07 de octubre de 2022
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FIN DE SEMANA

El 11 de agosto de 1851 Francisco de Asís colocó la primera piedra de la presa del Pontón de la Oliva en el límite de Madrid con Guadalajara

El Canal de Isabel II: 171 años de la mayor obra hidráulica de Europa que cambió la vida de los madrileños

Oficinas centrales Canal Isabel II
Oficinas centrales Canal Isabel II
En la actualidad que salga agua del grifo cada vez que lo abrimos es algo cotidiano, algo normal y para nada fuera de lo común. Pero esto no ha sido siempre así, hace apenas 200 años Madrid sufría una escasez de agua importante, que ponía en riesgo a la ciudad y amenazaba con el crecimiento de esta y su futuro como capital de España. En la primera mitad del siglo XIX se encontró la solución a este problema, iniciando la mayor obra hidráulica de Europa que cambió la vida de los madrileños.

En el año 1851 Madrid contaba con unos 220.000 habitantes que se abastecían con captación subterránea, los llamados viajes del agua, que eran insuficientes para esa cantidad de población. Se estima que cada persona contaba con unos 7 litros diarios. La escasez del agua también conllevó una falta de limpieza en las calles de la capital.

Fueron muchos los años pensando una solución ante tremenda escasez, hasta que Juan Bravo Murillo, por aquel entonces presidente del Consejo de ministros bajo el reinado de Isabel II, encargó la obra de Juan Rafo y Juan de Rivera de traída de aguas. Y ese es el inicio del Canal de Isabel II, que comenzó mediante el Real Decreto el 18 de junio de 1851. En el texto plasmado en el decreto se disponía la construcción de un embalse y un canal de unos 70 kilómetros de longitud que llevaría el agua del río Lozoya hasta Madrid. El proyecto se materializó el 24 de junio de 1858, día en el que se celebra el aniversario de una hazaña ingeniera que cambió Madrid por completo.

Ruta de senderismo por el Pontón de la Oliva hasta el río LozoyaPontón de la Oliva 

Desde los inicios del proyecto, este supuso un reto enorme para Madrid: se decidió levantar el Pontón de la Oliva, una presa de gravedad de 27 metros de altura y 72,4 metros de longitud, junto con el canal anterior y con un depósito de 48.000 metros cúbicos. Todo estaba pensado para abastecer incluso a cinco veces la población madrileña existente en aquellos años.

Hoy, 11 de agosto de 2022, hace 171 años que Francisco de Asís, entonces rey consorte, colocó la primera piedra de la presa del Pontón de la Oliva. En ese preciso momento se dieron por iniciadas las obras dando lugar a la mayor obra hidráulica de Europa. Y aunque en su época se criticaba por ser un proyecto fantástico e inalcanzable, hoy en día las instalaciones originales siguen funcionando a la perfección.

Fuente para la inauguración del Canal de Isabel II | Viendo Madrid

Fuente en la calle de San Bernardo 

La obra ingeniera resultó satisfactoria. La ceremonia de la llegada de las aguas hasta la calle de San Bernardo se vivió con gran entusiasmo y se instaló una fuente con un surtidor. La ciudad se engalanó, recibieron a la reina Isabel II en una verbena festiva y fue aclamada por todo el pueblo madrileño. Gracias a las aguas del rio Lozoya la vida de la capital cambió por completo, las calles volvieron a estar más limpias, se disminuyeron considerablemente el número de enfermedades y permitió un ensanchamiento de la ciudad.

El segundo depósito, el más antiguo aún en servicio

La infraestructura inicial, que comprendía un único deposito, en pocos años resultó insuficiente y 20 años después fue sustituida por un nuevo depósito casi cuatro veces mayor y que pudiera atender a una ciudad en pleno desarrollo.

El deposito de Bravo Murillo, el más antiguo en funcionamiento, tiene 180.000 metros cúbicos divididos en dos compartimentos de 90.000 metros cúbicos cada uno, ambos entraron en servicio en 1876 y 1879, consecutivamente. Se sitúa a la misma altura que el Tercer Depósito, situado en la zona Islas Filipinas y que desde 1914 abastece al sur de Madrid.

Hundimiento del tercer depósito 

El 8 de abril de 1905, en una mañana calurosa, se produjo el hundimiento del tercer depósito del canal de Isabel II. Esta catástrofe se llevo la vida de 30 trabajadores y 50 heridos graves.

Entre las causas de la catástrofe hubo un gran debate, provocó una indignación entre las clases populares que, influidos en aquel entonces por la prensa El Liberal, culpaban del acontecimiento a los recortes de la seguridad de los trabajadores.

EL HUNDIMIENTO DEL TERCER DEPÓSITO - Canal de Isabel II

Hundimiento del tercer depósito 

En 1907 tuvo lugar el juicio de los ingenieros José Eugenio Ribera, Alfredo Álvarez Cascos y Carlos Santamaria. Los tres acusados acabaron absueltos.

Antonio Burgos Núñez, doctor ingeniero de caminos, sostiene que los errores principales se deben a la falta de arriostramientos del proyecto junto con la precipitación de este y la retirada de tierra de las bóvedas durante las pruebas, lo que supuso una exposición del hormigón a efectos térmicos.

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