27 de enero de 2021
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FIN DE SEMANA

El cuello de botella de esta prestación provoca que miles de hogares vulnerables se queden sin esta ayuda, denuncian desde la Fundación Madrina

La "nueva pobreza": Niegan las ayudas de Ingreso Mínimo Vital por haber trabajado en 2019

'Cola del hambre' de la Fundación Madrina.
'Cola del hambre' de la Fundación Madrina. / Fundación Madrina
De cada 4 familias vulnerables que acuden a las ‘colas del hambre’ de la Fundación Madrina, 3 no reciben el ingreso mínimo vital. Algunos de los principales motivos por los que se deniega esta ayuda social son haber trabajado en 2019, no poder adjuntar los documentos requeridos ante la falta de citas de una administración cerrada o incidencias en el empadronamiento. La Fundación considera que estas personas, muchas de las cuales han perdido su empleo este año, constituyen la “nueva pobreza".

El cuello de botella al que se refería Pablo Iglesias para aludir a las complicaciones que surgían para recibir el ingreso mínimo vital sigue siendo una realidad. El vicepresidente segundo y ministro de Derechos Sociales y Agenda 2030 informaba hace meses de nuevas modificaciones para agilizar los trámites de esta ayuda social con el fin de que llegara a más núcleos familiares pero hoy, todavía muchas personas denuncian que continúan sin poder recibirla. El Gobierno se había propuesto que esta prestación cubriera a 850.000 familias vulnerables, pero la realidad es que actualmente solo la han recibido cerca de 160.000 hogares.

De hecho, la Fundación Madrina, que proporciona asistencia integral a familias vulnerables, madres y mujeres embarazadas en riesgo de marginalidad social, desvela que, en sus ‘colas del hambre’, 3 de cada 4 familias no reciben el ingreso mínimo vital. La Fundación informa de numerosos escollos que dificultan no solo recibir la prestación, sino comprender su estado en la tramitación.

“En algunos casos, la entidad gubernamental va cambiando la tipología de la ayuda, con lo que se hace difícil comprender su significado, especialmente para las familias demandantes que esperan desde hace meses en las ‘colas del hambre’ esta ayuda prometida”, apunta la entidad. A esto se le suma la dificultad, según la Fundación, de que los estados de la tramitación van cambiando constantemente en menos de una semana, lo que causa confusión entre los solicitantes.

'Cola del hambre' de la Fundación Madrina. / Fundación Madrina

Uno de las causas más comunes que les aparece a muchos peticionarios del ingreso mínimo vital es el de ‘denegado por inadmisión’. La Fundación Madrina explica que esto significa que no se ha concedido la ayuda por tener la familia unos ingresos o patrimonio durante el ejercicio de 2019 superior al de los baremos establecidos de la prestación. De todas las personas que hacen cola para recibir alimentos en su fundación, la organización estima que un 50% han sufrido este “veredicto administrativo”.

Fundación Madrina considera que este criterio para conceder la ayuda es injusto, pues no recoge los miles de supuestos de pobreza sobrevenida de este año a causa de la pandemia: “Entendemos que es injusto al ser familias golpeadas igualmente por la pandemia, perdiendo su trabajo en la crisis derivada de la misma. Antes de la crisis tenían un trabajo y situación estables”.

Para tratar de resolver esta situación que deniega cientos de miles de solicitudes en tiempos de pandemia, el Gobierno introdujo enmiendas en los Presupuestos Generales del Estado para tener en cuenta los ingresos de los meses transcurridos en el año en curso, en lugar de deber esperar al siguiente para poder solicitar el ingreso mínimo vital.

Para la Fundación Madrina, las personas que hacen sus ‘colas del hambre’ son la “nueva pobreza”, ya que muchos se han vuelto vulnerables durante esta pandemia sin acceder a la ayuda social por haber cotizado en 2019 o el primer trimestre de 2020 y no en 2018. “Nos encontramos ante una nueva situación conocida como la "nueva pobreza", que la constituyen las familias que en 2019 tenían trabajo y poseían una situación estable y que ahora están pasando hambre. Este es el caso de los hosteleros, feriantes y toda la población afectada por la crisis del sector servicios, turismo y transporte, al estar envueltos en despidos y/o en ERTES por la pandemia”, asegura.

Restricciones de empadronamiento

Otro de los mensajes que aparece con frecuencia en el estado de la tramitación del ingreso mínimo vital es el de ‘denegado’. La Fundación Madrina ha detectado que, a menudo, este estado se refiere a que no se cumple con una antigüedad suficiente en el empadronamiento, hay otro peticionario de la prestación empadronado en la misma vivienda o existe otra persona ajena a la familia solicitante que convive con ella en la misma casa y que presenta ingresos por trabajo. “Aunque son unidades familiares diferentes y tan solo convivan por alquiler, el núcleo familiar más vulnerable no tendrá derecho a la prestación por IMV por la sanción de convivir con una familia que trabaja”, denuncia la Fundación.

Un problema común entre estas familias vulnerables que acuden a la fundación es que no se reciba la prestación por estar empadronadas en diferentes viviendas, lo que hace que la administración valore “injustificadamente” que estén separadas al poseer cada progenitor un empadronamiento en una casa distinta. Sin embargo, para la Fundación es un hecho común, producido “porque los propietarios no suelen permitir empadronarse en sus viviendas”. La organización calcula que a cerca del 5% de las familias se les deniega la ayuda por este motivo. Respecto a no tener un tiempo mínimo de empadronamiento, cifrado en un año, la Fundación estima que afecta en torno al 24% de los solicitantes.

También se ven perjudicados muchos inmigrantes por las restricciones de empadronamiento: “Hay familias inmigrantes asiladas tanto con ‘carta blanca’ como con ‘tarjeta roja’ que están acogidas por organismos gubernamentales y ONG pero que no les suelen empadronar como norma, con lo que no podrán pedir el IMV, generándose más vulnerabilidad social y pobreza”.

Asimismo, también se deniega la prestación por no figurar como demandante de empleo. Conseguir este trámite es “difícil” en la actualidad debido al colapso de los sistemas públicos. “No hay citas para la Seguridad Social, de hecho, la página da error y no deja pedir citas”, desvela la Fundación, que calcula que esto perjudica a un 19% de las personas que piden el ingreso mínimo vital.

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