28 de noviembre de 2020
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FIN DE SEMANA

En 1965 el joven de California empezó queriendo aprobar una asignatura y se obsesionó que entrar en 'El libro Guiness de los Records'

Randy Gardner: El adolescente que estuvo despierto 11 días por un experimento de su Instituto

Randy Gardner.
Randy Gardner.
El adolescente norteamericano Randy Gardner necesitaba una idea para el experimento de ciencias de una de sus asignaturas en el instituto y junto a sus amigos decidió estudiar los efectos de la falta de sueño en las capacidades cognitivas de un humano. Gardner estuvo despierto durante 11 días completos y no mostró daños o secuelas a corto plazo.

El sueño y el descanso son necesidades vitales infravaloradas por muchas personas. La cantidad de individuos que muestran durante las vacaciones un desprecio total por sus horas de sueño es grande y lo cierto es que a la comunidad científica el enigma de cuánto tiempo puede permanecer una persona sin dormir los llevó hace algunos años a realizar un experimento que debería servir a día de hoy para que tomemos conciencia de la importancia que tiene el simple acto de dormir en nuestra vida.

En la década de los 60 el número de horas que podía permanecer una persona sin conseguir un descanso apropiado no sólo era una cuestión de curiosidad científica, sino que además era un logro del libro Guiness de los records que era codiciado por muchos jóvenes y entre ellos destacaban dos: Randy Gardner y Bruce McAllister.

Randy Gardner durante el experimento.

En enero de 1964 Gardner y McAllister, jóvenes estudiantes de San Diego (California) decidieron intentar conseguir el récord de más tiempo sin dormir y, además, realizar un experimento para la escuela a la que asistían. Así pues, se dispusieron a llevar a cabo su investigación. Para decidir quién recogería los datos y quién sería el sujeto de experimentación lanzaron una moneda. Randy fue el elegido para renunciar a sus horas de sueño.

Objetivo y comienzo del experimento

El objetivo era superar a Tom Rounds, de Honolulu, Hawaii; quien había permanecido 260 horas sin dormir, aunque al principio, McAllister explicó que su primera idea fue explorar la relación que pudiese haber entre la falta de sueño y los eventos paranormales. Por supuesto, descartaron esta idea para investigar los efectos de la privación del sueño en las capacidades cognitivas de una persona.

“Nos dimos cuenta de que no había forma de hacer eso (explorar la relación con los efectos paranormales), así que nos decidimos por estudiar los efectos de la privación del sueño en las habilidades cognitivas”, explicó Bruce en su momento.

El objetivo era romper el record del hawaiano Tom Rounds.

Los adolescentes sabían que necesitaban un tercer involucrado, así que lograron convencer a su amigo Joe Marciano para que los ayudase. Poco después un investigador de la Universidad de Stanford llamado William Dement se interesaría por el proyecto y decidiría unirse. Convenientemente, Dement estaba estudiando el sueño humano desde 1964. Dadas las características y estrés que suponía ese tipo de experimento en humanos, ningún sujeto de prueba se presentaría voluntario para ello y mucho menos el Gobierno daría consentimiento para un proyecto de semejantes características. Fue una suerte para el investigador que estos dos jóvenes se decidiesen por cuenta propia a experimentar en sí mismos. Dement estaba convencido de ser la única persona en ese momento que investigaba este campo en humanos.

Haste ese momento se habían utilizado animales como gatos para mantenerlos despiertos con químicos. Estos eventualmente morían, así que los padres de Randy estaban intranquilos con este experimento, pero la presencia de un profesional resultó ser más tranquilizadora. McAllister estaba convencido de que la falta de sueño no había matado a los animales, sino los químicos que se había utilizado para mantenerlos despiertos. “Randy tomaba a veces Coca-Cola, pero aparte de eso, ya sabes, nada de dexedrina, bencedrina, los estimulantes recreativos de hoy en día”, explicó el joven.

El experimento no se llevó a cabo en ningún laboratorio sino de los padres de Randy. McAllister y Marciano monitoreaban las reacciones de su amigo y lo mantenían activo. Cuando Dement llegó, el joven se mantenía optimista y no mostraba signos de estar afectado física o psicológicamente. Sin embargo, con el pasar de los días, los efectos de la falta de sueño se iban haciendo notar.

Primeros padecimientos y desempeño físico

Estudiaron los sentidos de Randy a medida que pasaban los días. Según el investigador de Stanford, el sujeto de pruebas se mantenía activo jugando al baloncesto y a los bolos. Uno de los resultados que registraron fue que su nivel al jugar había aumentado considerablemente pese a la falta de descanso, pero McAllister descartó que esto tuviese relación con la falta de sueño, simplemente era que Randy practicaba cada vez más. No obstante, pudieron registrar que sus habilidades físicas no se vieron reducidas. Su desempeño atlético se mantenía constante. “Estaba muy en forma físicamente. Así que lo manteníamos jugando al baloncesto o a los bolos, cosas así. Si cerraba los ojos se dormía inmediatamente”, explicó Dement. Con respecto a sentidos como el gusto o el olfato, McAllister se dio cuenta de que el sentido del olfato de su amigo se agudizó a un nivel similar al de las mujeres que pasan por el embarazo y algunos olores le provocaban desagrado o nausea.

El número total de horas que fue capaz de aguantar el joven sin dormir fue de 264 horas, lo que le hizo romper el récord del hawaiano. Sin embargo, en lugar de simplemente irse a su cama a dormir, la comunidad científica estaba demasiado intrigada por los cambios que se pudiesen haber dado en su estructura neuronal, así que fue llevado a un hospital de la Marina estadounidense para monitorizar sus ondas cerebrales.

Los jóvenes fueron vigilados por el Dr. William Dement.

Lo más reseñable que encontraron los científicos fue que Gardner durmió durante 14 horas seguidas, se levantó únicamente para ir al baño y volvió a dormir con total normalidad. Las primeras noches el monitor mostró a los investigadores que la fase REM de Gardner era considerablemente más larga de lo normal y provocaba picos de actividad cerebral muy altos. La fase REM del descanso es la más profunda de todas y la asociada a los sueños, esto podría explicar la alta actividad cerebral en la pantalla, el joven tuvo periodos inusuales donde su mente generaba sueños constantemente.

Finalmente, y con el pasar de los días las ondas volvieron a la normalidad y Gardner empezó a hacer vida completamente normal, para sorpresa de todos los investigadores incluido Dement quien años después declaró: “Entonces se levantó y se fue a la escuela…fue sorprendente”.

Resultados y descubrimientos

Los resultados del experimento fueron enviados al Estado de Arizona y asombraron a la comunidad científica cuando descubrieron que el cerebro de Gardner funcionaba como una especie de maquinaria por secciones. Mientras algunas zonas se mantenían inactivas, otras operaban de manera normal. Cuando unas empezaban a aletargarse, las secciones que estaban dormidas se despertaban para que las otras pudiesen pasar a la inactividad. El cerebro del joven funcionaba, de alguna manera, por turnos.

Ante este fenómeno McAllister desarrolló una hipótesis: “Para él (Randy) tiene completo sentido desde el punto de vista de la evolución humana. No era el primer ser humano en permanecer despierto por más de una noche, así que el cerebro humano podría haber evolucionado para permitir esto, para que partes de su cerebro pudiesen adormecerse para restablecerse mientras otras se mantenían activas. Tiene todo el sentido y ello explicaría por qué no sufrió daños durante el experimento”.

Bruce McAllister a día de hoy es un reconocido escritor de novelas de ficción.

Desde ese experimento muchas personas han intentado romper el récord de Gardner, pero el Libro Guiness de los Récords dejó de reconocer esa hazaña en particular en ediciones posteriores para evitar que la gente se provocase daños irreversibles intentándolo.

A pesar de que el joven norteamericano no mostró señales de haber sufrido daños, lo cierto es que tiempo después confesó sufrir de episodios prolongados de insomnio. Lo cierto es que Gardner tuvo suerte. Hoy día los efectos de la falta de sueño han sido investigados y hay un consenso general respecto a los efectos que puede provocar la falta del mismo, entre los más comunes están la paranoia, el mal humor, alucinaciones, mayor riesgo de padecer enfermedades cardíacas y diabetes. Según un artículo de BBC respecto al tema, la falta de sueño en camioneros de los Estados Unidos ha propiciado un fenómeno particular relacionado a las alucinaciones llamado “el perro negro” que se produce cuando los conductores agotados empiezan a ver figuras oscuras en la carretera.

En un caso todavía más particular cabe señalar una extraña enfermedad degenerativa llamada “insomnio familiar fatal” que se caracteriza por impedir el sueño del que la padece. Una persona que haya heredado esta enfermedad será incapaz de dormir y con el pasar del tiempo se producirá un deterioro progresivo del tálamo y las células en este. Suele aparecer después de los 50 años, aunque puede aparecer también mucho antes, y no hay tratamiento efectivo contra esta enfermedad, de manera que el último paso es el coma o la muerte.

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