29 de julio de 2021
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EDICIÓN VERANO

Los animales encerrados en jaulas sufren dolores extremos al extraer esta sustancia de su abdomen

Remedio peligroso: La bilis de oso se convierte en el tratamiento de moda en China contra el coronavirus

Un oso atado para la extracción de bilis de su abdomen.
Un oso atado para la extracción de bilis de su abdomen.
China recomienda la inyección de bilis de oso Tan Re Qing como tratamiento frente al coronavirus. La extracción de la bilis se realiza a través de un catéter o tubo de metal insertado en el abdomen de los osos por el que llegar a la vesícula biliar y que le provoca grandes sufrimientos. Esta práctica, aparte de ser una de las más extremas de maltrato animal, también origina grandes ingresos a países como China o Vietnam, donde un kilo de bilis puede llegar a costar 530 euros.

La Comisión de Salud de China ha publicado una lista de tratamientos recomendados para tratar los síntomas de la Covid-19, entre los que se encuentran inyecciones que contienen polvo de bilis de oso. Esta sugerencia se engloba dentro de la medicina tradicional pues no existen evidencias científicas que demuestren su eficacia contra la enfermedad.  

Un oso enjaulado para la extracción de bilis. 

Este supuesto remedio llamado Tan Re Qing, apareció publicado por la Comisión Nacional de Salud de China dentro de una lista de tratamientos tanto occidentales como tradicionales contra el coronavirus, en marzo de 2020. La lista fue difundida menos de un mes después de prohibir permanentemente el comercio y el consumo de animales salvajes vivos como alimento. En conclusión, China cierra el comercio de animales vivos como alimentos, pero promueve el comercio de partes de animales como tratamiento médico.  

El doloroso procedimiento 

Los osos se encuentran encerrados durante décadas en jaulas muy pequeñas proporcionales a su tamaño sin apenas comida ni bebida. En estas granjas, la bilis se extrae rutinariamente insertando un catéter, una jeringa o un tubo de metal en la vesícula biliar a través de una abertura creada en el abdomen del animal, mientras los animales están vivos. Estos métodos, “son invasivos y causan sufrimiento, dolor e infección graves”, según Animals Asia, una organización sin ánimo de lucro destinada a terminar con el cultivo de bilis de oso.  

Para mantener el agujero siempre abierto colocan, en algunos casos, un anillo de metal, otras veces, usan un catéter de metal que se oxida y se descompone dentro del cuerpo. Un armazón metálico de 10 kilos que le impide que se arranque la sonda que conecta con la vesícula de bilis. A algunos, les gotea el líquido de manera continua sobre los barrotes de la jaula y a otros, los drogan y les pinchan varias veces en el abdomen con agujas de 10 centímetros sin esterilizar hasta que les sacan todo el líquido.   

Además, la negligencia e infecciones son comunes en este tipo de granjas y los consumidores de la bilis corren el riego de ingerir bilis de los osos enfermos que pueden estar contaminados con sangre, heces, pus, orina y bacterias, conforme a un informe de Animals Asia.  

Esta forma es una de las más extremas de maltrato animal en el mundo. Es un proceso intenso y agonizante que hace que los osos giman y tiemblen. En muchos de los casos, se suicidan mediante fuertes golpes contra los barrotes de las jaulas o se pegan golpes en la barriga para terminar con el dolor.   

El negocio de la bilis del oso  

Aparte de considerarse como un remedio contra el coronavirus, en la medicina china tradicional existe la creencia de que este producto cura el cáncer, los dolores de hígado, reduce la fiebre y la inflamación de las articulaciones, entre otros.  

La demanda proviene de países como Japón, Corea, Malasia y Singapur, Indonesia, EEUU, Australia y Canadá. En Vietnam, la bilis se vende a cinco dólares el centímetro cúbico (media ampolla) a los compradores locales y a los turistas a 30 dólares por la misma cantidad.  

Existen los consumidores que prefieren comprar el animal vivo, sacrificarlo y quedarse con la vesícula biliar entera para uso propio por un precio de entre 2.000 y 2.500 dólares. Detrás de estas ventas hay mafias organizadas, furtivos y campesinos que pueden recibir unos 50 dólares por un oso adulto y de esta manera, llenar las granjas clandestinas.  

En la capital de Vietnam, Hanoi, se han contabilizado un total de 300 cárceles de osos custodiadas por hombres armados y perros de presa. Pero son más de 12.000 los osos enjaulados en granjas clandestinas de China y Vietnam, donde se obtienen 530 euros por cada kilo de bilis en el mercado al por mayor. En 2020, 600 osos murieron en granjas vietnamitas y los que tienen posibilidades de vivir, cuando son rescatados terminan libres en el santuario de Animals Asia, cuyas instalaciones están equipadas con quirófanos, hospital y grandes espacios que recrean el hábitat de los osos.  

La bilis se ha utilizado en la medicina tradicional desde el siglo VIII por su contenido en altos niveles de ácido ursodesoxicólico, conocido como usodiol, clínicamente probado para disolver los cálculos biliares y tratar enfermedades hepáticas. Los que utilizan la medicina tradicional china suelen usar Tan Re Qing para tratar la bronquitis e infecciones de las vías respiratorias.  

Los 24.000 osos que hay enjaulados y criados por su bilis para productos de medicina tradicional en Asia, China, Vietnam o Myanmar deberían ser una señal de alerta ya que el 60% de las enfermedades infecciosas emergentes son zoonóticas, es decir se transfieren de animales a humanos y, según algunos estudios, el 70% se originan en animales silvestres. Las enfermedades zoonóticas pueden llegar a causar más de dos millones de muertes humanas al año.  

Desde varias organizaciones contra el maltrato animal del oso, hacen llamamientos al Gobierno Chino para eliminar las inyecciones de bilis de oso de su lista recomendada como tratamiento contra el coronavirus y poner fin al comercio mundial de animales silvestres para siempre.  

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