29 de noviembre de 2020
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FIN DE SEMANA

Se trata de una enfermedad infecciosa que causa síntomas leves a quienes la contraen pero genera la inflamación del cerebro y las meninges

'Virus del Nilo': La preocupante enfermedad transmitida por un mosquito de Asia que amenaza Andalucía

El mosquito Aedes Japonicus podría ser el causante del brote de las ciudades sevillanas.
El mosquito Aedes Japonicus podría ser el causante del brote de las ciudades sevillanas.
Los 18 casos de meningoencefalitis detectados en Coria del Río y La Puebla del Río (Sevilla) han alarmado a las autoridades sanitarias andaluzas, que deben hacer frente a esta nueva amenaza al tiempo que combaten el Covid-19. La causa del brote podría estar relacionada con la picadura de un mosquito que transmite el temido virus del Nilo, procedente de Asia.

La pandemia de Covid-19 continúa copando las portadas de todos los medios alrededor del mundo con la misma fuerza con que los contagios y muertes aumentan. En este sentido, España no es una excepción. No obstante, en los últimos días han surgido en nuestro país brotes de una enfermedad que, al igual que sucede con el coronavirus, no tiene un tratamiento concreto y que amenaza con ser un peligro para la salud pública. Se trata del temido virus del Nilo occidental, que transmiten varios animales, destacando sobre todos ellos el mosquito Aedes Japonicus, procedente de localizaciones asiáticas como Japón, China, Corea o Rusia.

La presencia de este mosquito ya se constató hace dos años en zonas del norte de nuestro país en el contexto del programa Mosquito Alert. El lugar donde fue avistado por primera vez fue el concejo de Siero (Asturias). El comercio de neumáticos usados es una de sus formas de propagación más comunes y su nivel de peligrosidad es notablemente alto, puesto que no solo puede ser portador del virus del Nilo occidental, sino que también transmite otras enfermedades como el Chikungunya o el Dengue. En lo que respecta al virus del Nilo Occidental, se trata de una enfermedad infecciosa que, en líneas generales, causa síntomas leves a quienes la contraen. El problema llega cuando penetra en el cerebro, en cuyo caso provoca una peligrosísima inflamación del mismo.  

La relación de este insecto con los casos de meningoencefalitis en las localidades de Coria del Río y La Puebla del Río (Sevilla) está siendo investigada por las autoridades sanitarias andaluzas. El propio ayuntamiento de Coria del Río ha emitido un comunicado en esta línea. Hasta el momento, se han confirmado hasta 18 casos por esta dolencia que genera la inflamación del cerebro y las meninges en esta zona de Sevilla. De ellos, 16 se encuentran hospitalizados y 5 en la UCI. En cualquier caso, según las sospechas de expertos como el jefe de Enfermedades Infecciosas del Virgen del Rocío, José Miguel Cisneros, el origen de la meningoencefalitis podría ser consecuencia del “arbovirus”, un conjunto de virus que se contagian a través de los artrópodos.

De ellos, lo más probable en este caso es que se trate del virus del Nilo Occidental: “La lista de virus capaces de producir brotes de meningoencefalitis es larga, y muy distinta según el área geográfica, pero en Europa y en España el principal sospechoso es el virus del Nilo Occidental”, señaló el doctor en una entrevista para Efe. Ante esta amenaza, no hay tratamiento alguno para los pacientes: “El tratamiento es el de soporte adaptado a la gravedad de la infección. No existe ningún tratamiento específico para esta infección”, declaró Cisneros para el mismo medio.

Otra voz autorizada, Jesús Rodríguez Baño, jefe del servicio de Enfermedades Infecciosas del Hospital Virgen Macarena, también opina que este patógeno podría ser responsable de brote teniendo en cuenta “la época del año y la zona”, recordando que esta lacra ya generó “brotes importantes en Nueva York y otros lugares hace unos años”. Sin embargo, matiza que el responsable de la meningoencefalitis podría ser otro virus, como por ejemplo el de la Toscana “que causa casos en nuestro país con cierta frecuencia”.

Un virus fatal

La Organización Mundial de la Salud (OMS) define el virus del Nilo Occidental de la siguiente forma: “El virus del Nilo Occidental puede causar una enfermedad mortal del sistema nervioso. Se encuentra por lo común en África, Europa, el Oriente Medio, América del Norte y Asia occidental. Se mantiene en la naturaleza mediante un ciclo que incluye la transmisión entre aves y mosquitos. Puede infectar a los seres humanos, los caballos y otros mamíferos”. Asimismo, esta institución informa de que el virus “pertenece al género flavivirus y al complejo antigénico de la encefalitis japonesa, familia Flaviviridae”.

Los sanitarios han tenido que hacer frente a la pandemia en los últimos meses.

Hasta en un 80 por ciento de los casos la infección es asintomática y su periodo de incubación fluctúa entre los 3 y los 14 días. En lo que concierne a las formas de transmisión, la OMS señala: “La infección del ser humano suele ser el resultado de las picaduras de mosquitos que se infectan cuando pican a aves infectadas, en cuya sangre circula el virus durante algunos días. El virus pasa a las glándulas salivales del mosquito, que cuando pica puede inyectar el virus a los seres humanos y los animales, en los que luego se multiplica y puede causar enfermedad”. Los casos sintomáticos, en torno a un 20% de los contagiados, suelen desarrollar la fiebre del Nilo occidental, un padecimiento “que se caracteriza por fiebre, dolores de cabeza, cansancio, dolores corporales, náuseas, vómitos y, a veces, erupción cutánea (del tronco) y agrandamiento de ganglios linfáticos”, apuntan desde la OMS.

En el peor de los casos, según las estimaciones de la OMS en 1 de cada 150 pacientes, el virus puede causar una seria infección neurológica que “puede presentarse en personas de cualquier edad, si bien los mayores de 50 años y las personas con inmunodeficiencia (por ejemplo, pacientes que han recibido trasplantes) tienen el mayor riesgo al respecto”. Esta dolencia surge con la inflamación de las meninges y el cerebro y contempla un largo periodo de recuperación que puede alargarse durante meses. El pronóstico, según lo declarado a Efe por el anteriormente citado doctor Cisneros, es incierto: “el pronóstico es muy variable, dependiendo del tipo de virus y del paciente, y va desde la recuperación completa que es común, o la curación con secuelas, hasta el fallecimiento que puede alcanzar al 10 % de los pacientes con meningoencefalitis”.

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