Como indica el psicólogo Jorge López-Vallejo para elcierredigital.com, la exposición de esta situación conflictiva en redes sociales “provoca dos efectos: por un lado, que la persona que lo ve se sensibilice y empatice con el sufrimiento que está viviendo esa persona, pero, por otro lado, se puede producir un efecto de rechazo”.

Así mismo, López-Vallejo añade que “en muchos casos, los usuarios rechazan a esas personas que están sufriendo esa situación, sin embargo, ven el contenido”. Y es que ese doble efecto se materializa en la multitud de comentarios que recibe ese contenido, alentando el debate contra, por ejemplo, las drogas. Por ello, “el principal de todos los efectos es el de sentir una empatía con esas situaciones desgraciadas”, expresa el psicólogo.

Así mismo, “en el caso de los menores, aunque su razonamiento no está del todo desarrollado, les hace ver una realidad”. Como indica Jorge, si esa visualización se acompaña de una psicoeducación y de un trabajo terapéutico puede tener un efecto bastante positivo. “Los usuarios tomamos conciencia”.

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Las redes sociales, acompañadas de una psicoeducación, pueden ser positivas para los jóvenes.

Resulta de gran importancia adoptar información de fuentes fiables: “Hay que medir la fuente de la persona que publica y el criterio que sigue esa persona. No nos podemos fiar de todo lo que aparece en las redes, para eso existen perfiles donde identificar a la persona y identificar su credibilidad".

Siempre y cuando se haga de manera comedida, el vídeo no deshumaniza el problema, como indica López-Vallejo. “Lo que están haciendo es mostrar una realidad, la realidad de la sociedad actual en la que vivimos. No podemos esconderla”.

Así mismo, el profesional explica que a día de hoy percibimos las consecuencias de la tendencia a ocultar el suicidio que existía años atrás. “Hay que vivir la realidad en el momento en el que estamos y las redes sociales nos permiten estar actualizados al máximo. Dentro de las pocas cosas buenas que tienen, esta es una de ellas”, afirma Jorge.

Exposición en redes

Y es que, a pesar de que son dispares las opiniones sobre la exposición en redes de contenido relacionado con situaciones vulnerables, parte del público se siente atraído por él: “Nos sentimos atraídos por este tipo de contenido primero, porque es diferente, y segundo, porque es real. Las personas están cansadas ya de ver esos vídeos irreales donde se mostraban vidas idílicas, perfectas y maravilloso”, indica López-Vallejo.

“Eso no es lo que la realidad de los seres humanos tiene en sus casas: todo el mundo tiene problemas, miserias y dificultades y esto ayuda a concienciar, a normalizar y a darnos cuenta de que no todo es perfecto”, añade el psicólogo. Así mismo, explica que existe un proceso de aprendizaje en el que se asimila una situación y se perciben los comentarios y opiniones de otras personas que puedan encontrarse en el mismo contexto o que puedan aportar perspectivas útiles.

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Las redes sociales pueden presentar otras perspectivas.

“La exposición en redes sociales, en su medida, es buena. Estas plataformas son divulgativas e informativas, aunque nunca pueden ser terapéuticas, rehabilitadoras, ni de criterios médicos”, explica el psicólogo.

“Ni siquiera me atrevería a decir que pueden ser psicoeducativas, a no ser que tengamos un caso concreto en el que profesionales ajusten muy bien el contenido que publiquen en relación a un problema”, concluye López-Vallejo. Sin embargo, “como sensibilización y como muestra de realidad, las redes sociales están bien”, siempre desde el respeto y con fines educativos.

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