09 de julio de 2020
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FIN DE SEMANA

Estos son los aspectos psíquicos y claves médicas de interés para solucionar de la mejor manera la reclusión en personas sin coronavirus

Los métodos para superar bien el confinamiento: Epigenética, ejercicio físico y sonreír

La epigenética, el ejercicio físico y sonreér son aspectos psíquicos fundamentales para superar el confinamiento
La epigenética, el ejercicio físico y sonreér son aspectos psíquicos fundamentales para superar el confinamiento
La doctora Patricia Alcaraz, médico legal experta en valoración del daño corporal, explica en este artículo la existencia de una clave de uso general: la “de las 3 P”. Esta clave se emplea para gestionar y afrontar cualquier situación difícil: Primero, “Parar”; segundo, “Pensar” y tercero, “Priorizar”. A causa de la pandemia se ha abierto en muchas personas todo un laberinto de emociones, muchas de las cuales, probablemente, no habían sido experimentadas nunca por una gran mayoría de individuos.

La situación generada por la pandemia de Covid-19 ha supuesto un verdadero frenazo en seco en la actividad diaria y rutinaria de las personas. Es conocido que, a veces, es bueno parar un momento en la trepidante vida que llevamos y pensar, para después poder priorizar lo que realmente importa. Y resulta que el necesario y obligatorio confinamiento nos ha dado, precisamente, la oportunidad de parar, cosa esta que hubiera sido imposible en circunstancias normales, en las que la vida avanza muchas veces demasiado rápido y sin posibilidad siquiera de intentar detenerla o, incluso, ralentizarla.

Ante este confinamiento necesario desde el punto de vista médico por la pandemia, se ha abierto en muchas personas todo un laberinto de emociones, muchas de las cuales, probablemente, no habían sido experimentadas nunca por una gran mayoría de individuos.

¿Qué podemos hacer ahora, cada uno, con nuestro particular choque de emociones en esta situación de encierro involuntario? Podemos gestionar nuestro pensamiento: La felicidad no es lo que nos pasa sino cómo interpretamos lo que nos pasa. La tristeza que a algunos puede sobrevenirles derivada del confinamiento obligatorio, la ira, la desesperanza, la angustia y la ansiedad dan lugar a la secreción de una hormona llamada cortisol, que, si bien es cierto que nos protege ante una situación de riesgo preservando los órganos principales.

Sin embargo, su secreción en exceso da lugar a mal estado general, irritabilidad, colon irritable, caída de pelo. etc., por falta de irrigación vascular de la zona prefrontal izquierda del cerebro, la cual se encarga de la toma de decisiones y de la planificación, pudiendo incluso afectar la memoria. Y es aquí donde entra en juego nuestra capacidad para gestionar nuestro pensamiento e interpretar en clave positiva las circunstancias que nos toca vivir, a fin de lidiar adecuadamente con los efectos que pueden derivar de una situación no deseada y obligada, a los que me refería más arriba, mitigándolos o minimizándolos en lo posible. Por eso se necesitan tres soluciones que van a ayudar.

La epigenética

Es el estudio de modificaciones en la expresión de genes que no obedecen a una alteración de la secuencia del ADN con la que nacemos. El ser humano es una mezcla de genes y ambiente. Factores externos acaban pesando quizás tanto o más que la estructura genética con la que se nace. Ni siquiera los clones, que tienen los mismos genes, son en realidad iguales entre sí; su ADN, el de cada uno de ellos, ha sido alterado por factores externos.

Mecanismos_epigeneticos

Estos son los mecanismos epigenéticos

Es, por tanto, una ciencia que confirma que nuestra forma de afrontar la vida (Factores externos) cambia nuestros genes. Es decir, la manera en la que afrontamos las diferentes circunstancias por las que transitamos en nuestra vida termina generando un poso o una herencia genética.

Por ejemplo, en esta época es interesante recordar que el optimismo cambia nuestras neuronas, produce la neurogénesis, o formación de nuevas neuronas (cosa que antes no sabíamos que existía), y que da lugar a una secreción de serotonina u “hormona de la felicidad”, que aumenta el riego sanguíneo en la zona prefrontal izquierda del cerebro y destruye el cortisol y el malestar e irritabilidad que derivan de su excesiva secreción. Es importante, por tanto, trabajar el optimismo pese a lo difícil que a veces es. Hay que enfocar las cosas con una perspectiva optimista y positiva.

El ejercicio físico

El ejercicio físico diario es muy importante, ya que quema el cortisol en el hígado y libera endorfinas, que son neurotransmisores que nos hacen sentir bien. A pesar de que los estudios científicos se muestran cautelosos a la hora de brindar una explicación, desde hace tiempo se sabe que cuando se realizan actividades físicas fuertes el cerebro produce una gran cantidad de sustancias llamadas endorfinas.

hipotalamo_e_hipofisis

El ejercicio físico hace que funcione a pleno rendimiento el cerebro

El doctor Daniel Carr, del Massachusetts General Hospital, registró un aumento significativo en la liberación de endorfinas en grupos de corredores voluntarios y profesionales cuando corrían durante tiempos prolongados. Cuando sudamos la camiseta, el corazón se acelera y aumenta nuestra temperatura corporal.

A causa de este esfuerzo y para paliar la fatiga muscular, es la hipófisis la que estimula la secreción de endorfinas al torrente sanguíneo. Este neurotransmisor aumenta la sensación de alegría, bienestar y tranquilidad.

Hay que sonreír

Sonreír también libera endorfinas y serotonina, que son los neurotransmisores u “hormonas de la felicidad”, y estimula nuestro cerebro, y pone en “modo espejo” al cerebro de la persona que la recibe. Es decir, la sonrisa al igual que el virus es “contagiosa”. Así mismo está demostrado que forzar la sonrisa hace que el cerebro crea que toca sonreír y libera serotonina que nos hace sentir bien de igual manera, por lo que, haya motivos o no, sonreír tiene un sorprendente efecto de bienestar en nuestro organismo.

Desde el punto de vista médico, la principal acción de las endorfinas es bloquear los detectores del dolor o el estrés en el cerebro. Las zonas del cerebro implicadas en la liberación de endorfinas para producir analgesia se encuentran en el encéfalo y el mesencéfalo. Como resultado de la activación.

Sonreir

Sonreír produce un estado de felicidad

Por el estrés o el dolor, las endorfinas se liberan y, al unirse con los receptores, producen efectos de euforia, depresión respiratoria, reducción de la movilidad gastrointestinal y analgesia, en definitiva, sensación de bienestar. No hay que olvidar que la Felicidad es una manera de vivir, es cómo se decide aceptar cada día las circunstancias que nos rodean.

Cualquier situación puede verse en clave de problema o en clave de solución. Consecuentemente con ello, empleemos pues nuestro tiempo de confinamiento en reinventarnos y reinventar nuestras vidas en los valores importantes, que esto sirva, que algo cambie para bien.

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