22 de agosto de 2019
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EDICIÓN VERANO

La red de trenes continúa siendo un sistema centralista que prioriza el desarrollo de los focos industriales en detrimento de otras zonas

Las causas de los problemas ferroviarios en Extremadura y otras regiones españolas

A oscuras en el vagón, sin calefacción ni baño. La continua odisea de los viajeros de Renfe  en los trenes procedentes de Extremadura.
A oscuras en el vagón, sin calefacción ni baño. La continua odisea de los viajeros de Renfe en los trenes procedentes de Extremadura.
Las navidades como el verano suelen ser épocas donde saltan a la palestra temas que igual que en otro momento habrían pasado más desapercibidos. Pero este parece que va a ser duradero, la red de trenes de nuestro país ha sido cuestionada debido a otro accidente de uno de los vehículos de RENFE en  Navalmoral de la Mata, generando una enorme polémica entre los extremeños en sus demandas por un ferrocarril digno.

Nadie pensaba que el día 2 de enero la noticia nacional iba a ser esta, otra vez el conocido ‘tren de la vergüenza’ volvía a tener una incidencia. El viaje ya comenzaba con avería al paso por Mérida, pero se pudo subsanar, sin embargo circulando por la localidad cacereña de Navalmoral de la Mata, el convoy con más de 150 personas se quedaba atrapado en medio de la nada. Muchos de los viajeros se vieron desatendidos teniendo que resistir mucho tiempo a oscuras y sin calefacción en pleno invierno. Parecía increíble pero era verdad: el transporte de repuesto que puso RENFE no tenía suficiente capacidad para llevar a Madrid a todo el pasaje. Una odisea para llegar a la capital con más de 10 horas de viaje, con 4 de retraso. Y cinco más de lo que se tardaría por carretera.

Lo que pasó hace unos días es la tónica habitual en una zona de España que tiene un trazado con traviesas del siglo XIX, sin vías de doble sentido y ni un solo kilómetro electrificado. Ya este verano pudimos ver imágenes dantescas con un buen número de usuarios de RENFE ayudando para sofocar un incendio en una locomotora en un secarral con calor de por medio. Tanto es así que muchos han llegado a poner en duda si la empresa estatal debe cubrir estos servicios.

Todo ello se ha trasladado a los medios de comunicación, con multitud de reportajes, con testimonios de pasajeros que contaban lo sucedido en aquellas angustiosas horas. Vale para ilustrar la pieza que elaboró Antena 3 Noticias durante su espacio nocturno en el cuál habían realizado el recorrido inverso desde la estación de Atocha. Para la no sorpresa de los redactores, el tren volvió a acumular retraso, tanto que ya salió de territorio madrileño con algunos minutos de demora.

Unanimidad entre los políticos extremeños frente al problema

Como no esto también ha inundado la agenda política, en la cual los representantes de los partidos de Extremadura han mostrado una unanimidad desconocida en los tiempos que corren. Tanto el presidente Fernández Vara, como algún miembro del Gobierno de Mérida, como Monago pasando por representantes de los sindicatos cargaron contra RENFE. El mismísimo director de transportes de la Junta llamó “inútiles” a la concesionaria, al mismo tiempo que el presidente pedía respuestas al Ejecutivo nacional, que recordemos es del mismo color político. Mientras que Ramón Azuara, director general de RENFE, tan solo pedía disculpas ante “la pérdida de confort” de los clientes. Toda una bola de nieve que se sigue agrandando porque en los últimos meses, incluso años, los extremeños vienen exigiendo unas mejoras en las comunicaciones. Tanto es así que la pasada primavera se llegó a vivir una sonada y multitudinaria manifestación frente al Ministerio de Fomento, que contó como decíamos con mucha representación y que fue seguida con atención y gran cobertura por los medios de allí.

Unas reclamaciones las de la Nacional V que aunque son fragrantes, no son las únicas. Ya son muchas las veces que hemos podido ver al presidente Miguel Ángel Revilla relatar la mala conexión que tiene Cantabria con sus comunidades vecinas. El trayecto de 8 horas para ir de Santiago de Compostela a Oviedo, zonas de Almería donde se requiere muchas horas para ir a Sevilla e incluso al centro de la península. Todo ello en un país donde ha crecido a pasos mastodónticos la alta velocidad, siendo el que más tiene de toda Europa. Existiendo ejemplos como la estación de Villena,  una localidad a media hora larga de Alicante en coche, pero cuyo recinto está medio de la nada y nadie entiende el porqué de ese alto en el camino. O Cuenca, donde se tarda más en llegar de la estación al centro en transporte público, que desde Madrid a dicha estación. O el AVE que hace parada en Tardienta y cuyo pueblo fue protagonista en un sketch en ‘Salvados’ cuando el programa de Jordi Évole estaba enfocado en el humor.

En definitiva, los políticos han permitido una España a dos velocidades. Un desequilibrio más entre el mundo rural y el urbano. El tren ha dejado de ser ese eje vertebrador de la geografía.

Los pasajeros de los trenes con origen o destino Extremadura demuestran infinita paciencia en cada nuevo incidente ferroviario.

¿Y esto por qué ha sido? El sistema ferroviario español siempre ha sido esencialmente centralista y en forma de árbol, donde los grandes trayectos tienen que pasar innecesariamente por la capital. Durante el siglo XIX y principios del pasado, la financiación de dicho sistema se hizo con capital extranjero, por lo que se buscó únicamente el interés económico. Uniendo polos industriales con los principales núcleos urbanos, tal es el caso del primer tramo entre Mataró y Barcelona en 1848 que no llegan a 30 kilómetros de distancia.

Es curioso otro tramo, este mucho más largo, que también ha estado de boca en boca en los medios. Vivimos un tiempo donde se habla del corredor mediterráneo como una infraestructura esencial para las mercancías de nuestro país, un esfuerzo que están tratando de sacar adelante las instituciones públicas. Pero es que ese corredor ya lleva hecho mucho tiempo, es el paso desde el puerto de Valencia atravesando por Zaragoza y cruzando a Francia por los Pirineos a través de una serie de túneles, el problema es que aún falta un pequeño tramo a partir de la localidad oscense de Canfranc. Se está buscando el impulso del denominado ‘Canfranero’ porque puede ser  beneficioso para el desarrollo de la zona, así lo está intentando el Gobierno de Aragón.

Tal es así, que la Televisión autonómica de Aragón era noticia estas navidades por un curioso evento televisivo. En plena noche de Año Nuevo, Aragón TV rompía con un programa revolucionario que tuvo bastante seguimiento, un plano secuencia sin música ni locución con el recorrido de la locomotora desde Zaragoza hasta la bonita estación de Canfranc. Un espacio que tuvo una media del 18% de share y que en Huesca llegó a superar el 32%. Una reivindicación histórica desde tierras mañas y que se coló en las televisiones estas navidades. Un hecho más que interesante.

¿Una Extremadura olvidada y sin financiación para su red de trenes?  

¿Qué pasa en Extremadura? Pues que sencillamente la crisis se llevó por delante el ferrocarril. Pasando por alto que es una de las regiones discriminadas en las últimas décadas en muchos sentidos, la Alta Velocidad estuvo muchos años proyectada en la conexión con Portugal en lo que era un nuevo ejemplo del modelo centralista. El problema es que en el año 2011, el país vecino estaba enfrascado en pleno rescate económico y aparcaba la alta velocidad. En consecuencia, Madrid decidía hacer lo mismo dejando a ciudades como Cáceres, Mérida o Badajoz incomunicadas.

Ahora en Portugal la cosa ha cambiado, pero que curioso, esta misma semana el primer ministro Antonio Costa decidía sacar una fuerte inversión para modernizar la red de trenes regionales. Esa que sí vertebra el país. La Alta velocidad, llamada allí ‘Alta Pendular’, es una línea más del desarrollo del sistema ferroviario. Un golpe de efecto del gobierno  socialista en Lisboa ahora que se estaba poniendo en la tela de juicio la seguridad de muchos de sus coches. El problema en España es que en los últimos años apenas ha habido financiación en la red convencional. Así lo recogía hace unos días el diario La Razón, diciendo que en los presupuestos nacionales de 2016 tan solo dedicaron 420 millones para su mantenimiento frente a los más de 3.500 de la red de AVE.

Lo que sí está claro es que el tren está siendo protagonista en los medios de comunicación, y lo que queda. El ferrocarril no deja de ser una muestra más de los signos de la despoblación de nuestro territorio. En el mundo de las telecomunicaciones la gente se marcha del mundo rural porque se rompen las conexiones con el mundo urbano. Sólo la inversión puede parar este proceso, esperemos a saber cómo se desarrolla, pero la cosa parece difícil.  

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