24 de febrero de 2024
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FIN DE SEMANA

Un Juzgado asturiano determina que si se acredita que existe un proyecto común entre progenitores, el padre tiene derecho a ser reconocido como tal

Confirman paternidad de un bebé por inseminación artificial nacido tras romperse la pareja

El Cierre Digital en
/ Un padre y su bebé.
Un Juzgado asturiano ha declarado la paternidad de un embarazo por inseminación artificial a pesar de haberse roto la pareja antes del nacimiento de la bebé. El abogado Alberto García Cebrián analiza este caso en el que, a pesar de que el padre no es biológico y la pareja no casada estaba rota, entre ellos existía un "compromiso mutuo" que permite al varón reclamar su derecho de paternidad aunque la madre se opusiera a ello.

¿Qué ocurre cuando una pareja en proceso común para ser padres por inseminación artificial rompe antes del nacimiento?

No existe matrimonio entre la pareja, el padre no es padre biológico pues precisamente se acude a la inseminación artificial por la imposibilidad de ser padre biológicamente y, acaba naciendo la bebé cuando ya la pareja ha finalizado su relación sentimental.

Técnicamente sería defendible considerar que se trata de una madre soltera. Pero es igualmente defendible que el padre tiene derecho a la declaración de paternidad al haber proyectado conjuntamente ser padres y haber participado en el embarazo y cuidados previos. Como en muchos casos, habrá que analizar caso por caso, pero vamos a exponer lo que ha resuelto una reciente sentencia del Juzgado de Primera Instancia 7 de Gijón.

Proyecto en común a pesar de no estar casados

El Juzgado asturiano determina que cuando se pueda acreditar que existe un “proyecto común”, el padre tiene derecho a ser reconocido y por tanto el niño será común de ambos miembros de la pareja a pesar de haber roto su relación sentimental.

Es algo pacífico el hecho de que una pareja que espera el nacimiento de un hijo biológico, aunque la pareja rompa antes del nacimiento, el hijo será de ambos, pues es evidente que biológicamente así es.

En el caso de que sea una inseminación artificial no estaba tan claro, concretando que, si existe un proyecto común durante el embarazo de ser padres juntos, así debe de ser reconocido legalmente.

En el caso de Gijón, la Justicia ha tenido especialmente en cuenta que la decisión de ser padres fue conjunta de ambos. El hombre se implicó en el cumplimiento de las funciones paternofiliales durante el embarazo con la intención de ser padre.

No se trataba de una relación reciente, pues la pareja había estado ya 10 años junta por lo que era una relación sobradamente consolidada y, el hombre, no podía tener hijos biológicos. Es por ello que la pareja conjuntamente y con mutuo consentimiento tomó la decisión de acudir a la inseminación artificial. La niña finalmente nació en abril de 2023, pero durante el embarazo, meses antes del nacimiento, habían terminado la relación sentimental.

Antes de que la mujer diera a luz y naciera la bebé el hombre ha efectuado actos de asistencia a la madre tendentes a ser padres juntos.

Las pruebas en un juicio, conforme el artículo 217 LEC, deben de ser acreditadas por la parte que pretenda hacer valer su derecho. En este caso, la parte demandante era el padre, que solicitaba el reconocimiento de la paternidad, mientras que la madre se oponía. Pues bien, las pruebas fueron valoradas como concluyentes.

En este caso además se ha valorado específicamente que la madre no habría actuado con buena fe, pues si bien es cierto que cuando estaban juntos se proyectó ser padres juntos, una vez llegada la ruptura, se desdijo de sus propios actos y acuerdos.

Cuando la relación iba bien quería ser padres juntos, pero después pretendía excluir a su expareja del proyecto de paternidad inicialmente común. Podemos entender la reacción inicial de la madre, pero no es moralmente justa, por eso es tan importante proyectar una paternidad responsable.

Esta sentencia no quiere decir que automáticamente los hijos que nazcan de una pareja por inseminación artificial sean reconocidos siempre a pesar de que la pareja antes del nacimiento rompa. En un juicio se analizará si ha existido realmente un proyecto común de ser padres juntos, si ha existido implicación y el grado de afianzamiento de todos esos actos propios desarrollados por la pareja.

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Palacio de Justicia de Asturias en Gijón.

El Tribunal Supremo, como bien recoge la sentencia del Juzgado de Gijón, determina en su sentencia de 5 de mayo de 2013, que “en el régimen de filiación, cuando se aplican técnicas de reproducción asistida, el lugar del padre como verdad biológica a que se refiere el Código Civil, lo sustituye la Ley por la voluntad de quien desea ser progenitor. Se posibilita, por tanto, la coexistencia de dos filiaciones: una biológica y otra legal”.

Tener un hijo es una gran responsabilidad. Que al tiempo del nacimiento de nuestro hijo se haya roto la relación de pareja no es un motivo para pretender excluir al padre de sus derechos y obligaciones paternofiliales, ni en el caso de padres biológicos, ni en reproducción asistida en la que se ha proyectado ser padres juntos.

Este caso evidentemente también sería aplicable, por ejemplo, al caso de dos mujeres, por lo que no debemos de concebirlo como un derecho de los hombres, A pesar de que en este caso concreto es un hombre, podría ocurrir en cualquier caso asimilado con independencia del sexo y orientación sexual.

Aún existe una parte de la sociedad reticente a aceptar esta realidad, pero legalmente es algo consolidado y que poco a poco se acabará normalizando en la sociedad. Esto contribuirá al avance en derechos igualitarios y no discriminación.

Con independencia de todo lo indicado, que dos personas tengan que ir a que un Juzgado diga si un niño es hijo de uno o de ambos, cuanto menos es una disfuncionalidad parental. Por ello, se debe de tomar la decisión de ser padres o madres de una manera diligente y consciente para evitar que las discordias comiencen desde el nacimiento del bebé, pues puede ser el punto de origen de infinidad de posteriores controversias que pueden provocar daño familiar en el menor.

Si se decide tener un hijo, juntos o separados, debe de ser para ofrecerles una vida de felicidad y seguridad en un contexto familiar saludable. Que el nacimiento de un niño acabe en un pleito es algo que debe de hacernos reflexionar para mejorar la cultura familiar y la construcción de familias asentadas en los principios y valores adecuados.

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