23 de septiembre de 2021
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FIN DE SEMANA

Según los investigadores hay que mirar la edad biológica de las células y encontrar formas de modificar su capacidad de resiliencia

Un estudio científico realizado en varios países afirma que los seres humanos podrían vivir más de 150 años

Personas mayores felices
Personas mayores felices
La extensión de la longevidad es algo que se imagina mejorando poco a poco a lo largo de los años con el aumento de la calidad de vida y el desarrollo de las tecnologías. En España la esperanza de vida es de 83 años, sin embargo, de acuerdo a un estudio de investigadores de Estados Unidos, Rusia y Singapur el aumento de la longevidad hasta los 150 años o más sería posible.

El estudio combina datos de análisis de sangre e información sobre el ejercicio físico para identificar una nueva medida de “edad biológica”. Los resultados sugieren que hay un aspecto de la longevidad humana que puede ser crucial si se quiere alcanzar el máximo potencial, un aspecto que no tendría que ver con la enfermedad o con el estilo de vida que se lleve.

“Lo que decimos aquí es que la estrategia de reducir la fragilidad, es decir, reducir la carga de la enfermedad, sólo tiene una capacidad incremental para mejorar la vida”, explicó Peter Fedichev, el autor principal del estudio e investigador del Instituto de Física y Tecnología de Moscú.

Según Fedichev y su equipo, la humanidad podría ir más allá del tratamiento de las enfermedades y defienden que, si sus resultados son ratificados por otras investigaciones, habría oportunidades de que los seres humanos alcanzasen una media de vida superior a los  150 años.

El estudio identifica patrones de envejecimiento y morbilidad para extraer la máxima edad biológica posible de los humanos. Para ello, este equipo científico reunió los datos de los análisis de las muestras de sangre de 544.398 participantes y los combinó con los datos provistos por el uso de relojes inteligentes de otro subconjunto más pequeño de personas.

Tras ello, los investigadores utilizaron los datos para predecir la aparición de diversas enfermedades y para determinar patrones sobre cómo la “edad biológica” de las personas parecía cambiar con el tiempo. La “edad biológica” es esencialmente la edad de las células de su cuerpo, en lugar de su edad cronológica. Para aumentar la esperanza de vida, es necesario que la edad biológica sea menor que la edad cronológica.

De este modo los investigadores descubrieron que un factor parecía impulsar las fluctuaciones individuales de la edad biológica, un valor que los investigadores denominan “indicador cuantitativo dinámico del estado del organismo”.

Explicaron que, a medida que se envejece, el ritmo de recuperación del estrés se ralentiza. Es decir, cada vez se tarda más en recuperar el nivel básico de resiliencia. Así, la resiliencia de los individuos al estrés sería la clave para determinar su longevidad. Los investigadores en el estudio manifiestan que “si no se ataca la pérdida de resiliencia, cualquier intervención médica fracasará”.

Las conclusiones de este estudio podrían tener un impacto sobre el abordaje de las enfermedades. Si la medicina avanza hasta el punto de poder curar las enfermedades del envejecimiento, los investigadores calculan que los seres humanos podrían envejecer hasta incluso más de la vida máxima que determinaron sin abordar la resiliencia, entre los 120 y los 150 años.

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Más allá de ese rango, la capacidad de recuperación se deteriora más allá del punto de no retorno. Incluso los individuos más sanos que viven más tiempo y resisten la aparición de enfermedades crónicas, no pueden esperar vivir más allá de esta edad porque su resiliencia se habría agotado por completo.

El enfoque que proponen los investigadores es encontrar una manera de abordar la resiliencia. Hay problemas que vienen con la edad y que afectan a los seres humanos como organismos. En otras palabras, a nivel individual, los factores relacionados con el estilo de vida no siempre explican por qué una persona vive o no hasta una edad avanzada, pero la resiliencia sí puede hacerlo.

Fedichev y sus coautores no quieren conformarse con los aumentos incrementales de la vida media que puedan surgir de las mejoras en la salud. Remarcó que está confirmado que la gente vive más tiempo si sigue una buena alimentación, hace ejercicio con regularidad, es capaz de evitar las enfermedades y si tiene un estatus socioeconómico alto. Pero destacó que hay personas que viven hasta edades extraordinarias y también pueden ser portadoras de ciertos genes que las predisponen a la longevidad. Tal vez esos genes afecten a la resiliencia. Para los investigadores, si se puede aumentar la resiliencia, se podría prolongar la vida más allá del máximo.

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