07 de octubre de 2022
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FIN DE SEMANA

El caso de Izan ha vuelto a poner en alértala gravedad del bullying. Desde la Fundación Anar afirman que "el papel de los centros escolar es clave"

Cuando volver al colegio es una tortura: La importancia de concienciar sobre el bullying en las aulas

Acoso escolar.
Acoso escolar.
La vuelta a las aulas debería ser para todos los niños y jóvenes un motivo de alegría, sin embargo, para algunos supone un verdadero martirio. Los casos de bullying no dejan de aumentar y para prevenir casos extremos como el suicidio de algunas víctimas incapaces de hacer frente al acoso, desde los centros educativos se debe fomentar la concienciación con el fin de evitar esta problemática.

Hace unos días las redes sociales se hicieron eco de un vídeo en el que un niño aparecía sentado en medio de un pabellón. Era su cumpleaños y el pequeño, que se encontraba en un campamento de verano organizado por el colegio CEIP Es Puig de Lloseta, en su deseo por compartir la alegría de su aniversario con el resto de compañeros, llevó una tarta. Sin embargo, la sorpresa no fue grata.

En el vídeo difundido por su hermano se escucha cómo los compañeros le insultan con calificativos como “gordo” o “foca” y, es más, no es la primera vez que Izan —nombre del pequeño— es sometido al acoso, sino que desde que inició sus estudios en el colegio soporta el acoso del resto de sus compañeros. Cuando el pequeño llegó a casa, se puso a llorar y afirmó que “no quería vivir más”. Una frase desgraciadamente recurrente en niños y jóvenes afectados por el acoso escolar.

El caso de Izan no es único en los colegios e institutos españoles. De cara al inicio de un nuevo curso escolar, las asociaciones de prevención contra el bullying demandan a las instituciones educativas que no pasen por alto el maltrato escolar. "Los menores de edad tardan alrededor de 13 meses en pedir ayuda, por lo tanto, el centro escolar deben de ser conocedores e informar al equipo directivo y al equipo de orientación", confirma Diana Díaz a elcierredigital.com.  

El inicio del curso escolar, un “martirio” para muchos niños

El inicio de un nuevo curso escolar supone alegría para muchos niños y jóvenes que se reencuentran con sus compañeros de aula y sus profesores para abordar un nuevo curso. Para otros, sin embargo, la vuelta al cole supone una autentica tortura.

Para las víctimas de acoso el regreso a las clases supone volver a encontrarse con sus torturadores y enfrentarse de nuevo a las humillaciones, los insultos o las vejaciones. El bullying se ha convertido en una práctica que ha aumentado notablemente durante los últimos años.

Generalmente, el acoso escolar comienza como una broma, lo que impide a la víctima darle la importancia que merece, para posteriormente llegar a la agresión física o al maltrato psicológico.

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Imagen de una alumna.

Muchos niños se encuentran desvalidos en la vuelta a las aulas. Se ha comprobado que el perfil de la víctima corresponde a una persona con algún defecto físico o que destaca en alguna disciplina, un hecho que puede generar envidias. Además, tiende a tener una personalidad retraída, por lo que para los agresores es un objetivo fácil. " Uno de los motivos principales es la intolerancia a las diferencias, esto nos indica que todos podemos tener alguna característica que nos haga ser blanco del acoso escolar", afirma Diana Díaz, directora del teléfono de Fundación Anar a el cierredigital.com

Centros educativos y padres: claves contra el bullying

En la lucha contra el acoso escolar entra en juego el compromiso de las instituciones educativas. La labor de concienciación es clave y desde los colegios o institutos es inviable que se mire para otro lado si se tiene conocimiento de un caso de acoso escolar. "El centro escolar debe de dar pasos para investigar y recabar información para trabajar con el alumnado", sentencia Diana Diaz. 

Además, actualmente, los agresores no solo ejercen su “autoridad” en las aulas, sino que también lo hacen mediante las redes sociales. Es el denominado ciberbullying, que también se encuentra en auge. 

Pilar Alegría, la ministra que rebajó la tensión en la escuela pero eludió  defender el castellano en Cataluña | España

Pilar Alegría, ministra de Educación.

Ante el aumento de casos de bullying en el ámbito escolar, desde el Gobierno se propuso implementar la figura de un coordinador de bienestar, clave en la garantía de seguridad en los centros y de prevención del bullying. Las personas que pueden ejercer como coordinador de bienestar son maestros, pedagogos, psicólogos, trabajadores sociales o educadores sociales. 

File:Patio de colegio con recorrido de conos..jpg - Wikimedia Commons

Patio de colegio.

Los docentes deberán llevar a cabo actividades en base a la buena convivencia, el respeto, la empatía y, sobre todo, concienciar sobre lo alarmante que puede llegar a ser el acoso escolar sufrido por otro compañero. "Es clave la implicación de los centros escolares, sobre todo en identificar las señales. Hay que estar muy pendientes y no abandonar el caso", afirma Diana Díaz. 

Además del papel de los colegios, las familias también deben de estar al tanto del acoso. "Es muy importante que crean al menor de edad cuando les comente una situación que se está dando en el colegio y valoren si su hijo necesita apoyo psicológico. Desde una actitud conciliadora, asistir al centro escolar", confirma Díaz.

Tanto los progenitores de las víctimas como de los agresores, puesto que en numerosas ocasiones, el núcleo familiar del acosador es el factor principal para que ejerza la intimidación hacia otros compañeros en el colegio. 

El papel de los padres en la lucha contra el bullying – Mamis y bebés

Niño junto a su madre.

Generalmente, las víctimas no suelen evidenciar los signos de agresión en su hogar, bien por vergüenza o por miedo a las represalias que puedan tomar contra ellas. Por tanto, el papel de los padres es fundamental para identificar si su hijo es víctima de acoso escolar.

Desde el colegio, además de realizar actividades y dar charlas al alumnado, es necesaria la sensibilización de los padres. Si las familias observan que sus hijos sufren cambios en su comportamiento, se muestran reacios a ir a clase o muestran signos de nerviosismo, se debe de alertar al centro educativo para que ponga en marcha el protocolo frente al acoso escolar. " 

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