14 de diciembre de 2019
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FIN DE SEMANA

La plataforma Haibu 4.0 llega a ofrecer dormitorios de 1,20 por 2,20 metros cuadrados con zonas comunes en locales de Barcelona

Los polémicos pisos colmena: la infravivienda vendida como propuesta social y donde se hacina a las personas más desprotegidas

Dormitorio de los pisos colmena de Haibu 4.0
Dormitorio de los pisos colmena de Haibu 4.0
Los polémicos pisos colmena o minipisos ya han llegado a España. Más bien están luchando por conseguirlo. Barcelona ha sido el primer lugar donde han decidido abrirlos, pero por ahora, lo tienen prohibido. El Ayuntamiento de la capital catalana ha ordenado ya el cierre de una de sus "obras sociales" porque no tenían la imprescindible licencia de habitabilidad.

La polémica estalló en pasado otoño, cuando el proyecto de los pisos colmena empezó a promocionarse de manera más intensa en Barcelona y alrededores. La oferta no era muy atractiva en cuanto a comodidades: dormitorios de de 1,20 metros de altura por 2,20 de largo.

El precio, que va desde los 200 euros hasta  los 225 euros, incluye aseos, la electricidad, agua, wifi, así como servicio de limpieza de las zonas compartidas, aire acondicionado, mantenimiento de la colmena y gastos de seguridad, wifi, sala de estar y cocina, frigorífico y microondas. Pero no hay electrodomésticos para cocinar. “¿Qué más queremos por ese precio? Se puede comer precocinados por una época...”, se extrañaba durante una entrevista el gerente de este proyecto llamado Haibu 4.0. Marc Olivé ha expuesto ante los medios las supuestas bondades de este modelo de vivienda común en la que pueden llegar a “vivir” hasta veinte o treinta personas dependiendo de los metros  cuadrados que tenga el local. “Bien colocados, cabe mucha gente”, señalaba.

Dormitorios cápsula apilados y a la derecha, la zona común. 

Todo esto chocaba con la Ley de Habitabilidad del Ayuntamiento de Barcelona, ya que está por debajo de las medidas y condiciones exigidas legalmente para destinar cualquier tipo de habitáculo a vivienda.

La Concejalía de Vivienda declaró en su momento que “la propuesta no tiene cabida en la ciudad catalana. La infravivienda es ilegal. Con esto no se juega”. Para el equipo de Gobierno de la todavía alcaldesa Ada Colau, eso "no eran viviendas dignas, eran infraviviendas".

Por eso, como ni siquiera Haibu 4.0 había solicitado al consistorio barcelonés licencia alguna de obra ni de habitabilidad, la guardia urbana interrumpió y clausuró las obras del primer local donde se construían pisos colmena en el local del número 114 de la calle Constitució, en el barrio de la Bordeta  del distrito de Sants-Montjuïc.  

El habitáculo dormitorio con enchufes y repisa para una persona. 

Olivé y sus compañeros de negocio publicitan su peculiar proyecto catalogándola como una iniciativa para “hacer frente a los problemas de vivienda en la ciudad”, la dotan incluso de un supuesto carácter social para ofrecer soluciones a los que en un determinado momento no pueden hacer frente a un alquiler, cuyos precios se han disparado en los últimos años.

De hecho,  el  rostro oficial de estos pisos colmena, Olivé, los considera como una solución de tránsito, temporal para quienes estudian o necesitan una “vivienda” por muy poco, pero no está destinada a los turistas, esto lo deja también claro. Como requisitos para acceder a uno de estos minihabitáculos habría que disponer de unos ingresos superiores a 450 euros al mes, acreditar que no se tienen antecedentes penales, tener entre 25 o 45 años y pagar una cuota de 150 a 300 euros.

Marc Olivé, con la maqueta del dormitorio.  

Pero el Ayuntamiento de Barcelona no  permitirá que esto avance . Colau, durante una rueda de prensa, se refirió a este proyecto recordando que su Gobierno fomenta y apoya la “vivienda digna, no el hacinamiento de personas, como pretende hacer Haibu 4.0”.

Y a pesar de la prohibición, los promotores de los polémicos pisos colmena en Barcelona lo volvieron a intentar, y a finales de octubre pasado, tras prohibirles alquilar los minihabitáculos destinaron sus locales en l'Hospitalet de Llobregat a exposición. Lo habían anunciado y lo hicieron. Lo que no tuvieron en cuenta es que también para esta actividad se requería licencia. Y por ahora no la tienen.  "No son habitaciones indignas, como se ha dicho, simplemente son camas", insisten.

Actualmente,  Haibu 4.0 no tiene pisos colmena abiertos en Barcelona. Aunque la empresa ha confirmado esta semana que “están trabajando en la licencia que presentarán ante el Ayuntamiento para que se ajuste a la legalidad y  que su proyecto continúa adelante para tener éxito”.  

La zona común. 

¿Y quién está detrás de este negocio? Además de Marc Olivé, que es quien más se ha dado a conocer, está  Eddie Wattenwill, quien se dedicaría más a la zona Balear, y Victoria Cerdán,  más orientada a Lationamérica. Pero a la hora de saber más sobre cómo se financian y de dónde procede su dinero, el horizonte se oscurece y todo son rumores. En el Sindicat de Llogueteres creen que sus apariciones en la prensa responden a la necesidad  de los fondos buitre y grandes propietarios de expandir su negocio en un momento en el que ya están a punto de agotar la vía de comprar pisos a bajo precio a los bancos.  Otros rumores relacionan incluso a Haibu 4.0 con una persona imputada en la trama Gürtel.

Anuncio del proyecto Haibu  4.0 en Barcelona. 

Lo que es cierto, es que esta empresa parece dispuesta a quedarse y continuar. Wattenwil ha señalado que en países como Dinamarca, la propuesta ha sido bien recibida para dar salida a la demanda de muchos estudiantes. Además, planean aperturas en Madrid y Roma, San Francisco... tal y como puede verse en su web, que está activa.  Y así puede comprobarse en su web, donde hay ofertas para varias ciudades. 

Haibu en japonés significa colmena, y en algunos países de Asia se ha extendido como modelo de alojamiento para estancias de pocos días. Incluso abrieron hoteles con este tipo de dormitorios en Japón. Pero las autoridades lo consideran infraviviendas por no reunir las medidas mínimas necesarias para la salud. 

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