15 de enero de 2021
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FIN DE SEMANA

El presidente de Microsoft está considerado como el mayor inversor del mundo en avances dirigidos a la salud global

El controvertido empresario Bill Gates y su extraña "pasión" por salvar a la humanidad con vacunas

Bill Gates.
Bill Gates.
El mayor filántropo del mundo en inversiones dirigidas a la salud global y fundador de Microsoft, Bill Gates, lleva más de dos décadas volcado en su "pasión" por las vacunas, bajo su filosofía de que "ninguna salida devuelve más valor al mundo que ayudar a desarrollar y distribuir vacunas". Sin embargo, hay quienes no dudan en encasillar las acciones del magnate norteamericano dentro del "filantrocapitalismo" estratégico que alimenta sus muchos negocios relacionados con las vacunas.

A partir de que “un visionario Bill Gates” lanzara su mensaje en 2015, durante una conferencia en Vancouver sobre la llegada de "un virus altamente infeccioso con el que los transmisores no se sientan mal y puedan viajar en avión o ir al mercado" y que "la fuente podría ser una epidemia o puede venir del bioterrorismo", ha sido continuamente objeto del foco mediático de la pandemia del coronavirus y de sus vacunas. Algunos le acusan de estar a la cabeza de una clase de élites globales, mientras otros defienden que está liderando esfuerzos para despoblar el planeta.

El mayor filántropo del mundo en inversiones dirigidas a la salud global y fundador de Microsoft, se defiende de los ataques en su blog “GatesNotes”, “No ayuda que haya falsas teorías de conspiración sobre las vacunas, incluidas algunas que nos involucran a Melinda y a mí (…) Sentimos la responsabilidad de devolver nuestra riqueza a la sociedad, y creemos que ninguna salida para dar devuelve más valor al mundo que ayudar a desarrollar y distribuir vacunas”.

En 2008, Bill Gates abandonó Microsoft para centrarse en la labor filantrópica que llevaba desempeñando desde cerca de una década junto a su mujer, a través de su Fundación Bill & Melinda Gates, fundada en el año 2000, y galardonada con el Premio Príncipe de Asturias de Cooperación Internacional 2006. Su filosofía se fundamenta en la creencia de que “todas las vidas tienen el mismo valor”, de ahí que su objetivo de ayudar a todas las personas a llevar una vida saludable y productiva haya abogado durante mucho tiempo por los desarrollos de salud global, incluidas las vacunas, según exponen en su propia web.

Posteriormente, potenció la Alianza Global para la Vacunación GAVI junto a la Organización Mundial de la Salud (OMS), guiado por su fanatismo por “la inmunología”, reconocido por él mismo en más de una ocasión.

En septiembre de 2020, la Fundación firmó un acuerdo con 16 compañías farmacéuticas que, según Gates, los comprometía a aumentar la producción a una velocidad sin precedentes y a asegurarse de que las vacunas sean distribuidas a gran velocidad.

Inversión millonaria

Por esas mismas fechas, Gates aseguraba que la primera vacuna disponible sería la elaborada por la estadounidense Pfizer con su aliada BioNTech,  de la que la Fundación de Bill Gates posee tres millones de acciones, así como distintos acuerdos desde 2019 para trabajar en la investigación de vacunas de inmunoterapia para prevenir el VIH y la tuberculosis, con una donación de 56 millones de dólares, en ese momento. De ello informó la propia compañía por aquellas fechas, en un comunicado de prensa, en el que se detallaba, además, que la colaboración financiaría la identificación de candidatos potenciales a vacunas e inmunoterapia contra el VIH y la tuberculosis y su desarrollo preclínico”.

Sin embargo, estos ensayos no parecen ser nuevos en la pasión de Gates por las vacunas para salvar el mundo con tecnología. Se le asocia con la financiación en provincias remotas de la India para que niñas se sometieran a pruebas con vacunas contra el VPH, desarrolladas por Glaxo Smith Kline (GSK) y Merck, con efectos secundarios graves; vacunas experimentales con niños de África contra la malaria, y también contra la meningitis, con graves secuelas en ocasiones, o su implicación en una vacuna contra el tétanos en Kenia, bajo los auspicios de la OMS y Unicef que levantó la sospecha de esterilizar a mujeres jóvenes.

Monopolio de la ayuda humanitaria

Los detractores del matrimonio les critican, por otra parte, de monopolizar la ayuda humanitaria y de utilizar las donaciones a la OMS como arma para intervenir en la organización, con el objetivo de dar mayor importancia al tratamiento de enfermedades para las que ellos impulsan proyectos desde su Fundación. No en vano, tras el anuncio de Trump de la salida de EEUU de la OMS, en abril de 2020, la Fundación de Gates se apresuró a anunciar una inyección de 150 millones de dólares a los 100 que ya había aportado un mes antes para el desarrollo de diagnósticos, terapias y vacunas.

Matrimonio Gates en África. Foto: GatesNotes.

Todo este trabajo caritativo del matrimonio Gates, podría quedar bien definido bajo el nuevo concepto de filantrocapitalismo, término acuñado por el exeditor de The Economist Matthew Bishop y el economista Michael Green, en referencia a los millonarios que hacen inversiones sociales, es decir, que eligen concienzudamente a dónde destinan sus donaciones. De ahí que no faltan quienes opinan que las vacunas para Bill Gates son una filantropía estratégica que alimenta a sus muchos negocios relacionados con las vacunas.

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