17 de septiembre de 2021
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FIN DE SEMANA

Muchas familias en España renuncian a realizar los trámites de sucesiones por el desembolso económico que ello supone

Los testamentos en pandemia: Aumenta la mortalidad, pero se reduce el número de herencias

La incidencia del coronavirus ha disparado en los últimos meses las cifras de mortalidad. Sin embargo, el aumento de fallecimientos en España no se ha trasladado a las transmisiones de bienes, es decir, a las herencias. El letrado Alberto García Cebrián explica en elcierredigital.com los posibles motivos de esta anomalía estadística que, en muchas ocasiones, responde a la falta de liquidez de las familias para hacer frente a los costes de este tipo de trámites.

Estos difíciles años, con la crisis sanitaria provocada por la Covid-19, se ha producido el mayor aumento de mortalidad desde la Guerra Civil. Sin embargo, ese aumento de mortalidad no se ha visto traducido en un aumento del número de herencias tramitadas e inscripciones en los Registros de la Propiedad de sucesiones inmobiliarias. Ha subido el número de fallecimientos, pero no lo ha hecho el número de herencias tramitadas, ¿por qué?

Algunos expertos han apuntado a que cuando fallece uno de los miembros de un matrimonio, los herederos esperan al fallecimiento del cónyuge viudo para tramitar la herencia conjuntamente. Pero, desde mi punto de vista, este no es un motivo relevante, ya que el hecho de que fallezca uno de los miembros de un matrimonio no ha cambiado pues, por desgracia, han fallecido solteros, casados, viudos y, en ocasiones, los dos miembros de un matrimonio.

Entonces, ¿por qué con una mayor mortalidad se han tramitado un menor número de sucesiones?

En cada familia habrá un motivo pero una situación tan marcada, únicamente se puede originar por circunstancias comunes. La circunstancia que más ha afectado en este sentido puede ser la crisis económica provocada por la crisis sanitaria. La incertidumbre económica y falta de liquidez habría abocado a muchas familias a no poder realizar los trámites de herencias. Es importante realizar el pago del impuesto de sucesiones en plazo, en este caso, seis meses a contar desde el fallecimiento, pues de no ser así se pueden devengar recargos innecesarios. Lo mismo ocurre con el impuesto de Plusvalía municipal.

Algunas familias, que en este momento han optado por no tramitar la herencia, podrían hacerlo en masa con posterioridad, pero no es lo previsible. Se espera que las herencias se vayan tramitando paulatinamente en sucesivos años, en los que se acumularían las herencias de cada año con las que se vayan otorgando de este periodo insólito de aumento de fallecimientos sin reflejo en el número de herencias, aunque no se espera un “boom” simultaneo en el número de herencias.

Aumentan las renuncias de herencias 

De manera correlativa al aumento de la mortalidad, lo que sí han aumentado son las renuncias de herencia, ya sea por los herederos testamentarios o por los forzosos en los casos de fallecimiento sin testamento.

La desheredación de padres a hijos también viene experimentando un crecimiento en España, en muchos casos debido a la ingratitud o al maltrato psicológico que algunos padres consideran que han recibido de sus hijos.

La desheredación de padres a hijos ha aumentado en los últimos años. 

A tal efecto se debe de tener en cuenta que, aunque los impuestos de sucesiones se han reducido en algunas Comunidades Autónomas, aún son muchas las familias que deciden no aceptar las herencias de sus familiares por no poder hacerse cargo de los gastos que genera y, en ocasiones, de las propias deudas que puedan existir en el pasivo de la masa hereditaria.

Esta situación es insólita y unida a las demás circunstancias hace que estemos atravesando un momento atípico en el que la idea tradicional de que el esfuerzo de una familia constituiría el beneficio de sus descendientes, se va modulando.

De este modo, se están dando más fallecimientos por causa de la Cóvid 19 y menos proporción de tramitaciones de herencia de manera antinatural. También más renuncias de herencias, tanto por la falta de capacidad económica de los herederos como por el pasivo de las deudas de las herencias que en muchos casos no pueden ser asumidas pues antes, las familias solían tener una economía más saneada y ahora, son muchas las que viven cada vez más al día con una creciente tendencia de una parte de la sociedad a vivir por encima de sus posibilidades.

Por otra parte, se dan más desheredaciones de padres a hijos y demás herederos, lo que también está aumentando, consecuentemente, el número de impugnaciones de herencia entre los herederos que han sido desheredados en sus porcentajes de legítima y los herederos a los que se les ha adjudicado dichos bienes. Esto, en definitiva, se traduce y acaba frecuentemente en pleito.

En España tenemos uno de los sistemas más estrictos de legítimas hereditarias, o lo que es lo mismo, uno de los sistemas que mayor parte de la herencia reserva de manera indisponible a los herederos forzosos sin que el testador pueda decidir sobre esta, pues únicamente pueden decidir respecto una parte, la dispositiva. Los motivos de desheredación son muy limitados y aunque hayan sido flexibilizados, restringen mucho la posibilidad de que una persona evite que una parte de sus bienes hereditarios vayan a parar a manos de sus herederos forzosos.

Antiguamente los ancianos, de forma generalizada, eran cuidados por los familiares y, por desgracia, cada vez es más frecuente que personas ancianas acaben en residencias. De igual manera, antes las familias solían tener varios hijos siendo frecuentes las familias numerosas. Ahora, sin embargo, ha bajado la natalidad hasta tal punto que cada vez es más frecuente que muchas personas no tengan hijos y, por tanto, ha cambiado el tradicional sistema de sucesiones y herederos en España.

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