27 de septiembre de 2021
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FIN DE SEMANA

Los líderes de las principales potencias dispuestos a negociar con las farmacéuticas para llegar a acuerdos tras su desplome en las bolsas mundiales

Liberalización de las patentes de vacunas: El doctor Patarroyo ya lo consiguió en 1995 con la malaria

El doctor Patarroyo.
El doctor Patarroyo.
La liberación de las patentes de las vacunas de la COVID-19 se ha convertido en un clamor mundial en defensa de un acceso global y equitativo. Las grandes potencias están dispuestas a trabajar con las farmacéuticas. Sin embargo, no sería la primera vez en darse un paso en este sentido, ya que hay antecedentes como en el caso de la primera vacuna de la malaria desarrollada por el inmunólogo Patarroyo que otorgó los derechos de la misma a la propia OMS.

La liberalización de las patentes de las vacunas contra la COVID-19 para que los países más pobres puedan tener acceso a versiones genéricas más asequibles se ha convertido en una cuestión de debate a nivel mundial. Sin embargo, no sería la primera vez que se da el caso de tomar una decisión sobre la liberalización de patentes para una vacuna. El inmunólogo Manuel Elkin Patarroyo, premio Príncipe de Asturias de Investigación Científica y Técnica de 1994, decidió donar su descubrimiento a la Organización Mundial de la Salud (OMS) en 1995 rechazando ceder la patente de su vacuna SPF-66 contra la malaria, que descubrió en 1986, a las multinacionales farmacéuticas. Parece ser que una compañía farmacéutica hasta le llegó a ofrecer por la vacuna un precio de 75 dólares por dosis, cuando él consideraba que debería rondar los 10 céntimos de euro, rechazando la oferta de la empresa al convencerse de que nunca llegaría a los más necesitados.

Clamor mundial

La situación comenzó a caldearse el pasado mes de febrero, después de que Sudáfrica e India instaron al Consejo de los ADPIC (Acuerdos de Propiedad Intelectual), en el seno de la Organización Mundial del Comercio (OMC), la aplicación de una exención sobre ciertas medidas de propiedad intelectual en medicamentos, vacunas, pruebas de diagnóstico y otras tecnologías contra la COVID-19 mientras dure la pandemia.

Esta semana ya se ha convertido en un clamor mundial tras el pronunciamiento, en primer lugar, de los miembros del G-7, reunidos en Londres este miércoles, que han mostrado su voluntad de trabajar con las farmacéuticas para lograr un acceso global y equitativo a vacunas, terapias y diagnósticos para acabar con el coronavirus. Aunque aún no se han pronunciado sobre la suspensión temporal de la propiedad intelectual de las vacunas, algo que sí ha hecho a favor Estados Unidos, a través de su presidente Biden.

Por su parte, la UE, si bien hasta ahora se había resistido a la suspensión de las patentes de las vacunas contra el coronavirus, este mismo jueves ha mostrado estar dispuesta a discutir la propuesta según ha manifestado la presidenta de la Comisión Europea, Ursula Von der Leyen.

Incluso el dirigente de Rusia, Putin, se ha postulado a favor de suspender temporalmente las patentes de las vacunas contra el coronavirus para agilizar su producción, alegando que en momentos de emergencia como el actual se debe anteponer la protección de las personas a consideraciones empresariales. En esta misma línea se encuentra China, que se ha referido a conversaciones en este sentido, en el  marco de la OMS y de la Organización Mundial del Turismo (OMT). Además, ha asegurado la distribución de vacunas a países que presentan una emergencia.

Mientras, en España, el presidente del Gobierno Pedro Sánchez, que ya se pronunció a favor, aspira a liderar en el seno de la UE y de la OMC un debate sobre las patentes y sobre la accesibilidad equitativa y universal a la vacuna. Algunos países, como Francia también se han mostrado abiertos al debate, mientras a Alemania le preocupan las consecuencias de dicha liberación y de cómo puede afectar a los laboratorios.

La situación de la pandemia y todo lo relativo a su gestión, incluida la vacunación, serán temas clave en la cumbre informal de jefes de Estado y de Gobierno de la UE que tendrá lugar hoy, viernes, en Oporto,  tras la reunión del Consejo Social y bajo la advertencia de la industria farmacéutica de que el libre acceso a la propiedad intelectual no es suficiente para aumentar de inmediato la producción de vacuna, debido, entre otras cosas, a  la complejidad de su fabricación.

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