23 de mayo de 2022
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FIN DE SEMANA

En España hay parejas que se plantean su vida por separado pero deben mantener su relación para no asumir más gastos y no caer en el empobrecimiento

Los efectos secundarios de la separación: Muchas familias al borde de la vulnerabilidad

El divorcio supone un empobrecimiento económico.
El divorcio supone un empobrecimiento económico.
La situación económica en España asfixia a las familias más vulnerables, especialmente a las separadas. El abogado Alberto García Cebrián analiza la situación a la que se enfrentan las familias de nuestro país que se plantean su vida por separado pero deben mantener su relación para no asumir mayores gastos y alejarse del empobrecimiento.

La situación económica en España asfixia a las familias más vulnerables, especialmente a las separadas. Es por ello que, familias que quieren separarse, ante la dificultad económica que supone hacer frente a la vida por separado, pues supone asumir mayores gastos con los mismos ingresos, tengan que mantener en el tiempo la relación familiar con los problemas de convivencia que se pueden derivar. Estas circunstancias, además, pueden someter a los miembros de la familia a más presión de la que pueden aguantar pudiéndose originarse situaciones límite. Los principales factores son:

  • La precariedad, inestabilidad e incertidumbre de los ingresos de las familias.
  • El elevado precio de la vivienda.
  • El aumento de los precios de productos y servicios esenciales.
  • El especial empobrecimiento al que se enfrentan familias en el momento de su separación.

Un sueldo medio en España asciende a unos 1.200 euros, cantidad con la que numerosas familias deben hacer frente a todos los gastos de la unidad familiar. Muchos empleados por cuenta ajena se enfrentan a trabajos precarios, inestables en el tiempo o inciertos. Los autónomos y pequeñas empresas son especialmente vulnerables.

El precio de la vivienda

El coste medio de una hipoteca o el alquiler de una vivienda está alrededor de los 600 euros. El ahorro que supone que las familias convivan y por tanto sólo tengan que hacer frente a una vivienda se pierde en el momento del divorcio si se tiene abonar el gasto de dos viviendas para satisfacer la necesidad habitacional por separado.

Aunque la mayor de las familias pueden hacer frente al pago de una vivienda, aunque sea con dificultades, el hecho de duplicar el gasto resulta insostenible para muchas familias, que pueden llegar a situaciones de impago.

El aumento de los precios de productos y servicios esenciales

Estamos en un momento en que los servicios esenciales como luz, agua, gas, teléfono o gasolina y transporte se han disparado. Por si fuera poco, también han aumentado los gastos de productos y alimentos que hacen que sea más caro llenar el carro de la compra y la nevera. Este incremento en el gasto cotidiano, en lo esencial, hace que muchas familias tengan que ajustarse el cinturón para llegar a final de mes.

En el momento de la separación, las familias se enfrentan a un especial empobrecimiento. Una familia unida permite beneficiarse del ahorro de estar junta a todos los niveles: vivienda, suministros, alimentación, atenciones y cuidados familiares.

Una familia después de hacer la compra.

Una familia separada se puede enfrentar a una situación económica inviable, lo que puede forzar a aguantar y no poder separarse. Mantener por necesidad una mala convivencia familiar por no poder costear vidas por separado, puede desencadenar conflictos y enfrentamientos que afectan a padres y en mayor medida a hijos.

El hecho de que muchas familias se enfrenten a la complicada disyuntiva de mantenerse juntas, a pesar de existir graves problemas de convivencia para mantener los gastos esenciales, o tomar la decisión de separarse pero sacrificando el mantenimiento de la calidad de vida de la familia, es “la pescadilla que se muerde la cola” y puede postrarlas en una encrucijada en la que ninguna de las opciones les es satisfactoria:

  • Ni mantener una convivencia que han dejado de querer.
  • Ni separarse a sabiendas de no poder cubrir económicamente sus necesidades.

Mientras que la situación económica en nuestro país no mejore, las familias son las que están aguantando la presión, y las separadas, a pesar de tener trabajo e ingresos, pueden llegar a atravesar una situación de vulnerabilidad.

Con suerte, si en una familia con dos hijos trabajan los dos progenitores con unos ingresos de 1.200 cada uno de ellos, los ingresos familiares serán de unos 2.400 euros. Los gastos medios mínimos de una familia en España son: 600 euros de vivienda, 200 euros de gastos de suministros y transporte y 400 euros de gastos de alimentación. En este ejemplo, es evidente que con los 2.400 euros podrán hacer frente a los 1.200 euros de gastos mínimos esenciales. 

¿Qué ocurre si se separan?

Es evidente que el mero hecho de tener que costear cada progenitor 600 euros de vivienda por separado les obliga a asumir, con los restantes 600 euros, todos los gastos de vida. Obviamente no salen las cuentas, pues habría que añadir imprevistos, préstamos, vestuario, higiene, ocio por mínimo que sea...

De esta forma, se produce una doble vulnerabilidad en aquellas familias que juntas pueden enfrentarse a dificultades económicas pero separados, incluso pueden encontrarse en una situación dramática y límite de exclusión social al no poder costear sus gastos con sus ingresos.

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