20 de septiembre de 2021
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FIN DE SEMANA

Este descenso preocupa a los expertos en demografía, en especial en Asturias que puede quedarse sin población autóctona en los próximos años

Caída histórica de la natalidad desde 1976 a 2020 en España: Faltan más de 250.000 nacimientos al año

Imagen de las manos de una pareja que espera un hijo
Imagen de las manos de una pareja que espera un hijo
El descenso de nacimientos entre el primer semestre de 1976 (últimos bebés concebidos antes de la Transición) y de 2020 es un problema muy serio que se debe tratar con urgencia. Según datos de Eustat, de seguir así, Asturias sería la primera región de toda Europa en quedarse sin población. La baja natalidad, el envejecimiento y la pérdida de la población son las principales causas de esta situación.

La baja tasa de natalidad en España, Alemania, Italia, Japón y muchos otros países no permite el relevo generacional. Este fenómeno, al que se conoce como "suicidio demográfico", puede tener efectos económicos, sociales y políticos muy negativos.

Es un problema que necesita ser atendido con urgencia.  Según datos del INE (Instituto Nacional de Estadística), en España hay cada año un déficit de unos 250.000 nacimientos sobre los que serían necesarios para asegurar la sostenibilidad de la población. 

Baja natalidad

Tras dos décadas de caída continua de la natalidad entre 1977 y 1998, lo que llevó a España a ser el país con menor número de hijos por mujer de todo el mundo, los nacimientos experimentaron un cierto repunte de 1999 a 2008, fundamentalmente debido a la aportación de los nacimientos de los inmigrantes llegados poco antes a España. A partir de 2009 se produjo una nueva caída, debido a la disminución de llegada de inmigrantes, al descenso del número de mujeres españolas en edad fértil, y a la crisis económica. Esa caída ha proseguido con fuerza tras quedar atrás la recesión económica. 

Nacen ahora menos niños que durante la guerra civil y la posguerra, cuando España estaba en una situación muy precaria y con unos 20 millones de habitantes menos que ahora. Ni siquiera nacían tan pocos niños a finales del siglo XVIII, cuando España contaba con unos 10 millones de habitantes, según el censo de Floridablanca.

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Gráfico de la variación de nacimientos en España. Elaborado por: Fund. Renacimiento Demográfico.

Y si nos fijamos en lo que sucede a escala regional, varias de nuestras comunidades autónomas encabezan los rankings europeos de regiones más infecundas. Según Eurostat, de 2012 a 2016 Asturias fue la región de Europa con menor número de hijos por mujer, Canarias fue la segunda y Galicia, la quinta. 

Envejecimiento de la población

Entre los años 1976 y 2018, la edad promedio de la población de España pasó de 33 a 44, superando los 50 años en algunas provincias. Alrededor del 75% de ese incremento de la media de edad del pueblo español se debe a la caída de la natalidad, y sólo el resto a la mayor esperanza de vida. Incluyendo a los inmigrantes, en promedio más jóvenes que los autóctonos, el promedio de edad en 2018 del conjunto de la población residente en España era de 43 años.

En enero de 1976 había en España 2,5 menores de 21 años por cada persona con 60 años o más. A comienzos de 2018 había solo 0,8 menores de 21 por cada persona con 60 o más. Veinte años más tarde, en 2038, la relación será de 0,5 a 1, según las proyecciones de población a largo plazo del INE.

Gráfico población por edades

Elaborado por:  Fund. Renacimiento Demográfico.

Según Tomás Burgos, exsecretario de Estado de la Seguridad Social: “Estamos pasando de ser un país en el que un abuelo cuidaba a cuatro nietos, a otro en el que los cuatro abuelos vigilan a un único nieto”.

El envejecimiento medio de los españoles alcanza cotas muy elevadas en gran parte de España, y la edad promedio sigue creciendo a un ritmo aproximado de más de dos años por década. Según datos de Eurostat, Castilla y León es la región con el porcentaje más alto de mayores de 80 años de toda Europa, Asturias es la tercera, y Galicia es la quinta.

Pérdida de población

En España mueren más personas de las que nacen. Este saldo negativo es aún mayor en el caso de los españoles autóctonos, y es creciente.

En la gran mayoría de las provincias españolas hay ya más muertes que nacimientos.  Hay dos o más fallecimientos por cada bebé, siendo este triste balance de tres a uno en Zamora, de más de 2,5 en Orense y de 1 en Lugo.

En los países de la Unión Europea, los datos  son muy parecidos. Tanto en España como en toda Europa, quitando años de grandes guerras o epidemias, probablemente estemos batiendo récords históricos de diferencias negativas entre nacimientos y muertes.

Con la fecundidad actual y sin nuevos flujos migratorios, la población española tiende a declinar y envejecer más y más.  Si se mantuvieran de manera indefinida las tasas de fecundidad de España en 2015-2016, la mortalidad siguiera descendiendo como en las últimas décadas, y no hubiera saldos migratorios netos con el extranjero, España perdería aproximadamente la mitad de su población total actual hasta 2100.

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